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7 Terribles lecciones que aprendes al buscar tu primer empleo

7 Terribles lecciones que aprendes al buscar tu primer empleo

Dicen que en la vida se aprende a golpes, pero nosotras te enseñamos a esquivarlos.

04/09/2017 | Autor: Mairem del Río
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Después de años de estudio y desvelos, por fin llega el esperado momento de entrar al mundo laboral, pero en cuento comienzas a buscar tu primer empleo, la vida real te recibe con una serie de horribles lecciones que te toca aprender a la mala. 

 

Tras la graduación quizá te tomaste unos meses de descanso para disfrutar la vida y preparar tu currículum. Empiezas a ver ofertas y te das cuenta de que, aunque esperabas entrar por la puerta grande a la vida adulta, lo único que encuentras es una rendija por la que debes pasar gateando.

 

 

 

 

 

 

Si aún tienes todas tus ilusiones puestas en una carpeta con tu CV y algunas muestras de tus proyectos, checa estas horribles lecciones que aprendes mientras buscas tu primer trabajo.

 

1. No sabes hacer un CV

 

Da igual cuántas plantillas descargues para armar tu primer currículum, nada te prepara para responder las partes de “acerca de mí”, “objetivos” y “habilidades”, de forma coherente y sin caer en clichés. Mientras lo redactas tienes demasiados momentos de introspección y tardas horas en determinar si en verdad estás “enfocado a resultados” o no. 

 

 

También: Cómo hacer un CV sin experiencia laboral para que se destaque del montón 

 

 

2. No aprendiste nada en la Universidad, ¡NADA!

 

Ahí vas tú, con todos tus conocimientos, creyendo que las empresas se van a pelear por ti. De pronto, al ver las vacantes, ves que piden cosas que no te enseñaron y nadie te dijo que debías aprender: programas de cómputo, herramientas, gadgets, redes sociales que no sabías que existían y hasta habilidades que no tienen nada que ver con tu carrera. Y ya ni hablemos de los idiomas, porque nos deprimimos. 

 

 

3. El rechazo laboral duele

 

Aquél chico al que le entregaste tu corazón y te dijo “te quiero como amiga”, no es nada comparado con un “tu perfil no encaja con lo que estamos buscando, pero te tomaremos en cuenta para otras vacantes”. ¡Auch! Aunque eso es mucho mejor a quedarte esperando un mail o una llamada. En ambos casos tu autoestima se desbarata y te sientes la persona más inútil del mundo.

 

 

 

 

 

 

4. Las entrevistas son un infierno

 

En tus primeras entrevistas no sabes qué hacer, qué decir o cómo arreglarte para verte formal, pero al mismo tiempo expresar tu estilo personal y encajar con el ambiente de la oficina. Terminas poniéndote un traje sastre porque nunca falla, ¿o sí? Además, todas las preguntas te agarran en curva y se te olvida casi todo lo que querías decir, te da miedo hacer preguntas y al salir te dan ganas llorar, en parte por el alivio de que haya terminado, y en parte por el miedo de que piensen que eres inepta y no te vuelvan a llamar. 

 

 

También: Formas originales de pedir empleo

 

 

5. Van a querer aprovecharse de ti

 

No es un secreto que muchas empresas viven de los becarios, practicantes y recién egresados, ya que son mano de obra barata y fácil de manejar. Casi todos los empleados han tenido que “picar piedra” en los puestos más bajos y aguantarse jornadas extensas y sueldos bajos mientras ganan experiencia para crecer, pero siempre asegúrate de que las condiciones de trabajo no cuenten como explotación, que en verdad valga la pena el sacrificio y que ese empleo te prepare para dar el siguiente paso. 

 

 

 

 

 

 

6. Tienes derecho a decir “no”

 

Hay ofertas de empleo que parecen chiste: jornadas de 12 horas, 6 días a la semana, al otro lado de la ciudad por el sueldo mínimo, en un ambiente de trabajo horrible y con un jefe psicópata. Claro que mueres por trabajar, aunque sea para “hacer currículum”, pero tu primera obligación es respetarte y darte tu lugar. Si alguna actitud, comentario o condición para conseguir el empleo te incomoda, y sabes que eres capaz de conseguir algo más, lo mejor es decir “no, gracias”.

 

 

7. Vas a entrar en crisis existencial

 

Después de varios rechazos y de darte cuenta de todo lo que te falta aprender, vas a llegar a un punto en que cuestionarás toda tu vida: no debí estudiar esa carrera, me falta preparación, no sirvo para nada, etc. Hay incluso quienes experimentan depresión, ansiedad y ataques de pánico, o toman decisiones radicales como estudiar otra carrera, irse a recorrer el mundo, mudarse o cambiar de look por completo.

 

 

También: Así se siente la depresión post-universidad, ¿te identificas?

 

 

Pero no te preocupes, todo termina cuando recibes esa esperada llamada en la que te avisan que fuiste elegida para un puesto que en verdad te interesa. Recuerda que todos pasamos por eso y sobrevivimos, solo es cuestión de paciencia y tenacidad. 

 

 

 

 

 

 

 

 

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