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Revista Veintitantos

Curvas sin frenos: 'Éstas' no son de aire

Ya llegó la nueva entrega de Maveri, en la que nos enseña que podemos amar tanto nuestros atributos como la comida que tanto nos gusta. ¡Fabulosa!

16/07/2012 | Autor:
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subSiempre me ha molestado que la gente se fije en qué como y qué no, y aunque reconozco que a veces es paranoia, cada vez que me meto algo a la boca siento que hay alguien que me mira y piensa "por eso estás como estás"… y lo peor es cuando lo dicen en voz alta.sub

Por mucho tiempo escuché pacientemente expresiones sarcásticas tipo "¡éntrale!", "provechito", "¡eres de buen diente!", etc. Al escucharlas yo sólo sonreía con diplomacia y "lo tomaba a broma", porque en ese momento no sabía ni qué contestar; no hay respuestas que te dejen bien parada o no den pie a que te respondan algo más hiriente.

Pasé horas y horas pensando en el tema, en verdad me molestaba pensar que si no le encontraba solución terminaría comiendo a escondidas para no escuchar esas palabras. A fin de cuentas yo no podía cambiar la forma de pensar de la gente, pero sí podía cambiar mi reacción ante ellos.
subA fin de cuentas yo no podía cambiar la forma de pensar de la gente, pero sí podía cambiar mi reacción ante ellos.sub

Luego de llegar a la conclusión de que lo que buscan esas personas es burlarse y hacerme sentir culpable por tener kilos de más, empecé a usar una fórmula que los dejaba un tanto desconcertados: cada vez que alguien me llegaba con una de esas expresiones, yo respondía amablemente "¿gustas?" y les ofrecía de mis bocadillos… y resultó muy divertido.

Había quienes aceptaban la oferta sin problemas, pero los más graciosos eran los que se debatían entre aceptar o no, por ejemplo, cuando veía un brillo de deseo en los ojos de muchas chicas, quienes después de olisquear el 'snack' en cuestión decían "no, estoy a dieta". Así me di cuenta de que en realidad no me estaban criticando, sino que se estaban criticando a sí mismas por tener antojos.
subAsí me di cuenta de que en realidad no me estaban criticando, sino que se estaban criticando a sí mismas por tener antojos.sub

Por supuesto, cuando se trataba de citas yo siempre me contenía, era la clásica chica que después de pedir una ensalada o algo ligero, terminaba 'picando' el plato del galán en turno o pasando hambre. Hasta que me dije: "¡Carajo, tengo derecho de comer como cualquier humano!".

Un día salí con un chico que me traía loca y se le ocurrió llevarme a comer hamburguesas: "¿Qué vas a pedir?", me dijo, a lo que respondí muy quitada de la pena: "un combo sencillo, con papas y refresco chicos". El tipo me volteó a ver con asombro y de forma irónica me dijo: "¿nada más? ¿otra cosita? ¿postre?".

Por supuesto yo no me iba a quedar callada y le pregunté: "¿Te gustan mis 'bubis' y mis pompas?", entre balbuceos y un poco sonrojado dijo "sí", y entonces solté una de mis frases favoritas: "Pues no son de aire bombón, hay que alimentarlas… con comida".

subEl chavo se rió, yo me reí y todo se convirtió en una graciosa anécdota, pues le expliqué que ya no estaba dispuesta fingir que vivo de ensalada cuando mi cuerpo deja en evidencia que no es cierto, que por supuesto me cuido de no caer en excesos para no arriesgar mi salud, pero ya no estoy dispuesta a sentirme avergonzada por comer exactamente lo mismo que cualquier mortal promedio.sub

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