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Revista Veintitantos

Curvas sin frenos: Amistad entre mujeres

¿Somos de verdad buenas amigas?

25/03/2015 | Autor:
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"¡Antes eras divertida! Antes te gustaba ir a comer tacos todas las noches, antes te gustaba hablar por teléfono por horas. ¡Odiabas hacer ejercicio como yo! ¡No sé quién eres ahora Aydeé!" Y com un telefonazo terminó la conversación quien yo creía era mi amiga desde hace años ¿No se supone que las amigas se alegran cuando quieres mejorar?

Por Aydeé Treinta / [email protected]/ FBChica Plus México

Las mujeres somos, cuando queremos, los seres más compasivos y nobles; somos defensoras del desvalido y somos las primeras en llegar a apoyar cuando alguna de nuestras amigas está pasando por una crisis personal o laboral tremenda.

Somos capaces de escuchar por horas a una de las mujeres de nuestro círculo hablando pestes contra ese galán que la maltrataba y que no la valoraba. Estamos siempre ahí para dar nuestro apoyo en los momentos duros de la vida, pero ¿qué pasa cuando a nuestra 'amiga' le va genial en todo lo que hace, su vida amorosa es de ensueño y tiene también, como si todo lo anterior fuera poco, un cuerpo escultural? ¿De verdad somos lo suficientemente honestas y buenas amigas para celebrar e incluso presumir que a nuestra amiga le va perfecto? ¿De verdad somos lo suficientemente maduras para reconocer que muy en el fondo nos da un poco de o mucha envidia y resentimiento que nuestra amiga sobresalga?

La primera vez que sentí ese sentimiento doble tenía yo como 9 años y mi amiguita Eunice me invitaba a su casa a jugar con su fabulosa colección de muñecas fashionistas. Tenía mucha ropita, el carro, la mansión con alberca, ¡todo! Yo era su mejor amiga y ella me invitaba seguido, y me dejaba jugar por horas con todo mientras me hacía cientos de preguntas sobre mi mamá. La mami de mi amiga murió de cáncer cuando era muy pequeñita y ella tenía tantas ganas de tener una mamá. Quería saber si me besaba diario, si me peinaba en las mañanas, si me hacía macarrones, si me leía cuentos antes de dormir, y muchas cosas más.

A pesar de ser tan pequeña recuerdo que pensé que no cambiaría ni por todas las muñecas del mundo a mi mamá, por más envidia que me dieran los juguetes de mi amiga. Y es que así es la vida, cada quien tiene diferentes cosas, diferentes bendiciones. No se trata de si esto es justo o no, se trata de entender que la vida es así y no vale la pena amargarse por ello.

Tal vez tú no lo sepas, porque desgraciadamente las mujeres la mayoría de las veces somos así de envidiosas y jamás le diremos a una amiga que la envidiamos, pero, tal vez esa amiga a la que tu secretamente envidias también te envidia a ti y desea en secreto ser igual que tú de valiente, independiente y decidida, o envidia tu habilidad para hacer tantas cosas a la vez ¡y mucho más! La cosa es que si de verdad vamos a ser amigas, seamos amigas también en las buenas, celebremos nuestros triunfos de corazón y cuando le den buenas noticias antes de que ella nos cuente nosotras ya llevemos el "¡felicidades!" sincero en la boca y en el corazón.

Todas necesitamos una red de apoyo honesta, y muchas veces con las únicas que contamos son con nuestras madres y hermanas, nada más. Si las mujeres nos apoyáramos unas a las otras de verdad, seriamos mucho más fuertes y poderosas de lo que ya somos. Así que la próxima vez que tu amiga en redes sociales publique que le dieron un ascenso, o que su bebé ya habla, o que su marido la llevó a cenar, no finjas demencia y felicítala, poco a poco ella comprenderá que no estás compitiendo con ella ni nada de eso y que te alegras por ella sinceramente. Entenderá y se volverá tu amiga de verdad, y en una de esas, hasta tu mejor amiga.

¡Hoy en día las buenas amigas están escasas, así que cuídalas mucho!

Vivan las curvas