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#SpringBreak: Expectativa vs. Realidad

#SpringBreak: Expectativa vs. Realidad

Tal cual así es el SpringBreak. 

25/01/2017 | Autor: Mairem Del Río
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Ya sea que viajes a un destino exótico y lejano o que te instales en la playa más cercana para vivir la locura del spring break, la experiencia real siempre se queda muy corta al lado de las expectativas que tenías.

 

Sin importar tus planes para estas vacaciones, seguro te sentirás identificada con alguna de estas decepciones:

 

Expectativa: Escapar de la rutina tomando el primer vuelo a un destino tropical y dedicarte sólo a disfrutar.

 

Realidad: Te toca volar por la tarde, es decir, que llegas demasiado tarde para aprovechar el día y muy temprano para ir de fiesta. Además, pasaste horas en el aeropuerto porque muchos vuelos estaban sobrevendidos o retrasados, y después te retuvieron en seguridad y te obligaron a dejar el bloqueador solar que olvidaste vaciar en frasquitos de 100 ml.

 

 

Expectativa: Te hospedarás en un resort con impresionante vista al mar.

 

Realidad: El hotel no se parece nada a las fotos en la página de internet o el departamento que rentaron es demasiado pequeño, está sucio y muy lejos de la civilización.

 

 

Expectativa: Conocer a un chico fabuloso en la hora feliz, descubrir que están el mismo hotel y vivir un romance épico.

 

Realidad: El chico más interesado en ti es un extraño promotor de clubes que da miedo y aquél animador de la piscina disfrazado de ‘Jack Sparrow’ (mismo que terminaste besando ebria porque creíste que sí era Johnny Depp). Además, pasas la mayor parte del tiempo alejando a los borrachos impertinentes que se te acercan en la playa, restaurantes, antros y hasta en las atracciones turísticas.

 

 

Expectativa: Levantarte temprano para disfrutar el amanecer, ir al gimnasio del hotel, llegar súper temprano al desayuno incluido y aprovechar el resto del día.

 

Realidad: Te quedas dormida. Ves la luz hasta después de mediodía y sólo sales de la cama porque tus amigos hacen mucho ruido y casi termina la hora del desayuno.

 

 

Expectativa: Explorar un lugar desconocido y encontrar aventuras en cada esquina.

 

Realidad: Te pierdes cada vez que te alejas más de dos cuadras del hotel y pasas la mitad del día descifrando el camino de regreso. No olvides la inevitable discusión con tus amigos sobre quién tuvo la culpa.

 

 

Expectativa: Comer platillos nuevos y deliciosos en lugares escondidos que no encuentras en internet.

 

Realidad: Tienes que conformarte con snacks para microondas de la tienda porque a) está cerca del hotel, b) es lo único que encuentras cuando estás ebria a las 4 a.m., y c) no hay presupuesto para comida decente.

 

 

Expectativa: Irás a increíbles fiestas en la playa cada día.

 

Realidad: Tú y tus amigos formarán un círculo en medio de alguna playa atascada de gente y beberán tragos tibios preparados con el alcohol barato que llevan en la bolsa, mientras comen botanas chiclosas por la humedad.

 

 

Expectativa: Enfiestar cada noche hasta el amanecer o hasta que todos se vayan, lo que ocurra primero.

 

Realidad: Terminas destruida desde la primera noche y necesitas dos días enteros en cama para recuperarte de la resaca.

 

 

Expectativa: Puedes beber a todas horas en cualquier lugar.

 

Realidad: En cuanto das dos pasos fuera del local con tu trago en la mano alguien te recuerda que consumir alcohol en la calle es ilegal, por lo menos en México. Si ignoras la advertencia puedes terminar arrestada o pagando una multa con el dinero que celosamente guardabas para comer.

 

 

Expectativa: Presumir tu cuerpazo en bikini en una playa de arena blanca y conseguir el bronceado perfecto.

 

Realidad: Estás hinchada por el alcohol y el bikini no te ajusta nada bien. Subestimas el poder del bronceador y el bloqueador, así que en vez de ese lindo tono tropical terminas pareciendo una langosta hervida con algunas líneas blancas muy inconvenientes. Vestirte duele, caminar duele, respirar duele, y los abrazos o palmadas casuales duelen muchísimo.

 

 

Expectativa: Apegarte a tu presupuesto limitando tus compras y preparando algunas comidas tú misma para ahorrar.

 

Realidad: Te botas la mayor parte de tu dinero en alcohol y souvenirs sobrevaluados, lo que te deja fuera de las divertidas actividades que tenías planeadas, como excursiones, bucear o jet ski.

 

 

Expectativa: Estrechar lazos con tus amigos y volverse inseparables de por vida.

 

Realidad: Te das cuenta de que no debes pasar más de dos días con ellos porque se quejan más que tus compañeros de la secundaria en época de exámenes. Por si fuera poco, se pelean por alguna tontería y terminas bebiendo sola junto a la alberca.

 

 

Expectativa: Encontrar el escenario perfecto para tomarte esa foto de perfil que diga “mis vacaciones fueron mejores que las tuyas” y pasar el día capturando imágenes memorables.

 

Realidad: Regresas a casa con casi ningún recuerdo de tu viaje porque estabas demasiado ocupada/ebria para tomar fotos, o tu celular se echó un clavado en la alberca o el mar mientras tratabas de tomar la foto perfecta… Descanse en paz.

 

 

Esperamos que tomes las precauciones necesarias para evitar decepciones. Al final, no todo es tan malo, seguro regresarás a casa con increíbles historias para contar hasta el cansancio y anécdotas que te harán sonreír por años. Sólo recuerda que aunque tengas problemas en tus vacaciones, siempre es mejor que quedarte atrapada en la rutina.

 

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