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9 mañas que demuestran que tuviste una mamá tóxica

9 mañas que demuestran que tuviste una mamá tóxica

Esos hábitos que parecen pequeños e inofensivos son la punta del iceberg de problemas que debes trabajar y resolver

08/12/2018 | Autor: @20s
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Es cierto que mucho de lo que somos en la vida adulta se lo debemos a nuestros papás y a las experiencias que vivimos a edad temprana y eso incluye buenas y malas conductas y actitudes. Por lo que hoy en día, quizá muchos de esos pensamientos negativos y mañas extrañas se crearon a consecuencia de crecer bajo el cuidado de una mamá tóxica.

“Las mamás son quienes nos enseñan cómo ver el mundo y a nosotros mismos”, reveló el psicoterapeuta Richard Brouillete al portal Bustle. “Por lo que si su visión de la vida estaba sesgada o poco saludable así es como la aprendemos”. Y eso puede explicar el por qué de esas mañas nocivas que tenemos como sacar conclusiones prematuramente, ser adictas al trabajo o la búsqueda constante de validación como un efecto secundario del impacto negativo de tu mamá.

La buena noticia es que es posible superar todos estos aprendizajes y lo puedes hacer tú misma. Empieza por identificar cuando un hábito o maña es desencadenado por un sentimiento fuerte como enojo o culpa. Prepara un protocolo o pensamiento que te puedas repetir a tu misma para recordarte lo que ya sabes: que eres capaz, que eres buena en lo que haces y que cada día es una oportunidad para ser mejor.

Y por supuesto, que la mejor manera de trabajar todos estos temas es con una terapia donde un profesional atienda todas tus necesidades. Piénsalo así, si cuando te da un gripón, vas al doctor por medicinas, cuando atraviesas o quieres resolver un tema emocional, lo mejor es hacerlo en terapia.

Estos son algunos hábitos que pueden revelar la influencia de una mamá tóxica y que puedes resolver sin problema con una terapia.

1. Intentas ser agradable a cualquier costo

No tiene nada de malo ser una persona agradable y amable, su extremo sí puede ser una conducta negativa. De acuerdo con los expertos, cuando creces en ambientes explosivos y conflictivos, las personas tienden -en su vida adulta- a huir del conflicto a cualquier costo, incluso de sí mismos. Ya sabes, de esos que terminan aceptando condiciones injustas o que son incapaces de hacer algo que moleste a otros con tal de no lidiar con su enojo.

La mejor forma de superarlo es con una terapia que te ayude a fortalecer tu autoestima y a ser más asertiva.

2. Sacas conclusiones prematuras

Todavía ni pasan las cosas pero tú ya estás futureando el peor escenario posible o pensando lo peor de las personas. "Cuando tienes una madre tóxica, recibes muchos comportamientos manipuladores y es posible que hayas aprendido a esperar eso de otras personas", dice el Dr. Brouillete.

Esto puede provocar que tengas relaciones poco saludables pero es algo que puedes trabajar en terapia.

3. Necesitas sentirte validada

Si te tocó crecer con una mamá distraída que no te ofreció suficiente apoyo o atención, hasta el punto de ser tóxico y negligente, es probable de que de adulto te descubras ansiando la aprobación constantemente.

Ya que no tuviste la atención que necesitabas de niño, esto provoca que la empieces a buscar en otros lugares. Quizá caigas en patrones como llamarte a tus amigos para que aseguren que ese cambio de trabajo es bueno o incluso una de esas mañas típicas que las personas tienen para llamar la atención y así sentirse un poco más seguros.

4. Te cuesta confiar en ti misma

De la misma forma, una falta de validación a temprana edad te puede dar problemas para confiar en ti misma y tomar decisiones en la vida adulta.

Cuando no recibes la validación de ser suficientemente buena, puedes dejar que inseguridades se apoderen de tu vida porque dudas de ti mismo al tomar decisiones.

5. Se te complica mantener amistades saludables

Esto puede ser un problema porque aprendemos cómo interactuar y comunicarnos en nuestras relaciones a través de nuestros padres. Agrega esto al hábito de sacar conclusiones tempranas, o la necesidad de validación, y puedes encontrar muy difícil hacer o mantener amigos.

Pero nunca tengas miedo. Una vez que reconozcas un patrón como este en tu vida, ya estarás en camino de superarlo.

6. Tomas demasiadas responsabilidades

Si creciste con una mamá demasiado crítica es posible que nada de lo que hicieras de pequeña era lo suficientemente bueno o que sintieras que todo era tu culpa. Y ahora de adulta, tienes una voz interior súper crítica, uno estándares imposibles de cumplir y siempre estás tratando de superar un sentimiento de insuficiencia.

Deja de tomar tantas responsabilidades en el trabajo o de llenar tu agenda con proyectos alternos. Si sientes que estás haciendo todo eso para no sentirte insuficiente, es hora de hablar con un profesional.

7. Te minimizas

Al contrario del caso anterior, puede pasar que no estés tomando los retos o responsabilidades que podrías porque sientes que no podrías manejarlos. Esto también puede tener que con cómo te llevas con tu mamá actualmente.

Las mamás tóxicas pueden ser muy absorbentes, querer ser tu mejor amiga y mantenerte muy cerca. Y esto puede terminar minando tus propios esfuerzos para ser independiente o hacerte rechazar oportunidades. La ambición y el crecimiento te pueden hacer sentir culpable.

8. Adoptas técnicas no saludables para relajarte

Una crianza tóxica puede haberte dejado con hambre de afecto por lo que, como adulto, recurres a diferentes actividades que te hagan sentir mejor.

Ahora piensa en la idea de calmantes compasivos o no compasivos. La meditación consciente, el arte o el excursionismo pueden ser buenos ejemplos de calmantes compasivos. Sin embargo, la autoestimulación como un hábito tóxico consiste en adormecer los sentimientos para no enfrentarlos.

Si no has tomado ninguna medida para superar el impacto que tuvo tu madre tóxica, es posible que ante situaciones estresantes, te quedes dormida, o bien pasando demasiado tiempo en las redes sociales, o incluso abusando de las drogas o el alcohol. ¡OJO! Cuando te involucres en un comportamiento calmante, pregúntate si te estás adormeciendo más de lo que deberías.

9. Te dices palabras negativas

La gente que crece en hogares con alto nivel de estrés o que con un padre que luchó por mantener a su hijo con una actitud positiva podrían tener reflexiones (pensamientos repetitivos y habituales) acerca de no ser lo suficientemente buenos.

Esto también se conoce como un diálogo interno negativo, que se refiere a la charla constante que ocurre en su cabeza. Es posible que sean palabras críticas que solía decir tu madre, que aún están resonando en tu mente todos estos años más tarde.
Las palabras que dicen nuestros padres tienen una forma de quedarse y dejar un impacto duradero, así que no te sientas mal si todavía te están afectando como adulto.

Al reconocer estos hábitos, las reacciones instintivas y los pensamientos negativos a medida que ocurren, puedes aprender a controlarlos y reemplazarlos con algo más positivo. También puede ser útil ir a terapia, por algo más de apoyo adicional.

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