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Revista Veintitantos

¿Te comes tus emociones?

¡Acaba con la ansiedad que te provoca comer de más!

25/03/2013 | Autor:
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sub Es común que cuando sentimos un vacío emocional la comida se convierta en un refugio para olvidar esas penas, pero ¿qué pasa cuando esta acción deja de ser pasajera y se convierte en una rutina en la que se olvida alimentarse por placer y se hace como salida a esa tristeza? sub

¡No lo hagas más! Te damos los pasospara separar comida-emoción:

Detéctalo de inmediato
Un excelente ejercicio es el hecho de ingerir al día alimentos cuatro veces diarias desayuno, almuerzo, merienda y cena en los horarios no dejando pasar más de 3hrs entre una ingesta y otra y cantidades adecuadas; esto ayudará a detectar con naturalidad la verdadera sensación de hambre, ya que el cuerpo estará recibiendo constantemente reservas para continuar y así no nos exigirá alimento de emergencia que puede estar relacionado con un episodio de ansiedad.

Reconoce tus emociones
Es importante que hagas un ejercicio de introspección para que te coloques frente a qué es lo que estás sintiendo, sobre todo, antes de ir la alacena o al refrigerador. Un estudio realizado en población normal detectó que durante los episodios de ira se incrementa el comer compulsivamente y que cuando existe cualquier emoción negativa se incrementa la tendencia a comer de forma desordenada o irregular. Así también, es este estudio se encontró que en presencia de alegría se incrementa el comer como disfrute.

Pregúntate previamente
Lo más recomendable es que cada vez que tengas un antojo, compres víveres, cocines, aceptes algo que te ofrecen o estés pensando en que deberías ir por una golosina, hagas STOOOOP!!, para que en ese momento dudes y te cuestiones la razón por la que lo estás haciendo, ya que ahí encontrarás la respuesta a saber si en realidad necesitas consumir eso, si te causará un bien o por el contrario, no te otorgará ningún beneficio más que el de la ingestión y la satisfacción de llenar un hueco, que no sea propiamente el del estómago.

Nunca lo hagas por compromiso
Suele suceder frecuentemente que como nuestra cultura está basada en las reuniones entorno a la comida, solemos comer como una aceptación del amor del otro, pues la cocina está sumamente relacionada con la demostración de cariño, por ejemplo: "te cociné tu platillo preferido…”, "comemos para festejar tu cumpleaños…”, "los domingos es cuando comemos todos juntos…”, son frases muy comunes en nuestra sociedad, que si bien es cierto, es parte de nuestra cultura, algunas veces nos compromete con comer sin que en realidad nuestro cuerpo tenga la necesidad de ingerir alimentos en ese momento, pero como el comer también es social y no queremos quedar mal con los demás, terminamos aceptando todo lo que nos den y esto se convierte en un círculo vicioso que nos atrapa y no nos deja escuchar lo que nuestro cuerpo requiere, lo ignoramos y quedamos bien en la mesa.

AGL

Vivan las curvas