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Revista Veintitantos

Curvas sin frenos: Ok, hablemos de hombres y amor (Parte I)

Aydeé nos cuenta algunas de sus experiencias en el amor

04/06/2014 | Autor:
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Hace unos días me llego este mensaje: "Hola! Me encantaría que escribieras tips acerca de cómo encontrar a un hombre que me valore por lo que soy y por mis valores; que no le importen ni obsesionen mis kilos de más, ni mi físico; que me ame y me respete por mis sentimientos, que me apoye y que me sea fiel, que sea romántico y cariñoso; y si se puede, que sea atractivo, no un adonis, pero si guapetón."

Le respondí lo siguiente "Estimada lectora: Si descubro la fórmula para encontrar uno así ¡Perdóname! Pero, ¡YO ME LO QUEDO!”

Por Aydeé Treinta / TW @ChicaPlusMexico / FB Chica Plus México

No voy a cuestionar por qué muchas mujeres están obsesionadas con el matrimonio o con el hecho de vivir en pareja, siendo la soltería –lo digo en mi experiencia personal- tan satisfactoria y llena de posibilidades de superación para la mujer de hoy en día. Creo que así como es respetable el hecho de que algunas personas no queramos seguir tradiciones y vivamos nuestras historias amorosas de modo más 'liberal' también es muy respetable y valido tener la ilusión de una gran boda, vestido, pastel, 300 invitados, luna de miel y el 'Vivieron felices por siempre'.

Ambos modos de vivir el amor me parecen respetables y por lo tanto no me voy a meter por ahora en asuntos feministas sobre si está bien o mal que las mujeres dediquen tanta energía a pensar en cómo conseguir una pareja o un hombre para ser más específicas; de hecho, de lo que quiero hablar es precisamente de eso: de los hombres en general y de algunos de los que he conocido y, que de verdad, me gustaría que ninguna de ustedes se topara JAMÁS en la vida.

Esto no es venganza, aclaro, es servicio a la comunidad y cualquier parecido con la realidad es dolorosa coincidencia… Las chicas curvy tenemos en general una sensibilidad muy especial, y por lo general somos muy románticas y nos emocionamos a veces con cualquier mortal que nos dé una muestra de afecto o nos sonría o nos de cualquier señal de que podríamos interesarle, cosa que a veces no es interés romántico, es tan solo una señal de amistad que confundimos, y que nos lleva a cometer el error de obsesionarnos y enamorarnos de la persona equivocada y en consecuencia a sufrir.

Espero esto que les contare les sea útil y que les ayude a identificar y evitar situaciones donde todo apunta al desastre.

Caso 1: 'Te quiero mucho… como amiga'
Estaba recién llegada a la escuela y no conocía a casi nadie, y había un chico llamado Alfredo que notó, en Química, que yo no tenía ni la más remota idea de cómo prender el mechero; amablemente me ayudó a encenderlo y desde ahí los primeros 3 meses fuimos inseparables.

Él era tímido y yo hablaba hasta por los codos, lo cual hizo que conmigo se sintiera a gusto y relajado y pues yo ya me veía haciéndonos un tatuaje de henna con nuestros nombres entrelazados e intercambiando pulseras; hasta que un día muy serio me dijo que me iba a pedir algo muy importante para él y cuando yo esperaba el clásico "¿Quieres ser mi novia?” me pidió que le diera una carta y una flor a ¡SUSANA!, la chica que le gustaba del salón de a lado…

Yo le grite a media biblioteca que tuviera calzones y se la diera el mismo y salí corriendo como heroína de telenovela y obvio Alfredo corrió detrás de mí como galán de melodrama, me alcanzó y yo con lágrimas de Magdalena le reclamé que como le podía gustar esa 'flaca patas de jirafa'. Obvio era mi envidia la que hablaba ya que la verdad Susana era una chava guapa, y para mi gusto, la verdad, de personalidad X cuya única gracia era además de ser bonita, buena cantante, estaba en el coro de la escuela donde conoció a MI Alfredo.

Yo le dije que entendía que la prefiriera a ella porque era flaca y yo no, y pues el muy lindo la neta me aclaró que me apreciaba DEMASIADO y que no pensó que yo sintiera algo por él ya que veía que yo me llevaba muy bien con mi ex novio, del cual yo le platicaba a veces, y que incluso él pensaba que era cuestión de tiempo que volviéramos a andar; pero que si quería, lo intentáramos que él me apreciaba lo suficiente y de ahí se podía dar el amor, le dije que no me hiciera favores y que buscara a otra mensa que le ayudara con su tarea en la Biblioteca…

Ese día perdí a un gran amigo y nunca más volvimos a hablar. Susana lo bateó, yo reprobé Química y él siempre le preguntaba a amigos en común cómo estaba 'su gordita' y por más que trato de que fuéramos amigos de vuelta, nunca pude verlo a la cara de nuevo.

Ahí aprendí que un hombre al que le gustas no pierde el tiempo, va directo y sin rodeos y no te anima a intentarlo con otro, ni te dice amiga todo el tiempo, y te trata de impresionar con su plática además de sus habilidades.

Está es la primera historia de Aydeé, seguro te identificaste, ¡espera las siguientes la semana que viene!

Vivan las curvas