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razones por las que viajar sola te empodera

9 Razones por las que viajar sola te empodera como nada en el mundo

¡Toma tus maletas y el control de tu vida al mismo tiempo!

06/03/2020 | Autor: Mairem Del Río
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Para muchas mujeres, la idea de viajar solas es aterradora. Sin embargo, lanzarte a la aventura por tu cuenta te empodera como pocas cosas en este mundo y las razones sobran.

Cuando somos niñas o adolescentes acostumbramos viajar en familia. Conforme vamos creciendo nuestros compañeros de viaje cambian, ahora son nuestros amigos, colegas del trabajo o la pareja. Hay mujeres que pasan su vida adulta sin saber cómo es emprender una travesía en solitario, ¡y no saben de lo que se pierden!

Viajar sola es un acto de valentía, madurez e independencia. Es una declaración de que eres tan fuerte, segura y capaz, como para estar lejos sin compañía ni apoyo.

 

Dee acuerdo a la revista Harvard Business Review, en los últimos cinco años el número de mujeres que viajan solas ha aumentado en un 230%. Las mujeres de 40 a 60 años que viajan solas representan el grupo más numeroso, seguidas por las jóvenes de 18 a 25 años.

Según una encuesta realizada por el portal de alojamientos Booking.com, el 66% de las viajeras mexicanas se han ido solas al menos una vez fuera del país. El mismo estudio reveló que los viajeros de América Latina perciben de forma positiva a las travelers solitarias. Para los latinoamericanos, ellas son independientes (65%), aventureras (54%), seguras de sí mismas (51%) y valientes (40%).

Checa porqué irte de viaje en solitario te hace sentir más empoderada que nunca:

1. Experimentas la verdadera libertad

Es tu viaje y tú tomas las decisiones, así de simple. No hay nadie alrededor que te diga qué está bien o mal, que te limite, que no te permita hacer algunas cosas o te presione para hacer otras. ¡Eres la única dueña de tu vida!

 

2. Te vuelves responsable de ti misma

¡No hay de otra! El precio de la libertad es la responsabilidad. Desde los preparativos, el presupuesto, reservaciones, traslados y documentación, hasta tu seguridad personal, ¡todo está en tus manos! Cuando ya estás en la travesía tienes que encargarte de cuidar tus cosas, lavar tu ropa, conseguir o cocinar tu propia comida, etc. Es decir, te vuelves independiente para todas las cosas prácticas de la vida.  

3. Aprendes a administrar tus recursos

Debes sobrevivir sin el apoyo económico de nadie y eso implica cuidar bien tu dinero. Sí o sí, tienes que hacer un presupuesto y apegarte a él, si no quieres quedar en bancarrota al otro lado del mundo. La clave aquí es hacer un pacto contigo misma de no pedirle dinero a nadie a menos que sea una auténtica emergencia. Al regresar sentirás que puedes tener tu vida financiera bajo control y sin ayuda.  

4. Te obliga a enfrentar tus miedos

Uno de los grandes temores de todo ser humano es el miedo a la soledad. La buena noticia es que cuando viajas sin compañía ¡se te quita mágicamente!

Por primera vez te encuentras sin tu red de apoyo y, aunque puedes sentirte un poco sola al principio, pronto aprendes que en realidad no lo estás. Cuando menos te das cuenta ya hiciste nuevos amigos y encontraste la parte más sociable de ti misma.

También se te quita la timidez, porque tienes que pedir direcciones, interactuar con muchos desconocidos y hasta ordenar comida extraña en otro idioma. Hablando de eso, de paso se te quita lo ‘picky’ con los alimentos, ¡aprendes a comer de todo!

5. Tienes que resolver tus problemas sola

Si se te atraviesa un obstáculo debes solucionarlo sin apoyo, por lo menos no de alguien conocido. Desde cargar tus propias maletas, hasta encontrar el camino a tu hotel si te pierdes, tienes que demostrar una fuerza y astucia que quizá no sabías que tenías.

   

 

6. Entiendes que solo tú puedes cuidar tu integridad física

Quizá vives en una ciudad insegura y ya estás acostumbrada a estar alerta todo el tiempo. Sin embargo, cuando viajas sola te sientes tan vulnerable que te vuelves extra cuidadosa con tu seguridad. Sabes que no hay nadie que te acompañe a la tienda a las 12 de la noche o que no puedes embriagarte y perder la conciencia en un bar, porque estás entre desconocidos.

Otro escenario es que vayas a un destino súper seguro con tasas de delincuencia mínimas, como Holanda, Dinamarca o Japón. Aun así, una parte de ti seguirá alerta para cuidarte de cualquier peligro.

7. Afinas tus instintos

No sólo se te despierta el sexto sentido, ¡también el séptimo y el octavo! El estado de alerta hace que confíes más en los que te dice tu inconsciente. Es decir, aprendes a escuchar a tu cuerpo y tu intuición, y a hacerte caso cuando “algo” te dice que estás en peligro.

8. Descubres nuevos talentos

¿Quién hubiera dicho que eres buenísima para bailar samba, preparar sushi (del verdadero) o tocar la gaita? Cuando estás en plena travesía tienes que echar mano de todas tus habilidades, hasta de esas que no sabías que tenías. Sin darte cuenta, aprendes mucho vocabulario en idiomas que jamás estudiaste, ¡y resulta que tu pronunciación es excelente! Cuenta la leyenda, que incluso hay quienes aprenden a leer las cartas o la mano para conseguir dinero cuando andan de mochileros (#HistoriaReal).

 

9. Conoces tu verdadera esencia

Por fin puedes saber quién eres en realidad cuando no estás con tu familia, tu pareja, en el trabajo y lejos de tu grupo de amigos. Tienes la maravillosa oportunidad de conocerte a ti misma, saber qué parte de ti es esencia y cuál es solo una máscara que te pones para encajar en el entorno. Eso te dará una seguridad que no habías conocido, porque ya nadie te podrá conocer mejor que tú misma.

Mira también: 5 Destinos perfecto para viajar sola

La realidad de viajar sola es muy diferente a lo que se cree: ni es tan peligroso como dicen, ni es tan solitario como suena. Será una experiencia completamente distinta a los viajes acompañada, porque te enriquece y te hace crecer a otro nivel.

Descubrirás que eres mucho más resistente, adaptable y hábil de los que piensas, y ganarás confianza en ti misma.

Muchas chicas no se atreven a viajar solas por miedo a lo desconocido o al qué dirán. , Pero una vez que tomas la decisión y tus maletas, ya no hay vuelta atrás, nunca volverás a ser la misma: ¡te convertirás en una versión mejorada e imparable! Después de hacerlo sentirás que puedes con cualquier reto y dificultad que se te presente.

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