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Así reacciona tu cuerpo cuando ves películas de terror

Hay buenas y malas noticias para tu salud

28/10/2019 | Autor: Mairem Del Río
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Cuando llega octubre se inaugura la temporada de ver películas de terror, pero no todos aguantan los sobresaltos. El cine está hecho para producir emociones, las cuales desencadenan reacciones a nivel físico. Checa lo que pasa con tu cuerpo cuando las cintas de horror te pegan un buen susto. 

Se han documentado casos de personas que han muerto viendo historias de éste género, debido a los sobresaltos que provocan.

En julio pasado, un británico de 78 años falleció en un cine de Tailandia mientras veía Annabelle 3: Vuelve a casa, pues se impresionó tanto que le dio un paro cardíaco. Algo similar ocurrió con Andhra Pradesh, un hombre de 65 años llamado Andhra quien murió por la misma causa en plena función de El Conjuro 2 en un cine de la India. 

En los años 70, un hombre de 45 años perdió la vida viendo Tiburón en una sala de Estados Unidos, y lo mismo le pasó a un joven después de ver Aliens, también en la India.

 

 

Las películas de terror nos atraen por la misma razón que la montaña ruso, los deportes extremos u otras situaciones de “riesgo controlado”: la sensación de peligro nos hace liberar adrenalina, y luego, al comprobar que todo está bien, la descarga de endorfinas es adictiva. 

Glenn Sparks, investigador de la Universidad de Purdue (Indiana, Estados Unidos), afirma que los humanos tendemos a experimentar algo llamado “prueba autoimpuesta”. Esta consiste en buscar riesgos con el fin de alcanzar cierto grado de excitación mórbida.

El especialista señala que cuando vemos una película de horror ocurren varios procesos fisiológicos: presión elevada, respiración intermitente y aumento del ritmo cardíaco, entre otros. Esa sensación se mantiene incluso después de salir del cine (o apagar la tele, depende).

 

¿Qué efectos tiene esto para nuestra salud? 

Primero veamos la parte buena. Hace un par de años, un estudio realizado por la Universidad de Westminster determinó que ver películas de terror te ayuda a adelgazar. Resulta que al dispararse el ritmo cardíaco y sudar, el cuerpo quema calorías aún en reposo. 

Richard Mackenzie, catedrático de la Universidad Británica, confirmó que al ver una película de miedo extremo, el individuo segrega mayor cantidad de adrenalina generadas por el estrés intenso, lo que al final se refleja en una pérdida de peso. 

Suena bien, ¿no? Sin embargo también hay malas noticias… 

Efectos como la aceleración del ritmo cardiaco, el aumento de la presión arterial, el incremento en los niveles de cortisol y adrenalina, y la posibilidad de que estas cintas reaviven recuerdos traumáticos, hacen que quienes sufren enfermedades del corazón (muchas veces no diagnosticadas) sean susceptibles a presentar ataques y hasta perder la vida.

La Universidad de Coventry de Inglaterra encontró además que el estrés generado por estas espeluznantes historias provocó un aumento en la cantidad de glóbulos blancos y hemoglobina en la sangre. 

 

En cuanto al cerebro, durante un evento llamado The Science of Scary un grupo de neurocientíficos y escritores de cine de terror concluyeron que el cine de terror puede ser una catarsis mental, pero también un conflicto neuronal.

Cuando llegan los momentos climáticos, tu mente se debate entre seguir su instinto de supervivencia y huir, o hacerle caso a tu lado racional que sabe que todo está bien. 

Entonces, se da un choque entre el cuerpo que quiere escapar y la mente que le dice “tranquilo, es sólo una película”. Las personas altamente emocionales optan por salir de la sala o apagar la pantalla, mientras que los más fríos “aguantan” hasta el final.

Aun así todos pueden experimentar alguno de los efectos negativos posteriores más comunes: insomnio, ansiedad y fobias 

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En conclusión, sí puedes morir viendo una película de terror, pero las posibilidades son mínimas y depende de una combinación de factores muy específica. Por otro lado está el ‘rush’ de adrenalina y la descarga de hormonas de la felicidad, así como la posibilidad de bajar de peso sentada. Difícil decisión (ok, no tanto). 

 

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