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Revista Veintitantos

Trabaja en tu salud

Cuidarte y sus repercusiones en tu vida diaria.

02/01/2014 | Autor:
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Además de problemas de salud física y mental, la obesidad puede afectar tu vida laboral, donde las cartas de presentación no son sólo capacidades y conocimientos, sino también la apariencia.

Dicen que 'como te ven, te tratan', y esto es especialmente cierto en el ámbito laboral. No es raro que uno de los requisitos para cubrir una vacante sea el de ser delgado, lo que en parte se debe a tres ideas casi generalizadas acerca de quienes padecen sobrepeso u obesidad:

Lo que la gente cree
Que son propensos a sufrir enfermedades, por lo tanto al ausentismo.

Que son poco dinámicas.

Que carecen de fuerza de voluntad para cumplir objetivos difíciles.

Al elegir a su personal, muchos empleadores se basan no sólo en datos ciertos, sino también en prejuicios negativos, viendo como desventaja una condición que no siempre repercute en la productividad de la empresa.

¡Es discriminación!

La Organización Internacional del Trabajo OIT es una agencia de la Organización de las Naciones Unidas que convoca a gobiernos, empleadores y trabajadores de varios países a promover condiciones laborales dignas. A propósito, ha señalado que las formas de exclusión hoy en día no se limitan a raza, orientación sexual y edad, sino que se dirigen a todo aquel que lleva un estilo de vida diferente al de la mayoría.

¿Dónde ocurre esto? En cualquier ambiente y nivel social, pero de manera notoria en trabajos donde las personas compiten por ganar posiciones y para escalarlas pueden valerse de burlas y señalamientos contra los que se consideran más débiles, y que de hecho lo son por el mismo aislamiento al que se les empuja.

En este contexto, los obesos son un blanco de ataque que sufre negación a cubrir puestos, comentarios y actitudes de rechazo, e inclusive despido injustificado de sus empleos.

Esconderse no es opción

Ante una situación tan incómoda y difícil, la reacción de muchos es fingir que no pasa nada, actuar como "gorditos simpáticos” que toleran apodos, burlas y tratos indignos. Esto denota inseguridad y va afectando más y más la posición laboral, así como la autoestima.

Si es tu caso, ponles un alto a los discriminadores, pero no respondas ataques con ataques, sino con firmeza al expresar tu derecho a que se dirijan a ti respetuosamente y a ser tomada en cuenta por tus logros y habilidades.

¿Te sientes impotente, no sabes cómo defenderte? El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación Conapred puede ayudarte en cuanto te decidas a denunciar una situación de exclusión, en el trabajo, la escuela o en cualquier espacio de interacción social.

Baja el peso, no la autoestima

Quizá, el primer problema al que se enfrentan los obesos es la autoexclusión, causada por su insuficiente resistencia física y su baja autoestima. De este modo, entran en este círculo vicioso:

Permiten el maltrato
Se sienten desanimados y hasta deprimidos
Hacen su trabajo sin entusiasmo
No reciben reconocimientos ni alicientes como aumento de sueldo, bonos de productividad, capacitación, etcétera
Se instalan en el conformismo o en la frustración
Creen merecer el rechazo de los demás
Todos debemos aceptarnos como somos, con cualidades y defectos; sin embargo, una manifestación de amor propio es reconocer nuestros problemas para solucionarlos, lo que no significa enfrentarnos solos al mundo. Seguramente, tú cuentas con familiares, amigos e incluso profesionales que te pueden ayudar física y emocionalmente para que estés bien por fuera y por dentro.

2:00 pm… ¿tacos o tortas?

Hay otro problema si hablamos de trabajo y obesidad: la hora de la comida, que puede ser causante de tensión para quienes desean llevar una alimentación saludable. Y es que, con poco tiempo y recursos económicos, ¿cómo evitar la comida rápida o la chatarra?

Pues siempre hay alternativas, la cuestión es que te responsabilices de tu salud como lo haces del trabajo, considerando que cada aspecto de tu vida repercute en los demás.

Pero la calidad alimenticia suele ser inversamente proporcional a la cantidad. Un ejemplo: si alrededor de la oficina sólo hay puestos y puestos de tacos, tortas, tamales, tacos, tortas y viceversa, puedes elegir unos tacos de bistec a la plancha, con una guarnición de nopales, y tendrás una comida balanceada que incluya carbohidratos tortilla, proteínas carne, vitaminas y minerales verduras en buena medida… siempre y cuando no pidas 10 y evites completar con un refresco grande y un pastelito relleno de crema y mermelada.

Otra forma de controlar lo que consumes es llevar tus alimentos al trabajo algunos días de la semana. Puedes preparar ensaladas, carnes a la plancha, pastas sin grasa y muchas cosas más desde la noche anterior, y guardarlos en recipientes que los mantengan frescos.

Basta de pretextos, no dejes que el problema crezca por cosas tan simples, como una bola de nieve.

No seas víctima de discriminación ni te autoexcluyas. Haz lo mejor por ti: trabaja en tu salud integral.

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