LogoVEINTITANTOS

Revista Veintitantos

Archivo Notmusa
Mujer trabajo

10 respuestas inteligentes para el sexismo en el trabajo

La condescendencia laboral es algo que todas tenemos que sortear tarde o temprano, ¡aprende a reaccionar!

30/09/2019 | Autor: Mairem Del Río
Comparte en:

Nuestra cultura está tan impregnada de sexismo, que es muy difícil desprendernos de él, especialmente en un ambiente de trabajo. Casi siempre es muy obvio, pero a veces ni lo notamos, porque está disfrazado de cortesía y halagos. A esto se le conoce como “sexismo amable” y aquí te decimos cómo responder de forma inteligente a esos incómodos comentarios.  

Lo primero que debes saber, es que la mayoría de las veces esta forma sutil de sexismo es inconsciente. Es decir, que tus colegas y jefes no lo hacen en mala onda o para agredirte. Lo que ocurre es que estas interacciones han sido tan comunes durante tanto tiempo, que todos creen que son adecuadas. De hecho, es muy posible que hasta tú lo veas normal y correcto.

Sin embargo, si quieres ser parte del cambio y hacer que te traten de igual a igual en el terreno laboral, toma nota de estas respuestas y reacciona como toda una profesional.

1. “Te ves más linda cuando sonríes”

¿Por qué creen que las mujeres debemos sonreír todo el tiempo? Una de las razones por las que se espera que las féminas estemos sonrientes todo el tiempo, es que somos las responsables de hacer sentir bien a los demás: reconfortarlos con nuestra amabilidad. 

Empleos como recepcionista, vendedor/a, mesero/a, sobrecargo o publirrelacionista, requieren que el trabajador sonría, sea hombre o mujer. Si no es el caso, la sonrisa es opcional. 

Si durante una reunión de trabajo o en cualquier situación cotidiana te piden que sonrías, di algo como: “No entiendo cómo mis expresiones faciales nos van a ayudar a sacar este proyecto adelante, ¿podemos seguir trabajando?”.

 

2. “Tú que eres mujer, ¿qué piensas de esto?”

Está padre que valoren tu opinión, pero si piden tu punto de vista con base en estereotipos como que las mujeres somos más sensibles, criticonas, chismosas y demás, la cosa cambia. Eso sería caer en estereotipos de género. 

Quizá sea correcto si se trata de alguna experiencia exclusivamente femenina, como la menstruación, la maternidad o la menopausia.

Pero si te preguntan qué color de alfombras quedaría mejor, cómo organizar la cocina de empleados o qué cafetera comprar, puedes responder algo como: 

“No tengo idea, no soy decoradora ni especialista en electrodomésticos”.

3. “Las damas no pagan, nosotros invitamos”

Si vas a una comida de negocios con tu jefe, es obvio que él tiene que pagar la cuenta, porque tú deberías absorber ningún gasto de trabajo. Pero si van en grupo a comer o tomar una copa, tus colegas masculinos no tienen por qué demostrar su superioridad financiera pagando la cuenta, ¡y menos porque eres “una dama”!

Respuesta: “Gracias, pero si quieren apoyar mi economía preferiría ganar lo mismo que ‘fulanito’, ya que hacemos el mismo trabajo. Por ahora, aquí está mi parte de la cuenta”.

 

4. “No cargues eso, es muy pesado”

Ok, sabemos que estadísticamente las mujeres tenemos menos masa muscular que los hombres. Pero eso no significa que no podamos levantar una caja, empujar un escritorio, cargar una silla o abrir una puerta. 

La cortesía no es mala en sí misma, pero no debería basarse en características sexuales. 

La próxima vez que un hombre intente ayudarte con algo que eres perfectamente capaz de hacer, puedes decirle: “Gracias, yo puedo, mis dos manitas funcionan perfecto ¡y deberías ver cuánto cargo en el gimnasio!”.

5. “Además de bonita resulta que eres inteligente” 

La belleza no debería ser relevante en el trabajo, a menos que seas modelo, edecán o algo similar. Estas frases dan a entender que fuiste contratada por tu apariencia física y que luego tuviste que demostrar tu capacidad. 

