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Revista Veintitantos

Razones para decirle adiós a la báscula

¡Una báscula no puede medir tu salud!

24/03/2014 | Autor:
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Si te enfocas demasiado en lo que la báscula te dice, estás dejando pasar lo más importante: tu bienestar. No es lo mismo pesarse que sentirse bien, así que dile adiós a la báscula y empieza a medir resultados reales.

Por Beatriz Castillo

Ponerse a dieta no es tan fácil como parece, especialmente cuando no vemos resultados. Si la báscula sigue diciéndote lo mismo que hace un par de meses, es normal sentirte desmotivada y dejar de esforzarte por alcanzar tus metas. Pero tal vez no debas complicarte tanto la vida.

En lugar de pasar hambre o ir al gym por horas, podrías fijarte en otros aspectos que son igualmente importantes. Analiza cómo te sientes, cómo te queda tu ropa y pregúntate si te sientes más sana que antes.

¡Deja de enfocarte en la báscula!
La báscula mide tu peso, no tu bienestar. Mientras que la báscula puede decirte cuánto pesas, no tiene idea de lo que está sucediendo dentro de ti. Por ejemplo, tenías un evento súper importante y pasaste hambre por varias semanas. Lograste bajar 5 kilos, pero te sentías súper mal. ¿Vale la pena? ¡Obvio no! Por otro lado, tal vez aún no alcanzas tu peso ideal, pero hace años que no te sentías tan bien y que no tenías tanta energía. ¡Tu salud es más que un número!

Los números no te hacen feliz. A veces pensamos que alcanzar cierta cantidad nos hará felices, pero no es tan sencillo. Obviamente es bueno ponernos metas, pero tal vez deberíamos cambiar el enfoque. ¿Qué va a pasar cuando pierdas esos 10 kilos? ¿Te sentirás mejor contigo misma? ¿Lucirás bien en todo? En lugar de enfocarte en un número, piensa en tu cuerpo y escucha lo que te está diciendo. El atractivo físico viene desde dentro, así que no existe un número que pueda medirlo.

Pesarte te distrae. Si te la pasas midiendo tu éxito a través de una báscula, probablemente estés ignorando lo más importante—¡tu cuerpo! Tu cuerpo es mucho más inteligente de lo que te imaginas, así que empieza a ponerle atención. Fíjate en los alimentos que te hacen sentir bien y cuáles te hacen sentir mal. Pregúntate si tienes hambre o simplemente se te antoja comer. Explora actividades que alimenten tu cuerpo, mente y alma y muy pronto comenzarás a ver mejores resultados.

¿Cada cuándo te pesas?

Vivan las curvas