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Revista Veintitantos

Enfrenta y vence la adicción por la comida

Muchas mujeres comen cuando están bajo situaciones de mucho estrés.

18/12/2013 | Autor:
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Si sientes una gran necesidad de seguir comiendo a pesar de que ya lo hiciste o si te sientes triste comes, si estás enojada comes, si estás alegre comes… o por cualquier excusa comes, lo tuyo puede ser una verdadera adicción a la comida.

Las mujeres somos más susceptibles a presentar este padecimiento, y es que la presión de ser la mujer perfecta, es decir, delgada, bonita, inteligente, trabajadora, buena amante, etc., nos lleva a entablar una relación enferma con la comida, originando así cuadros de depresión, baja autoestima y ansiedad, e irónicamente para deshacerse de estos sentimientos comen una cantidad exagerada a la que se debe de consumir normalmente. Sin embargo, este comportamiento, paradójicamente, después deriva en enojo, culpa o vergüenza, por no poder controlarse, y claro, por el sucesivo aumento de peso.

Toma el control
Es muy importante aceptar que padeces esta adicción, una vez que seas consciente de eso, pondrás manos a la obra para cambiar.

Hazle al detective, o sea, la cuestión es encontrar no qué nos quite el hambre sino por qué comes tanto. Muy a menudo, la ansiedad por la comida es producida por factores como el estrés o el exceso de preocupaciones.

Reduce los alimentos excitantes como el café, el té, el azúcar, el chocolate, que sólo agravarán el problema, en cambio, tomar más líquidos como jugos de frutas, infusiones de plantas relajantes como la Pasiflora, flor de Azahar, Valeriana, Manzanilla, Melisa, así no te sentirás eufórica por comer todo el tiempo.

Aumenta la frecuencia de las comidas para que no se agoten tus reservas y entonces corras por lo primero que se cruce por tu camino. Desayuna, toma algo a media mañana, come en la tarde, luego merienda y cena.

Los alimentos deben ser preferentemente cocinados ya que los crudos, como las ensaladas, no son saciantes y al poco tiempo tienes otra vez hambre. Eso no quiere decir que dejes de comer ensaladas o alimentos frescos pero si te sientes ansiosa cómelos en menor cantidad.

Cuidado con los bajones de azúcar o glucosa. Para las personas que son muy ansiosas o se angustian nada mejor que un poco de proteína, y es que justamente esas subidas y bajadas de azúcar en la sangre son las te hacen tener ataques de hambre. Las proteínas puedes encontrarlas en el pescado, la carne, el queso, las legumbres, los frutos secos y la levadura de cerveza.

Si ya has hecho de todo para abandonar este patrón, pero no has podido salir de este círculo vicioso, busca ayuda profesional; ponte en manos de especialistas como un psicólogo, nutriológo, endocrinólogo y entrenador físico. En instituciones públicas puedes encontrar este tipo de atención integral, como el Instituto Nacional de Rehabilitación www.cnr.gob.mx

Come como se debe
Al igual que en todas tus relaciones, tu relación con la comida debería ser sana, placentera, sin culpa y, obvio, no depender de ella para sentirte bien o satisfacer otro tipo de necesidades que nada tienen las alimenticias. Así que aprende a abrir tus cinco sentidos para conseguirlo:

Olfato. aprecia los olores que desprende cada platillo antes de empezar a comer. El olfato envía mucha información al cerebro, la cuál es interpretada como si ya hubiéramos comido; de esta forma nos sentimos saciados más pronto.

Vista. observa con atención los colores que hay en tu plato, después cierra los ojos mientras masticas para intensificar el gusto de lo que estás comiendo.

Tacto. para intensificar el sabor, mastica muchas veces y despacio cada bocado; también te ayudará a mejorar la digestión.

Gusto. Trata de no comer alimentos fríos, ya que tienen menos sabor y aroma que si los comes calientes; al estar templados se aprecia mejor el gusto y evitas seguir picando una mayor cantidad para registrar el sabor.

Oído. No te distraigas con la televisión, radio o el celular, pues pierdes la atención de lo que estás comiendo y de la cantidad.

La adicción a la comida, es una de las adicciones que más disculpamos porque vemos a la comida como una fuente de vida, sin embargo, al igual que cualquier otro adicto, se trata de chicas que necesita ayuda integral, así que ¡echémosle la mano! O si eres una de ellas, ya sabes que tu problema tiene solución… ¡tú puedes!

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