La próxima vez que escuches algo así, puedes decir: “No sé qué tiene qué ver una cosa con la otra, ¿me explicas?”. Seguro la persona se quedará sin palabras y/o muy apenada.

 

6. “Prepárame un cafecito, porfa”

¡Claro, porque las mujeres somos buenas en la cocina y tenemos vocación de meseras! A menos que, en efecto, seas mesera, asistente personal o secretaria, esta petición está fuera de contexto. Si tú te estás sirviendo un café y no te molesta llevarle uno a tu colega, adelante. Pero si alguien asume que por ser chica “te toca” hacerlo, está en un error. 

“Lo siento, estoy súper ocupada con mi trabajo y ni siquiera mis cafés me quedan bien, sé que tú puedes hacerlo mejor”, sería una forma de contestar. 

7. “No esperábamos eso de una mujer”

Ya sea un trabajo excepcionalmente bueno, una respuesta enérgica o una decisión poco popular, es común que a las mujeres se nos juzgue con más severidad que a los hombres.

Si alguien relaciona tu desempeño laboral con los estereotipos de lo que es propiamente femenino, puedes pararlo en seco con un: “¿Qué esperabas? ¿Qué te abrazara? ¿Qué me pusiera a llorar y le hablara a mi mejor amiga para saber qué hacer? ¿Qué fallara porque mis hormonas me dominan? ¡No inventes!”.

 

8. “No te vistas así, lo digo por tu bien”

Desde siempre, se cree que las mujeres “se tienen que dar a respetar”, y eso incluye la forma de vestir. Las políticas de ‘dress code’ son objeto de debate actualmente: ¿hasta qué punto una empresa tiene derecho a exigir a sus empleadas que se vistan de una forma que las incomoda, las reprime o las objetiviza? 

Todas debemos ser conscientes de qué atuendos son adecuados para cada contexto, de eso no hay duda.  

Pero si para desarrollar tu trabajo no es indispensable tener un look específico, el exigir o sugerir que te vistas de cierta forma cuenta como discriminación sexista, en especial si de eso depende que te respeten profesionalmente o no.

Respuesta: “Concéntrate en tu trabajo y no en cómo se visten los demás, lo digo por tu bien”. 

9. “Usa tus encantos de mujer”

Se cree que las mujeres tenemos ciertas “herramientas” para convencer a los hombres de lo que sea. ¡Exacto! Estamos hablando de las boobs, el trasero y la actitud seductora. Si bien eso no es del todo mentira (porque sí que tenemos ese poder), no está bien usarlo en el terreno laboral, pues sería demeritar nuestra capacidad intelectual y profesional. 

Por supuesto, es peor cuando tus colegas asumen que te pueden mandar como incentivo para lograr un objetivo: conseguir un cliente, cerrar un contrato, etc.  

Respuesta: “Mi mayor encanto es hacer bien mi trabajo, si a eso te refieres”.

 

10. “No te damos tanto trabajo porque sabemos que tienes familia”

En el mundo laboral existen dos polos opuestos cuando hablamos de madres trabajadoras. Están los jefes o empresas que no les dan ningún tipo de apoyo y hasta las tratan con mayor severidad, y del otro lado está la sobreprotección.

Se cree que le están haciendo un favor a las mujeres con familia al darles menos proyectos, excluirlas de juntas o limitar sus oportunidades en cuanto a ascensos o viajes de negocios, pues así las dejan cuidar a sus hijos. 

Al final solo están discriminando a las mujeres por tomar una decisión en su vida personal. Lo mejor es dejar claro que eres capaz de realizar tu trabajo y que éste es independiente de tus otros roles.

Aunque puedes entrar en un largo debate, es mejor establecer tu postura con un: “No te preocupes por eso, si no puedo hacerlo te aviso, pero no lo asumas. Fulanito también tiene hijos y no veo que le quiten trabajo”.

Mira también: 16 frases que no deberías decir en el trabajo nunca más

Aunque las mujeres hemos dado grandes pasos para ser respetadas en los centros de trabajo, aún falta un largo camino. ¡Tú puedes ser parte de ese cambio tan necesario!

 

Encuentra contenido extra en nuestra edición enriquecida ¿Ya descargaste la app? Encuéntrala en App Store y Google Play.

Notas relacionadas