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Qué hacer si te alocaste de más en la fiesta de tu trabajo

Todo fue risa y diversión hasta que hiciste el oso de tu vida

09/12/2019 | Autor: Mairem Del Río
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Las fiestas del trabajo son la oportunidad perfecta para convivir con nuestros compañeros fuera del ambiente laboral. Ahí podemos relajarnos, sacar nuestro lado divertido, crear conexiones profesionales súper útiles y llevarnos regalitos en la tradicional rifa. O bien, podemos pasarnos de copas, alocarnos de más y hacer el mayor oso de nuestra vida. Si te ocurrió lo último y no sabes con qué cara regresar a la oficina, aquí te decimos cómo salvar tu dignidad profesional.

Las posadas corporativas siempre dan mucho de qué hablar ¡por meses! Tanto jefes como empleados están expuestos a hacer algo que los deje en ridículo ante todos: terminar muy ebrios, bailar de forma indignante, romancear en público con un colega, ofender a los compañeros y otras cosas que seguro has visto (o hecho).

 

Si luego de la fiesta despertaste con más cruda moral que física, checa estos tips para volver a la oficina con la frente en alto:

1. Reconoce tus errores

No trates de negar lo pasó o fingir que no lo recuerdas, pues quedarás como una hipócrita o “mosca muerta”. O peor: como una alcohólica que hasta pierde la conciencia. 

Si alguien menciona lo que hiciste puedes responder algo como: “Sí, lo sé, no fue mi mejor momento, pero ya pasó. Sigamos trabajando porque tenemos mil pendientes”. 

No des más explicaciones, no trates de justificarte y no des pie para seguir hablando del tema. 

2. Acepta que van a hablar de ti

Sin importar con qué actitud regreses a la oficina, si tu comportamiento fue peculiarmente extravagante o protagonizaste el mejor chisme del año (por ejemplo, que tomaste el micrófono y le declaraste tu amor a “Juan Pablo de Sistemas”), van a hablar de ti y no podrás evitarlo. 

 

No tiene sentido que te enojes y hasta le eches pleito a quienes cuchichean a tus espaldas (o frente a ti). Aunque les pidas de la manera más seria y profesional que paren los chismes, tu molestia solo alimentará a los trolls.

Solo deja que las habladurías fluyan hasta que todos se cansen de oír la historia y ya no sea novedad. O hasta que surja un chisme aún más jugoso.

Eso sí, si alguien se está pasando de ofensivo o toma tu comportamiento como pretexto para faltarte al respeto o restarte autoridad, actúa de inmediato. Habla en privado con esa persona para ponerle un alto o, si sus insultos son muy fuertes, acude al área de Recursos Humanos para que lo sancionen, pues cuenta como acoso laboral.

3. Pide disculpas si es necesario

Si entre la euforia y las copas se te soltó la lengua y ofendiste a alguien, hablaste mal de un colega o revelaste información que no debías (como que “Martita la de Conta” se encierra en la bodega con “Fernando de RH”), te toca pedir disculpas a los afectados.

Este es quizá el paso más difícil pero necesario, si quieres recobrar la armonía en tu trabajo. Reconoce que cruzaste los límites y pide perdón con sinceridad, aunque es muy probable que no quedes absuelta del todo, en especial si causaste un daño importante. Y ni modo, te toca aceptar las consecuencias.

 

Si tu mal comportamiento solo dañó tu reputación y no afectó a nadie más, trabaja en perdonarte a ti misma. Recuerda que eres humana y cometes errores, como cualquiera, y que esto no es el fin del mundo ni de tu carrera.  

4. No te muestres avergonzada

Obvio se te cae la cara de vergüenza al recordar que te subiste a la mesa para bailar ‘Con Altura’ de Rosalía mientras invitabas a tu jefe a “perrear”.

 

 

Pero tampoco es para que vayas por la oficina como alma en pena y con la cabeza agachada por siempre.

Si no sabes muy bien cómo comportarte vuelve a leer el punto uno y no des oportunidad a los demás para que te ataquen. Recuerda que cuando la gente ve que puede hacer leña del árbol caído, arman fogata. Así que ¡no te dejes caer!

5. Retoma tu imagen profesional de inmediato

Lo que pasó en la fiesta, se queda en la fiesta. No importa qué tanto te descontrolaste, en cuanto cruzas la puerta de la oficina vuelves a ser toda una profesional. Retoma tus actividades, muéstrate como la figura de respeto eres y sobre todo: no olvides que lo que pasó no afecta tu valor ni tu desempeño laboral.

6. ¡Relájate!  

No eres la primera ni la única persona que se descose en la fiesta de su empresa y seguro tu comportamiento no fue peor que el de otros. No te tortures de más pensando que hiciste mal o en todo lo que hubieras podido hacer diferente. Lo hecho está hecho, ahora solo puedes aprender la lección para no repetirlo y seguir con tu vida.

Mira también: Guía completa para cuidar a tu amiga que se pasó de copas

Si te toca estar del otro lado y alguien más dio de qué hablar, no te sumes a los ataques. Trata de ser empática y apoyar a esa persona, porque nunca sabes si tú serás la siguiente en ser la comidilla de la oficina.

 

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