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Revista Veintitantos

¡Venga! Orgullosa de tus curvas en la cama

Ese camino a la sesión de sexo más candente y tu sintiéndote la diosa que en verdad eres.

08/08/2013 | Autor:
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Cada vez que me sentía culpable por cenar una enorme pizza de pepperoni, un gran amigo mío me decía que no debería haber nada que me hiciera comer con remordimiento, menos el asalto de la duda sobre lucir sexy desnuda, porque -según él- lo que más le importa a un hombre en ese momento, es que la carne esté caliente. Nada más.
Me tardé algunos años en entender que lo que mi amigo decía era verdad. Al momento de la pasión, no hay nada más sexy que una mujer caliente y segura de que esa calentura la hace aún más irresistible… ¿Qué importan algunos kilitos de más si a la hora de enredar las piernas en su cintura, se hace con inmensa pasión?
#tipoW#
Esto me fue dando seguridad y la certeza de que las mujeres más sensuales son aquellas que tienen cadera amplia, cintura ajustada, piernas fuertes, brazos capaces de sostener de cualquier cuello… ¡Vamos! Estar orgullosas de nuestras curvas:
1. Lencería ideal. Llegar a la cama con la ropa interior perfecta te va a hacer sentir recién salida de un catálogo de modelos… y ver su cara al tenerte enfrente te dará todo el poder.
2. Enfócate. Cuando él te esté quitando la ropa, baje tus pantalones, alce tu falda, desabotone tu blusa, concéntrate en sentir sus manos recorriéndote, deja que el calor se apodere de ti, disfruta como una reina y ayúdalo a disfrutar.
3. ¡Al espejo! Cuando estés sola en casa o en el baño con un buen espejo enfrente, desnúdate y observa lo grandiosa que eres. Tus ojos, la caída de tu pelo, tus pechos, pezones, cintura, piernas, pompas… ¿Te gustas? Aprende a amarte y aprender a querer cada pedazo de tu piel.
4. ¿Debí traer una faja? Una amiga mía me contó un día que estaba súper estresada porque tenía una cita de la que esperaba un final glorioso, pero no traía faja… -Si ese es el chiste-, le dije yo; -pero me va a ver la panza-, me respondió verdaderamente angustiada.
Al final de cuentas, mi amiga tuvo su gran noche y el susodicho ni siquiera se fijó en el color de su tanta. ¿Por qué las horas de ansiedad entonces? Porque muchas mujeres hemos sido educadas para ser perfectas, y se les ha olvidados enseñarnos que la verdadera perfección radica en lo natural, así como el verdadero amor radica en la bondad, pero ese es otro tema.
5. Cena, desayuno, comida… El sexo es igual de maravilloso que una gran comida, así que date permiso de disfrutar sin culpa alguna un rico menú entre besos candentes y después o antes según prefieran de un asalto digno de incluirlo en la colección.

Vivan las curvas