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Revista Veintitantos

¿Los antojos arruinan tu régimen alimenticio?

8 formas de perder la dieta

29/07/2014 | Autor:
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Estás en el tercer día de la dieta, has tratado de seguirla al pie de la letra, pero a medida que pasa la tarde el antojo de un pastelito de chocolate se hace cada vez más imposible de resistir.

Por Ana Shimasaki

Tranquila, respira profundo y piensa en todo lo que has logrado y conseguirás, si mantienes un régimen de alimentación sana. Si después de esta visualización no logras matar el antojo, aquí te van 8 técnicas para ayudarte.

Toma nota
No vayas automáticamente a la comida. En vez de eso, pregúntate si estas verdaderamente hambrienta o sólo es un antojo. Si no has comido por algún tiempo y tu energía está baja, quizá tu cuerpo te esté pidiendo que comas; en ese caso opta por una botana saludable.

Distráete. Una de las mejores maneras de enfrentar el hambre es enfocar tu mente en otra cosa, da un paseo o levántate de tu escritorio y muévete; algunas veces al cambiar tu entorno puedes cambiar la forma en que te sientes.

Haz algo manual como tejer, escribir un email o darte un manicure. Cuando tus manos estén ocupadas es difícil comer.

Toma agua. La sed también puede sentirse como hambre; toma un refrescante vaso de agua y observa cómo te sientes después de esto.

Escribe en un diario. El hambre con frecuencia es más emocional que físico. Escribir un diario con las emociones que sientes en el momento de los antojos te hará encontrar el motivo por el que comes.

Toma una siesta. Algunas veces la fatiga provoca que comamos cosas no saludables. Tómate este descanso, es casi seguro que despiertes con menos hambre.

Mastica chicle. Poner un pedazo de goma de mascar en tu boca calma el antojo. Recuerda que muchas veces el masticar es suficiente para que se te quiten esas ganas de comer algo.

Cede al antojo, pero sólo un poco. Come lo que tanto se te antojó desde hace días, pero sólo dale tres mordidas y saborea y disfruta cada bocado. Con frecuencia todo lo que necesitas es un leve sabor de lo que te dan ganas para que dejes de pensar en ello. Ojo: no lo hagas todos los días.

¿Lista para no romper más con tu régimen?

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