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Revista Veintitantos

Curvas sin frenos: La reina de la pista

Beneficios de bailar mucho

09/12/2014 | Autor:
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"¿Bailamos chiquilla?" Me preguntó con acento norteño y mirada súper picara ese morenazo en la fiesta del pueblo de mi abuela, sin dudarlo acepté. Muy alegres le entramos a la bailada ante la mirada asombrada de varias chavas de la fiesta que no nos quitaban los ojos de encima mientras nosotros nos movíamos como si estuviéramos en un concurso de TV, sudábamos como locos. Con una sonrisa de oreja a oreja me dijo cuando la sesión de baile terminó "¡Nos ahorramos el gimnasio güera!"

Por Aydeé Treinta / [email protected]/ FBChica Plus México

Mis primas del pueblo estaban admiradas, se les hacía imposible que yo, tan floja para ir a caminar con ellas en las mañanas por el campo, me hubiera aventado tremendo maratón de baile, y se quedaron con la idea de que sólo lo había hecho por tener cerca al muchacho guapo de la fiesta, y la verdad, no fue así, eso fue un bono extra jejeje, lo que a mi me motivo fue bailar, de hecho es una de las cosas que más disfruto hacer y mis curvas jamás ha sido un impedimento para hacerlo. El impedimento desgraciadamente está en la mente de los demás.

En la secu me tocó muchas veces quedarme sentada, porque obvio a esa edad los escuincles calenturientos sólo quieren bailar con las chavas que están 'buenas'; eso me llegó a frustrar algunas veces, pero encontré un remedio muy fácil para eso: aprendí a bailar lo mejor que pude, y a los chavos que bailan bien les agrada hacer pareja con chicas que bailen bien y que se muevan con más soltura, porque les encanta lucirse.

Deje la pena a un lado y, ya fuera con amigas porque se vale bailar con ellas, con amigos o con chavos que se vieran amistosos para atreverme a sacarlos yo, empecé a bailar y de verdad que si hoy en día no ruedo de plano, es por esas buenas bailadas de vez en cuando. Me he lastimado las piernas en accidentes en 3 ocasiones por situaciones diversas en diferentes puntos de mi vida y esos accidentes me han impedido hacer algo más serio y profesional, pero no pierdo la esperanza de algún día ser toda una bailarina. Bailo de todo, mientras sea en tierra nada de vueltas aéreas o saltos mortales, paso con los accidentes.

La primera canción que bailé ante un público fue 'El Tico Tico' a la tierna edad de 6 añitos, con esta melodía descubrí que amo en serio bailar, lo único bueno que recuerdo de la hermosa y malgeniuda maestra Patty de la H. Escuela primaria Nezahualcóyotl es que puso este baile para un festival y en vez de tomar clases ensayábamos hoooooras. Era genial ver transformarse a la miss de loca histérica-bruja a la reina del Amazonas con su tocado de Piñas y otras frutas plásticas diversas en la cabeza, bailando al principio de la fila mientras los niños trataban de seguirle con pasos torpes, chocando en la fila unos contra otros, mientras las niñas la seguíamos con mejor ritmo moviendo los hombros y las manos, tratando de imitar la gracia de la maestra que se movía con tal sabrosura que hacía que, casualmente, a tooodos los maestros hombres, incluyendo al director, les sugieran 'importantes' asuntos que atender en el patio; todo el personal masculino encontraba algún motivo para andar por ahí: entregar papeles 'urgentes', ir a tomar agua, ir al sanitario, llevar a algún 'castigado' a la Dirección de donde casualmente había mejor vista al patio principal, bueno, hasta el jardinero salía a regar los árboles sin importarle que con el inclemente sol de primavera las hojas se achicharran y se cayeran, convirtiendo la escuela ese año en una casi eterna postal otoñal, pero eso no importaba, valía la pena todo, me imagino, con tal de ver lo BIEN que movía la maestra Patty las maracas...

Así como tampoco importaba el tremendo desmadre que se armaba en los otros salones llenos de niños felices por liberarse un rato de los libros y de sus maestros. La escuela se volvía un carnaval, un desmadre total; la fiesta casi perfecta a ritmo del 'Tico Tico' y hubiera sido la locura aquello de no haber sido por las maestras más 'serias', por decirlo de algún modo, que indignadas salían a poner orden a los otros salones que no tenían profesor, sin pensar que al dejar ellas sus salones vacíos, el desmadre solo cambiaba de lugar. Y también, por supuesto, aprovechaban la excusa para encontrarse en los pasillos y hacer pedacitos a la 'gorda ridícula, loca, descocada' de mi maestra así se referían a ella en sus pláticas creyendo, como creen erróneamente todos los adultos, que los niños no escuchan, pero yo si escuchaba.

Ese día llegué a mi casa y le pregunté a mi mamá a quemaropa: "¿Qué es descocada?" Mi madre casi escupe el agua de naranja de la sorpresa de oírme preguntar semejante cosa, yo creo que ninguna madre está preparada para que su hija de 6 años pregunte esas cosas, y me explicó lo que, creo, pensó era lo más adecuado, me explicó que no era una palabra bonita porque las mujeres la usan a veces por envidia para criticar a otras mujeres más bonitas y alegres que ellas. Y ahí me quedó clarísimo, porque efectivamente, la maestra Patty era malgeniuda y gritona y se enojaba con nosotros si nos salíamos del margen del cuaderno de cuadro grande, pero también era más joven y muuuuucho más bonita que las otras maestras flacas y chaparritas y con cara de limón chupado que la criticaban.

Mi maestra era alta, muy frondosa y bien dotada de adelante y de atrás, usaba unas faldas azul marino tan apretadas que sabrá el Señor como se metía en ellas, y es así como la recuerdo a la fecha: morena y guapa, moviendo sus 'maracas' hehehe a ritmo del 'Tico Tico'.

El festival de ese año fue un éxito, las madres lloraron como locas y las niñas del 1ro A de la H. Escuela Primaria Nezahualcóyotl aprendimos la importancia de bailar, divertirte y ser feliz sin importar que tu cuerpo no sea delgado como de gacela, el chiste era y es pasarla bien, y de paso, ganarte uno que otro fan.

A la fecha sigo bailando cada que puedo, sola, acompañada o con quien se deje, y de verdad Dios bendiga al que invento el Zumba como método para hacer ejercicio de cardio :

Vivan las curvas