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Poliamor y familia: ¿Qué pasa cuando hay hijos de por medio?

Las nuevas formas de amor plantean serios debates sobre el núcleo familiar

23/01/2020 | Autor: Mairem Del Río
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El poliamor parece algo muy nuevo, casi un invento de los Millennial y Centennial, pero en realidad existe desde siempre. La idea de que una persona tenga varias parejas y éstas a su vez se relacionen con otros, es polémica. Sin embargo, el debate se complica cuando se habla de la familia poliamorosa, donde hay hijos de por medio.

¿Qué es el poliamor?

El poliamor consiste en la aceptación de ambos miembros de una pareja en tener relaciones sexoafectivas con varias personas a la vez. Es decir, si los dos desean estar con una o más personas, tienen la libertad para hacerlo sin trabas. Así de simple. 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Las personas poliamorosas consideran que la monogamia no satisface sus necesidades. Por tanto, consienten en amar a varias personas, más allá del simple hecho de tener sexo con ellas. Incluso pueden formar relaciones bastante estables y duraderas a largo plazo.

Esta opción amorosa considera que no deben existir límites sexuales o afectivos en una relación. Apelan a que se puede sentir el amor de verdad por varias personas de manera simultánea. Para los poliamorosos, eso no implica que haya problemas en la pareja principal.

Estas relaciones excluyen la infidelidad y los celos, pues no creen que la pareja deba estar limitada a dos miembros. No existe una estructura única en este tipo de relaciones, cada pareja o “polícula” establece sus propias reglas. Para que funcionen fluida y sanamente debe existir mucha comunicación, empatía y honestidad entre todos los involucrados.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El poliamor no es nada nuevo, en realidad. Muchas sociedades la practican de forma habitual y crían a sus hijos como una comuna. Incluso en los años 60 y 70 se popularizó en occidente gracias al movimiento hippie.

Sin embargo, esta variante de relación aún es poco comprendida, muy estigmatizada y rechazada socialmente, en especial cuando hay hijos. Por ahora los debates aún se centran en las familias homoparentales (con padres homosexuales), mientras que la familia poliamorosa prácticamente está en las sombras

¿Qué pasa con los hijos de las familias poliamorosas?  

Existen investigaciones científicas que rompen el tabú de que estas relaciones no convencionales son perjudiciales al formar una familia o que pueden dañar a nivel emocional a los niños.

El medio BBC cita a Maria Pallotta-Chiarolli, de la Universidad Deakin en Australia, quien realizó investigaciones sobre el bienestar de los niños en familias poliamorosas. Ella dice que el principal problema es lo que se conoce como “modelo de déficit”.

Esto se refiere a la creencia (de quienes lo ven desde fuera) de que los hijos quedan negativamente afectados por el estilo de vida “poli” de sus padres, lo cual no es necesariamente el caso.  

“Los estudios demuestran que la mayoría de los niños son muy felices creciendo con muchos adultos. De hecho, a la mayor parte de ellos les encanta”, afirma la especialista. “Estos niños son más perspicaces e inteligentes, y más abiertos a comprender la diversidad y las diferentes religiones y culturas”.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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La doctora Elisabeth ‘Eli’ Sheff, investigadora y coach de relaciones, es coautora de una investigación sobre crianza poliamorosa en Australia y Estados Unidos. Sus hallazgos señalan que los padres poliamorosos tienden a favorecer estilos de crianza colaborativos y de rango libre, con límites familiares permeables que fomentan los lazos con los miembros elegidos de la familia, quienes a menudo brindan a sus parejas apoyo emocional y logístico.

Hay muchos casos documentados de niños o jóvenes que han vivido desde pequeños en este tipo de relaciones familiares. Ellos manifiestan sentirse llenos por todo el afecto recibido y por saber que sus padres están con otras personas porque también las aman.

Los pequeños que crecen en estas estructuras tienden a ser más abiertos, tolerantes y respetuosos. Lo cual va perfecto con los ideales y las tendencias de la Generación Z. No obstante, es común que se aíslen y no quieran hablar del tema en otros entornos.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Si bien en su núcleo familiar se sienten cómodos y llenos de amor, fuera de él se perciben como “bichos raros” y creen que nadie logrará comprender el estilo de vida de sus padres. Es decir, no saben explicarlo ni hacer frente a los comentarios externos, pues entienden que están fuera de las normas sociales.

Esto puede causarles duda o temor, por tanto es muy importante explicarles muy bien el tema y hablarlo abiertamente, para no generar tabúes o traumas.

Sin embargo, los estigmas son más difíciles de superar para los “poli”, en parte porque estas unidades familiares no cuentan con ningún reconocimiento legal, como el matrimonio o la custodia infantil.

Mira también: 5 formas de amor moderno lejos de la monogamia

Debemos aceptar que las nuevas generaciones tienen otra mentalidad y son más receptivos a distintas formas de relacionarse y de constituir una familia. Hoy existen otros ideales porque las personas han evolucionado. Hay más libertad para decidir y expresarse, pero eso conlleva un proceso de asimilación por parte de la sociedad.

El éxito o fracaso de una familia poliamorosa depende de los mismos factores que el de una monógama: comunicación, respeto, confianza y valores comunes.

 

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Amor, Pareja

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