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Revista Veintitantos

Comida y emociones, ¡aprende a separarlas de tus curvas!

Aliméntate por placer, no por culpa

29/01/2015 | Autor:
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Si cada vez que sientes un vacío emocional recurres a la comida para 'llenarlo', ¡debes tomar cartas en el asunto! Olvidar tus penas con alimentos es un knockout para tu salud.

Frena esos impulsos
Aliméntate a conciencia.Realiza tus cuatro comidasdiarias desayuno, almuerzo, merienda y cena, sin dejar pasar más de tres horas entre cada ingesta; recuerda que las porciones son importantes, así que no te pases. Habituarte a comer correctamente te ayudará a detectar la verdadera sensación de hambre, pues tu cuerpo estará recibiendo constantemente reservas para trabajar sin exigirte alimentos extra.
Reflexiona sobre tus emociones.Un estudio realizado en la población detectó que durante los episodios de ira se incrementa el comer compulsivamente y que cuando existe cualquier emoción negativa se incrementa la tendencia a comer de forma desordenada o irregular. Así también, es este estudio se encontró que en presencia de alegría se incrementa el comer como disfrute. Puedes desahogar tus penas realizando otros ejercicios: sal a caminar, pégale a las almohadas, escribe sobre tu sentir o llámale a una amiga.
Piensa en las consecuencias de tus acciones.Cada vez que tengas un antojo o estés pensando en comprar una golosina ¡detente! Cuestiónate la razón por la que lo estás haciendo y encontrarás la respuesta a saber si en realidad necesitas consumir eso, si te causará un bien o por el contrario, no te otorgará ningún beneficio más que el de la ingestión y la satisfacción de llenar un hueco, que no sea precisamente el del estómago.
Disfruta tus comidas.Come disfrutando los sabores de tus comidas, degusta; la comida debe ser placentera, no un martirio. No lo hagas por compromiso. En el momento en el que te sientas satisfecha para. Ponle fin a ese círculo vicioso que te atrapa y no te deja escuchar lo que tu cuerpo requiere.

Vivan las curvas