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Las feministas también usan tacones y lipstick

Las feministas también usan tacones y lipstick

No hay pelea alguna 

08/03/2017 | Autor: Mairem Del Río
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Tómate un minuto para visualizar a una feminista, ¿qué ves? Lo más probable es que la imagen que te viene a la mente es una mujer con las axilas peludas que odia a los hombres. La verdad es que hoy en día ya no hay un look que identifique a las feministas, porque si crees en la equidad de género entonces eres feminista, sin importar cómo luzcas.

 

Históricamente, gracias a la cultura misógina, todo lo femenino se asociaba con sensibilidad, debilidad y fragilidad. Así que se inició una lucha en contra de todas las cosas que simbolizaran la opresión del hombre sobre la mujer: corsés, faldas, crinolinas, etc. Porque vestirte con esas prendas y lucir como mujer implicaba aceptar un papel sumiso. No podías enfatizar tu feminidad y exigir el mismo trato y libertades de un hombre, así que las chicas tuvieron que volverse más masculinas para exigir sus derechos.

 

La buena noticia es que a estas alturas la apariencia ya no debería importar, en teoría. Varias generaciones de activistas han luchado sin descanso para que hoy sean más importantes otros asuntos que lo que te pones o no, para poner en la mesa temas como la violencia doméstica o la inequidad laboral.

 

 

Así como el péndulo tuvo que moverse al extremo opuesto para demostrar nuestro punto, ya es momento de regresar un poco al centro y retomar algunos aspectos estereotípicamente femeninos de nuestra apariencia y personalidad, sin miedo a que esto nos reste legitimidad como feministas. Tenemos que romper las barreras y podemos hacerlo en tacones si nos da la gana.

 

El feminismo ha luchado quitar las ideas de “lo que debe ser una mujer”. Una mujer debe ser tratada con dignidad sin importar que esté enfundada en unos pants, en un traje sastre, en jeans y camisa de franela, o en un minivestido con tacones y lipstick.

 

Hay una gran diferencia entre elegir ser femenina por que te gusta y es parte de tu personalidad, y tener que serlo porque el entorno te lo exige. El ejemplo más claro es que en las escuelas y en muchas empresas las mujeres tienen un estricto código de vestimenta que las obliga a usar falda, tacones y estar siempre maquilladas, sólo por ser mujeres. Esa es una lucha que aún no termina.

 

 

No importa si te gustan las finanzas o la jardinería, si elegiste ser mamá o no tener hijos, profesionista o ama de casa, si te depilas cada semana o tienes vellos en todo el cuerpo, porque al final todas tenemos la misma capacidad de contribuir a la sociedad.

 

La idea detrás del feminismo es celebrar y reconocer esa diversidad, no prohibirte usar maquillaje, stilettos y vestidos rosas. Puedes lucir como quieras y disfrutar las cosas que te gustan, aún si están del lado más girly, y no ser demeritada por eso.

Quiérete, Tu vida

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