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Revista Veintitantos

Curvas sin frenos: Mi primera vez... en lencería

Maveri nos cuenta cómo rompió con sus miedos para usar ropa sexi y sorprender a su galán.

10/07/2012 | Autor:
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subUno de los temores más grandes que tenemos algunas chicas es mostrar algunas partes de nuestro cuerpo ya que las consideramos demasiado imperfectas, pero en una ocasión decidí complacer a mi pareja con un atuendo que revelaba mucho más de lo que había enseñado en toda mi vida.sub

En ese entonces yo tenía una relación bastante estable con un chico al que le encantaba la lencería, y cada vez que pasábamos por las tiendas eróticas me decía cosas como "eso se te vería muy bien", y yo sólo miraba las diminutas tangas, los disfraces y los corsés de encaje con una expresión que se podría interpretar como "¿estás bromeando?".

Nunca le hice caso a sus sugerencias, en realidad me aterraba verme tan expuesta, pero todo cambió cuando llegó su cumpleaños. Yo no tenía ni idea de qué regalarle, ya le había dado todos los regalillos cliché y otros más originales, pero mi cerebro estaba seco, hasta que, como una revelación, recordé sus insinuaciones; pues total, ya me había visto desnuda ¿no?

Me armé de valor y fui a una popular zona en donde abundan las tiendas de juguetes sexuales, y al llegar parecía que sólo tenía que decidir entre policía sexy, enfermera caliente o mucama 'facilona', hasta que vi la talla de los dichosos trajecitos: unitalla, lo que para mí se traduce como "aquí no cabe ni la mitad de tu trasero", así que busqué en otras tiendas, pero no encontré nada y me desmoralicé.
sub... hasta que vi la talla de los dichosos trajecitos: unitalla, lo que para mí se traduce como "aquí no cabe ni la mitad de tu trasero",sub

Cuando estaba a punto de comprarle otra bobada que dijera 'Feliz Cumpleaños', me acordé de una amiga que le ponía sabor a la cama con disfraces todo el tiempo… y que no era precisamente delgada. La llamé y me dijo: "No, en esos lugares todo es para mujeres promedio, si quieres algo que te quede bien tienes que ir a donde compran su ropa las profesionales", y sí, se refería a 'esas' profesionales.

Me dio la dirección de un lugar, bastante céntrico por cierto, así que fui con la esperanza de que nadie me viera entrar ahí. El local estaba repleto de trajes eróticos de todo tipo y texturas: látex, encaje, vinil, lentejuelas, cuero, etc. Creo que el chico que atendía notó que era mi primera experiencia con lencería, y con toda la pena del mundo le dije: "Estoy buscando algo sexy… y en talla grande, o sea, como para mí".
sub"Estoy buscando algo sexy… y en talla grande, o sea, como para mí".sub

Me miró con los ojos entrecerrados como midiéndome, pero sin juzgar, y me mostró las opciones, mientras yo sólo pensaba que no quería parecer embutido. La verdad me hizo sentir muy cómoda cuando me preguntó cuáles eran mis zonas problemáticas, qué quería disimular, qué puntos debía resaltar, si me quería ver agresiva o tierna y hasta me enseñó cómo usar algunas de las prendas más extrañas.

Salí de ahí con un atuendo bastante coqueto que tuve que armar yo misma, porque ningún conjunto se adaptaba a todas mis formas: o me quedaba chico de arriba o me quedaba grande de abajo.

Al final le regalé a mi novio el mejor cumpleaños que podía esperar, ¡y hasta le cante el 'Happy Birthday' al estilo de Marilyn Monroe'! Ya después de todo el 'show' me dijo que le había encantado y no entendía porqué tardé más de un año en hacerle caso.

subY entonces entendí algo que se convirtió en uno de mis mantras personales: si un hombre quiere tener sexo contigo es porque le gustas, y si además te ama no se va a fijar en tus 'imperfecciones', simplemente estará feliz de estar con una mujer tan fabulosa como tú…y además me veía increíble.sub

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