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¿En qué momento mi cita se convirtió en un desastre?

¿En qué momento mi cita se convirtió en un desastre?

Salir con alguien que nos gusta por primera vez siempre es emocionante, nos ponemos nerviosas y, obvio, no queremos que nada salga mal

05/05/2019 | Autor: AdoptaUnChico.com.mx
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Las citas generalmente nos ilusionan. Salir con alguien que nos gusta por primera vez siempre es emocionante, nos ponemos nerviosas y, obvio, no queremos que nada salga mal. Pero, sabemos que siempre existe la posibilidad de que pase. Así me pasó en una ocasión, mi cita se convirtió en un desastre. Aquí va mi historia:

No daré su nombre real por obvias razones (¿qué tal que lo rastrean? Jaja) pero le pondremos Leonardo. Me lo presentó Albert, un amigo del trabajo, durante una fiesta.

Después de una plática amena, las carcajadas que me robó y un par de miradas sospechosas, Leo me pidió mi número. ¡Emoción!

 

No tenía ni cinco minutos despierta al día siguiente cuando ya estaba pensando en escribirle. Una hora después me llegó su primer mensaje. Así comenzó todo, con un “Hola, ¿te acuerdas de mí?”, y  cuando menos me di cuenta, la conversación fluía súper bien. Era tan interesante... Después de dos semanas de intensa actividad en línea, me invitó a salir. El timing perfecto. La cita: el viernes por la noche en un bar muy cool al que yo tenía ganas de ir desde hace tiempo.

Al llegar al bar mi corazón latía más fuerte que mis ganas de que todo saliera perfecto. Lo identifiqué de inmediato. Se veía guapísimo con su pantalón de vestir y una camisa negra lisa. La foto perfecta para una noche perfecta, pero no todo sale como lo planeamos.

Ese chavo que conocí a través de nuestras conversaciones resultó ser egocéntrico además de maleducado. Fue terrible, no exagero. Después de saludarnos, se pasó los primeros 40 minutos hablando de él, sobre lo mucho que había tardado en llegar, lo que esperaba de esa noche e incluso mencionó que estaba molesto porque se le había arrugado la camisa. “¿Es en serio?”, pensé mientras volteaba desesperada para atrapar la atención de un mesero.

 

¿El saldo final? Una cita en la que me quedé callada el 90% del tiempo y lo peor de todo fueron los silencios incómodos.

Al final decidí decirle que estaba muy cansada y que quería ir casa. Ya en mi depa me sentía algo decepcionada. No tanto porque en verdad sintiera algo por él, sino por las ilusiones que me había hecho. Eso despejó todos los sentimientos que había arrastrado de la cita. Lo más importante es que mientras me sea fiel, a lo que pienso y a lo que siento, lo demás llegará por añadidura.

Después de reflexionar y repasar cómo había transcurrido la noche, llegué a la conclusión de que me apasiona conocer gente y que, naturalmente, cuando tomas el riesgo de hacerlo existe la posibilidad de encontrar grandes sorpresas, padres y no tanto, como esta. “Prueba algo diferente”, me dije a mí misma. Tomé mi celular y bajé AdoptaUnChico. “Bueno, por algo se empieza”, reí mientras pensaba que, después de todo, de lo que se trata es de aventurarnos.

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