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Revista Veintitantos

Curvas sin frenos: ¿Mi novio me quiere hacer engordar?

¿Crees que tu galán hace todo por "sabotear" tu dieta? Maveri nos cuenta su experiencia.

22/08/2012 | Autor:
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subCada vez que una chica empieza una dieta se esfuerza por reunir toda su fuerza de voluntad y alejarse de las tentaciones, y justo después de aguantar toooooodo un día sin pizca de chocolate, a tu galán se le ocurre llegar a tu casa con una gran pizza en las manos, ¿por qué se empeña en que una siga teniendo algunos kilitos de más?sub

Aquí les va una historia truculenta… Siempre he sido una chica con las curvas bien puestas, sin embargo, no por eso no he intentado alguna vez tener unas curvas más en forma, así fui al nutriólogo y por fin decidí comenzar una dieta balanceada, ash. Bueno, pues justo cuando le platiqué a mi chico lo que había decidido hacer me dijo: "Así estás bien, así me gustas, ¿para qué quieres bajar de peso?", y entonces le expliqué que era por mí, para sentirme bien, que él no tenía nada que ver, y hasta pareció entenderlo.

Sin embargo, como si le hubiera dicho "estoy en engorda", al día siguiente llegó a mi casa con tremenda pizza, de esas bien infladitas que chorrean queso, con todo y sus alitas de pollo, refresco ¡y helado! Me sorprendió, pero bueno, además, se iba a sentir mal si le rechazaba su comida. ¿Se dan cuenta cómo siempre terminamos asociando la comida con las emociones? Bueno, total que pensé que al día siguiente podía seguir con la dieta, unas rebanadas más o menos no harían gran diferencia, ¿o sí?

subA partir de ahí, cada vez que salíamos parecía que se esforzaba por meterme cosas a la boca, y no en el sentido cachondo. sub
Me invitaba a cenar hamburguesas, comida china, tacos, pizza, quesadillas y toda clase de comida insana, hasta me preparaba malteadas en su casa y si íbamos al cine se aseguraba de comprarme unos nachos con doble queso y refresco.

Después de unas semanas noté que no sólo no perdí ni un kilo, ¡sino que había aumentado dos! Pues claro, de nada servía mi esfuerzo de lunes a viernes para que el fin de semana me diera tremendos atracones con él.

De principio me enojé mucho con mi novio por "incitarme al mal" y hablé seriamente con él. Le dije que si seguía llevándome a cenar como si me estuviera preparando para sacrificarme en Navidad, ya no iba a salir con él. Como si no entendiera mi enojo, me dijo que era su forma de demostrarme su amor y pasar tiempo conmigo, que una de las cosas que le gustaba de mí era que no vivía a dieta como otras.

Otra vez, pasé un buen rato explicándole que si en verdad me quería tenía que respetarme y apoyarme, no sabotearme.

subAl final entendí que no se daba cuenta de que me estaba haciendo daño, pero lo más importante es que me di cuenta de que la única que controla lo que entra a mi boca soy yo. Siempre tuve el poder de decir "no", pero me ganaba el antojo y el no querer hacer enojar o hacer sentir mal a mi chico por sus detalles.sub

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