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Cosas que tus hijos nunca sabrán que hiciste antes de ser mamá

Cosas que tus hijos nunca sabrán que hiciste antes de ser mamá

Y la razón es porque no te gustaría que las tomaran como ejemplo...

14/04/2017 | Autor: Mairem del Río
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Dicen que cuando tienes hijos la vida te cambia, y es cierto, pero tú también cambias como persona, y de pronto te das cuenta que eres muy diferente a quien eras antes de tener hijos.

A veces duele pensar que la única versión que tus hijos conocerán de ti es esta persona regañona, estricta, estresada y agotada, que nunca tendrán idea de que alguna vez fuiste divertida, despreocupada y bastante cool. Pero si lo piensas, hay muchas cosas que no quieres que tus peques sepan de tu vida prematernal, porque no te gustaría que las tomaran como ejemplo.

Aquí algunas de esas cosas que tus hijos nunca sabrán que hiciste antes de ser mamá:

 

1. Hablabas como marinero

Ok, quizá lo sigues haciendo, pero te limitas delante de tus hijos porque sabes que lo van a repetir en la primera oportunidad o en los lugares más inconvenientes, como en la escuela, la casa de los abuelos, la iglesia o en medio de una fiesta infantil. Así que tienes que sustituir la mitad de tu léxico por palabras como “cañón”, “pinki”, “verde”, “chihuahua”, “pensativo”, “mamerto” y todas las que se te ocurran para no soltar palabrotas a cada momento.

2. Eras fiestera

Quizá intentes ser súper cool, pero cuando tu hijo de 15 años llegue ebrio a casa, seguro habrá consecuencias. Aunque en ese momento te toque actuar como una total aguafiestas amargada, en el fondo sabes que tú hiciste lo mismo y más.

Él nunca sabrá que te encantaba salir de fiesta hasta el amanecer, beber como pirata y bailar sobre las mesas, que varias veces terminaste vomitando o caminando descalza en la calle, que compartiste cigarros con desconocidos y hasta recogiste colillas del piso aquella vez que gastaste todo tu dinero en cervezas. 

 

3. No eras tan estricta

Ellos nunca sabrán que hubo una época en que tu lenguaje no se limitaba a dar órdenes con voz de villana de caricatura. “Vete a dormir”, “limpia tu cuarto”, “recoge eso”, “bájate de ahí”, “deja eso”, “haz la tarea”… ya no sabes cuándo fue la última vez que paste más de media hora sin regañar a alguien.

Antes de ser mamá eras súper relajada, pasabas los días en pijama, cenabas papas con refresco y podías pasar la noche entera viendo series y películas. Te daba igual tener tu cuarto tapizado de ropa sucia o hacer tres comidas en el mismo plato sucio.

Ahora tienes que enseñarle a un pequeño humano como ser saludable, productivo y responsable, y ser su ejemplo a seguir. Ni modo, te toca ser regañona, organizada y estricta, por más difícil que sea y aunque ni a ti te guste.

4. Eras cool

Antes de ser mamá estabas pendiente de todas las tendencias de moda y belleza, veías las películas recién estrenadas en el cine, ibas a los bares y antros más cool, te ibas de viaje espontáneamente, sabías quiénes eran las celebridades del momento, sus canciones y escándalos, y estabas al día con todas tus redes sociales. Pero una vez que llegó el bebé pareciera que te metieron en una cápsula del tiempo y, por más que lo intentaste, no pudiste seguirle el paso a la vida.

De pronto ya no sabes qué hacen los adultos para divertirse, tu clóset está lleno de ropa de hace 3 temporadas y le agarraste el gusto a las caricaturas. Algo así…

5. Hiciste demasiadas estupideces

Nada te hace reevaluar tu vida como tener un hijo. De pronto te aterra pensar que podría hacer cosas que pongan en riesgo su vida, como las que tú hiciste. No querrás que sepa que alguna vez manejaste con unas copas encima, que tuviste sexo casual con desconocidos, probaste algunas drogas, te subiste al auto de un conductor ebrio o que te encantaba salirte a caminar sola a media noche, por diversión.

Hasta el día de hoy estás agradecida de que no te haya pasado nada y siempre lograste llegar a casa sana y salva, ¿en qué estabas pensando? Pero la sola idea de que esa personita que estás criando con tanto amor y esfuerzo se ponga en peligro de las formas más absurdas, te da escalofríos.

 

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