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Revista Veintitantos

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Si es tu destino, sucederá

Y el amor sigue...

30/12/2015 | Autor: Miris Guerrero y Beni Salvador
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¿Alguna vez te has enamorado tanto de alguien que, aunque el tiempo pase y estés con otros, aún lo quieres? Conoce la historia de Kat, porque aunque en el amor hay peleas, si es verdadero, en el momento adecuado será para ti.
 
Se solicita un Cáncer
 
Ahora veo atrás y haber conocido a John me parece una coincidencia maravillosa, si es que éstas existen. Tenía 20 años y poco tiempo de haber terminado una relación. ¡Caramba! ¿Por qué Dios había creado a los hombres tan complicados? Un día, para dejar el drama de la ruptura de lado, visité a una amiga y, como es lógico, terminamos hablando del karma femenino: hombres. Nos reíamos al 'analizar' los clichés: el indeciso, el adicto al porno, el prohibido, hasta que llegamos al tema astral.
 
Mi amiga hablaba sobre quiénes eran los signos más cachondos mientras yo pensaba en los que había conocido. Sí, Leo y Aries eran muy hot, los Géminis medio bipolares y los Cáncer todo corazón. Me pregunté ¿qué quería para mi siguiente relación? Y sin pensarlo solté: “Quiero que toque a mi puerta un chico Cáncer, de linda sonrisa, que le lata la música en inglés y sí, que le gusten las mismas boberías que a mí”. Mi amiga se rió de mi ñoñería, pero creo que mis palabras fueron como un decreto, porque de pronto, el timbre interrumpió nuestra plática.
 
Si les digo que fue un flechazo inmediato, ¿me creerían? Lo pregunto porque hasta ese momento yo no lo hubiera creído, a veces necesitas que las cosas te pasen para que te caiga el veinte de que la magia sí existe. El chico que entró era moreno, atractivo, con una sonrisa contagiosa y bastante simpático. ¡Y era el primo de mi amiga! A primera vista me gustó, porque John no es de esas personas que se cortan al ver que interrumpieron una plática, al contrario, se integra súper bien y tiene ese talento especial que te hace hablar con él como si lo conocieras desde hace mucho.
 
Nos quedamos platicando y luego de un rato, ¡me invitó a salir! Poco a poco me enamoré de él, de su sentido del humor: sabe ser gracioso sin tirar mala onda; de su 'falta de delicadeza' (que yo llamo honestidad) para decir las cosas: me confesó que me quería y punto, sin andarse por las ramas; de que se dio el tiempo para ser mi amigo y conocerme más allá de la superficie....
 
“Seamos amigos”
 
John me tenía tan loca que, cuando me propuso que viviéramos vivir juntos, acepté sin dudar. Sí, tenía 20 años, poco tiempo trabajando, poco tiempo de andar con él, mis papás se iban a infartar, pero... yo también lo quería. Al principio fue genial, éramos un par de melosos, fantaseábamos con cuántos bebés tendríamos, crecíamos juntos, fuimos niños que se hicieron adultos queriéndose a más no dar. Pero el amor no es chamba fácil y tras 5 años, lo dejamos por la paz.
 
Fue una época súper difícil para mí, lloré mucho cuando John y yo terminamos, porque aunque sabía que estábamos en canales diferentes, lo quería y no era sólo eso, él se había convertido en mi confidente, el cómplice de mis ilusiones y perderlo me dolió en el alma. Pero John tenía otros planes... quería seguir siendo mi amigo. Siempre pensé que ser amiga de tus ex era una locura, pero él me demostró que realmente sabía ser un amigo, a pesar de que ya no funcionábamos como pareja.
 
En esa época mi papá estaba enfermo de cáncer y entre el y venir del hospital, cuidar a mi hermana pequeña, esconder mi dolor frente a mi mamá y temer por la vida de una de las personas que más amaba, John me apoyó sinceramente.
 
Pasó el tiempo y la amistad siguió. Yo comencé a salir con otros chavos y aunque a veces notaba que a John no le hacía tanta gracia, bueno, sabíamos que cada uno tenía que hacer su vida.
 
La Dolce Gusto
 
Recuerdo que un día me molesté porque no me concedió un 'capricho', acababa de ganarse una cafetera Dolce Gusto en una rifa de la oficina y yo quería que me la vendiera, ¡él ni tomaba café y yo sí! Pero se negó tajante y me dijo que la iba a guardar en su casa.
 
Me di cuenta de que ya no podíamos ser amigos cuando comenzamos a darnos 'celos' con otras personas, nos peleamos muy feo y nos distanciamos varios meses, pensando que ya no era sano para ninguno de los dos y que el otro tenía derecho a continuar con su vida.
 
El tiempo pasó y cuando entré a un nuevo empleo, me encontré a John porque ¡trabajaba en el edificio de al lado! Ya se imaginarán la emoción que sentimos cuando nos vimos, nos abrazamos con la mirada, parecía que el tiempo no había pasado. Ya éramos otras personas, cada uno con su propia historia, estar separados un tiempo nos había hecho bien; pero al vernos de nuevo... fue inevitable.
 
Estar con él era tan natural que cuando me abrazó, me sentí en casa. Cuando nos mudamos juntos, John sacó la cafetera Dolce Gusto y me dijo que la había guardado para mí, porque sabía que algún día volveríamos a estar juntos... Pero el mejor regalo que me dio son nuestros dos pequeñitos. Creo que sin importar el tiempo ni la distancia, si es tu destino, sucederá.
 
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Amor, Pareja

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