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problemas que las curvy ya no deberíamos tener en pleno 2020

10 problemas que las curvy ya no deberíamos tener en pleno 2020

El fat shaming es cosa del pasado, ¡hay que entrarle al Body Positive con todo!

28/01/2020 | Autor: Mairem Del Río
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En los últimos años el movimiento Body Positive ha ganado mucho terreno promoviendo la aceptación corporal. Sin embargo, aún falta avanzar en el camino a la total inclusión de todo tipo de cuerpos. Por eso, aquí va un resumen de algunos problemas que enfrentamos las chicas curvy y que ya no deberían existir en pleno 2020.

El objetivo del Body Positive es visibilizar algo que se ha rechazado por décadas: la diversidad real del cuerpo humano. Cuestiones como la orientación sexual, la identidad de género, los “defectos” (estrías, celulitis, acné, sobrepeso, etc.), e incluso las enfermedades y discapacidades, han sido ignoradas para priorizar la exposición de cuerpos “perfectos”.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Una de las consecuencias más graves de esta ideología es lo que conocemos como body shaming. Traducido como “avergonzar a alguien por su cuerpo”, este concepto se podría explicar así: si tu imagen no concuerda con el ideal de belleza, estás mal, mereces sentirte mal y ser humillado/a por ello. 

Claro que el body shaming tiene sus ramas, como el fat shaming (criticar el sobrepeso de alguien), o el skinny shaming (burlarse de la delgadez de una persona), entre otros. 

Por ahora, nos enfocaremos en la normalización e inclusión de personas de todas las tallas, en especial de las curvy. 

Cada vez es más común ver hombres y mujeres plus size en terrenos antes exclusivos para gente ultradelgada (moda, cine, publicidad, televisión). No obstante, aún quedan algunos detalles que afinar para que la positividad corporal sea la regla y no la excepción. 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Checa estas dificultades que las curvy ya no tendríamos porqué sortear hoy en día: 

1. No encontrar ropa de tu talla

No es posible que a estas alturas existan marcas que solo manejen talla chica, mediana y grande, ¿es en serio? Y cuando llegan a extra grande aún es demasiado pequeña o ajustada para muchas personas. Ya es hora de que más marcas entiendan la importancia de ampliar su gama de tallas.  

2. Que exista la sección de “tallas extra” en las tiendas

¿Por qué la ropa XXL no puede estar junto a la extra chica? A veces son los mismos diseños separados por un pasillo. Las chicas voluptuosas no tendríamos porqué ir a la zona plus size con vergüenza mientras nos miran con desaprobación. 

Es como si nos dijeran “acá está la ropa para gente ‘normal’, a ustedes les toca ese rincón escondido”. ¿Qué les cuesta poner todo en el mismo estante?

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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3. Que la ropa plus size sea horrible y no se ajuste a tus proporciones

Una vez que revisas la sección de tallas extra te das cuenta de algo muy triste: ¡la ropa es espantosa! Muchas marcas creen que la prioridad es esconder nuestro cuerpo, así que todas las prendas parecen carpas de circo. 

Blusas enormes de cuello redondo, pantalones sin ajuste ni forma, vestidos cuadrados que llegan a media pantorrilla… Vaya, ropa que hasta tu abuela descartaría por ser demasiado fea, conservadora y obsoleta.

4. Encontrar un brasier que sí sostenga tus boobs, sea lindo y no cueste una fortuna

Claro que hay sostenes para todas las tallas, pero los diseños suelen ser escasos y cero estéticos o sexys. Los modelos lindos que van más allá de la copa C o D con frecuencia no brindan el soporte necesario o son incómodos. Y si encuentras uno que te ajuste perfecto y sea bonito, lo más seguro es que esté fuera de tu presupuesto. 

Es curioso que a todos les encanten las boobs enormes, pero pocos se preocupen por diseñar bras para envolverlas adecuadamente.

 

5. El “fat tax”

Se trata de un impuesto o cargo extra que se aplica a los alimentos y bebidas “engordantes”. Tiene como objetivo desalentar las dietas poco saludables y compensar los costos económicos de la obesidad. 

Sin embargo, este también se aplica de manera más “sutil” a las personas con sobrepeso. ¿Has notado que a veces la ropa XL es más cara que las tallas pequeñas? Si su argumento es que lo hacen porque se usa más tela, entonces que nos expliquen por qué la ropa de bebés y niños cuesta lo mismo que la de adultos,si requiere menos material. 

El “fat tax” no solo afecta a las personas con sobrepeso, sino a todos los que tienen que pagar más por productos de consumo cotidiano, como pan y refresco. 

Básicamente, nos hacen pagar por tener kilos de más, ¡como si fuera una penitencia monetaria! Esto es inaceptable y no debería existir.  

6. Que publiciten las tallas extra con modelos delgadas

Es frustrante cuando una marca maneja plus size pero no tienes idea de cómo se ajustan o lucen las prendas en un cuerpo grande. Tanto las tiendas como los publicistas siguen con la idea de que “nadie quiere ver eso”, ¡pero claro que queremos! Necesitamos vernos representadas e identificarnos con la imagen en el anuncio, en especial cuando están tratando de vendernos algo.

  

 

7. Que asuman que no eres saludable porque tienes kilos extra

¡Ya supérenlo! Ser delgada no es sinónimo de ser saludable. Muchas mujeres curvy acostumbran ejercitarse (a veces más que las de talla regular), llevan una dieta balanceada y sus niveles de colesterol, triglicéridos, azúcar y demás son normales. Y aun así tenemos curvas.

8. Ir al gimnasio y que los entrenadores a fuerza te quieran adelgazar

La gente asume que si una curvy hace ejercicio es porque quiere bajar de peso, pero no siempre es así. Muchas vamos al gym solo para eliminar el estrés, producir endorfinas, mantener nuestros músculos fuertes o tener un hobbie (yoga, baile, box, etc.). 

Pero no falta el entrenador que insiste en ponerte una rutina mortal para que “logres tu objetivo de perder peso”. ¿Y si ese no es mi objetivo? Ah, pues en ese caso te ven feo a la menor oportunidad y te recuerdan que necesitas adelgazar. De ahí la importancia de encontrar un gimnasio amigable con las chicas curvy

 

9. Que tu talla afecte tu vida profesional

Un estudio reciente demostró que en México sí se discrimina a las curvy en el ámbito laboral. Así es, las chicas con sobrepeso tienen menos oportunidades de ser contratadas, aún si el puesto al que aplican no requiere tener “buena presentación” (otro término que ya no deberíamos relacionar con el peso).

10. Que la palabra “gorda” cuente como insulto

El término en sí solo es un adjetivo para describir una característica física, tal como lo son “flaco”, “alto” o “bajito”. La palabra “gorda” no debería ser una ofensa, el problema es que se le ha dado una carga social negativa. 

Más allá de especificar la fisonomía de alguien, se asocia a otros conceptos que no vienen al caso: fea, holgazana, descuidada, insegura y poco valiosa, entre otros. 

Urge cambiar el chip: decir “gorda” no es un insulto, el insulto es pensar que ser gorda es algo malo.

Mira también: Jessica Simpson fue obligada a adelgazar para ser cantante

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Vivan las curvas, Moda y Belleza

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