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Revista Veintitantos

Curvas sin frenos: Miss Cinemanía... Glotonería y películas

¿Comes algo mientras ves películas o las ves para poder comer?

18/03/2015 | Autor:
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Por Aydeé Treinta / [email protected]/ FBChica Plus México
"La peli ya casi empieza ¡apúrate!”, me decía desesperadamente mi galán, mientras yo ordenaba en la dulcería un combo clásico de mega palomitas y refresco. Por puro capricho, porque acabábamos de comer, pero para justificarlo le solté, no sin cierta pena, "Es que quiero la cubeta, ya sabes que las colecciono”.
Entramos tarde, la cinta ya llevaba 25 minutos. Mi acompañante se puso de un humor de perros por eso, y no pude evitar preguntarme si había valido la pena esa compra…
Desde que tengo uso de razón ADORO ir al cine. Mis papás me llevaban al antigüito que había en centro de la ciudad, un lugar súper glam, con luces y pósters de las actrices más guapas del momento; la gente iba y venía, muy elegante, porque hace años, ir al cine era la oportunidad de muchas chicas para ponerse lindas y salir con sus galanes a citas románticas.
Los niños se quedaban en casa, porque no era un lugar para chiquillos inquietos, pero yo con tal de que me llevaran me portaba increíblemente bien. Llevar peques no era tan práctico, sobre todo por el intermedio, un descanso de 15 minutos a mitad del filme, que la gente aprovechaba para ir al comedor, estirar las piernas o comprar dulces.
Por supuesto, a mí me encantaba ponerme coqueta y esperaba que mis papás me compraran golosinas. En casa, cuando veíamos TV, yo hacía palomitas o me comía los dulces que había guardado del recreo; y aunque mi mamá me reñía y me los quitaba, yo me las ingeniaba para saborear lo que fuera, mientras veía mis caricaturas favoritas.
Cuando crecí, me dieron permiso de ir al cine con mi prima y mis amigas, obvio nos dábamos un buen atracón mientras veíamos la cinta elegida, mi frase preferida era "Sin botanas la peli ¡no me sabe!”
Y prácticamente se me hizo un vicio comer y ver, ver y comer... al hacerlo, suspiraba imaginando que yo era la protagonista de esos filmes, ya fuera una cantante con una linda figura que salía de su pueblo para triunfar en la ciudad, o la chica que se enamoraba del atractivo artista que desafiaba al mundo por ella.
Jamás noté el vínculo tan negativo que había entre la comida y mi afición, ni el daño que le hacía a mi cuerpo, hasta el incidente de la cubeta. Porque pensándolo bien, he gastado muchísimo en combos de palomitas, me he perdido el comienzo de decenas de pelis ganándome las malas caras de mis acompañantes, por mi obsesión de comer en la sala y lo peor, he llenado mi cuerpo de miles de calorías innecesarias el queso de los nachos, los dulces, helados, palomitas con extra mantequilla y el refresco grande del combo.
Afortunadamente, algo me hizo ruido y ahora soy consciente de mi problema. Aún me encanta comer mientras veo la TV o estoy en el cine, pero hice algunos cambios en mis hábitos, que espero a la larga se reflejen en mi economía y por supuesto, en mi peso y figura :
* Voy al cine con el mismo método que al súper, es decir, dinero limitado y después de comer.
* Llevo una botella de agua simple.
* Si tengo mucho antojo de palomitas, compro el combo infantil.
* Evito los postres y cafés, o los pido sólo si voy a compartirlos.
* En los cines ya venden frutas y verduras con chilito, en caso de emergencia eso me funciona. Y si no, me llevo un tupper con pepinos en mi bolso. #AhorroAlCien
* Una bolsita con semillas o una 'alegría' de amaranto me quitan los antojos.
* Me recuerdo que AMO el cine y lo importante es disfrutar la peli y la compañía ;

Vivan las curvas