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Pros y contras de tener tarjeta de crédito

Toma nota. Esto te puede servir. 

19/01/2017 | Autor: Mairem Del Río
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Con la edad y la solvencia económica llega la oportunidad de acceder a ciertos instrumentos financieros, el más importante y fácil de adquirir son las tarjetas de crédito, pero antes de llenar una solicitud debes evaluar las ventajas y desventajas.

 

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, dijo Franklin D. Roosevelt (y también el Tío Ben a Spiderman). Esto cobra sentido la primera vez que te entregan una tarjeta de crédito: por un lado tienes la posibilidad de pagar lo que sea cuando sea, aunque no tengas dinero; y por otro, debes aprender a usarla para que no se convierta en tu peor enemiga.

 

Antes de adquirirla

 

- Ten en mente que no es dinero extra, sino una forma más de manejar tus ingresos.

 

- Busca la tarjeta que cobre menos comisiones y costos, y que además dé beneficios como puntos, que en ocasiones se reflejan en pesos y recompensas.

 

- Las tarjetas de crédito tienen un costo anual (anualidad), que deberás cubrir sólo por tenerla. Los intereses se definen como Costo Anual Total (CAT) y se expresan en forma de porcentaje, así que adquiere la que tenga el más bajo y que cobre menos comisiones por disposición de efectivo, reposición de tarjeta o impresión de estado de cuenta.

 

Beneficios

 

- Te da un buen historial crediticio. El Buró de Crédito lleva un registro de tu comportamiento financiero, es decir, ellos saben qué tan buena o mala eres para pagar. Si lo haces en tiempo y forma puedes generar una buena reputación y acceder a créditos más grandes, como hipotecarios y automotrices.

 

- No manejas efectivo. No tienes que cargar la mitad de tu quincena en la cartera con el riesgo que eso conlleva. La mayoría de las tarjetas cuentan con un seguro por fraudes, si hay algún problema y puedes comprobarlo, tu dinero estará a salvo.

 

- Controlas mejor tus gastos. Es importante revisar tu estado de cuenta a detalle para ver en qué estás gastando y qué compras puedes recortar.

 

- Puedes usar la banca en línea. Por tu seguridad, puedes hacer pagos y transferencias por internet sin perder tiempo de traslado y arriesgarte a ir a la sucursal con dinero en efectivo.

 

- Compras online. Son un arma de doble filo si no sabes controlarte, pero si sabes usarlas son un medio seguro y rápido de pago.

 

- Meses sin intereses. Si no tienes la solvencia para hacer compras grandes, las tarjetas te permiten diferir los pagos en mensualidades sin generar deuda extra.

 

- Generan recompensas. Puntos, descuentos, boletos de cine, promociones, preventas, etc. Busca la que se adapte a tu estilo de vida e intereses.

 

- Sirven para emergencias. Si se presenta un imprevisto y no cuentas con dinero en ese momento puedes recurrir a la tarjeta de crédito y pagar después.

 

Desventajas

 

- Tienes que pagar. Usar el plástico hoy significa gastar el dinero que vas a ganar mañana, lo que implica que no puedes disponer de tu sueldo entero cuando lo recibas.

 

- Generan intereses. Si por cualquier razón no puedes pagar después, se generan intereses que aumentan la deuda y tu historial crediticio se verá afectado durante años.

 

- Podrías gastar de más. Cuando usas tarjetas de crédito estás tentado a comprar con dinero inexistente, pues al no entregar tus billetes no sientes de verdad el gasto. Recuerda que le estás pidiendo prestado a un acreedor que quiere su dinero de vuelta con muchos intereses.

 

- Papeleo y aclaraciones. Será necesario guardar todos los recibos y verificarlos contra el estado de cuenta mensual para checar si no hay cobros de más o fraudes. En caso de ser necesario hay que proceder con una aclaración y quedarte sin tarjeta un tiempo en lo que verifican el cargo.

 

- Cobro por disposición de efectivo. Las tarjetas son perfectas para hacer pagos directos, pero jamás para sacar dinero del cajero, ya que esto genera una comisión de entre el 2 y el 10 por ciento, o más si el cajero es de otro banco.

 

Si las usas con sabiduría, las tarjetas de crédito pueden ser grandes aliadas, pero si te descuidas se vuelven un lastre. No te endeudes de más, asegúrate de que el pago de tarjetas no supere el 30% de tus ingresos. Si sientes que no estás lista para manejarlas mejor sigue usando efectivo hasta que sientas que puedes ser responsable y controlarte.  

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