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Nesting: el placer de quedarse en casa ¡sin culpa!

Nesting: el placer de quedarse en casa ¡sin culpa!

Si no tienes ganar de salir esta noche, no te preocupes, también estás en tendencia.

27/05/2017 | Autor: Mairem del Río
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A todos nos ha pasado que llega el fin de semana y lo último que queremos hacer es salir de fiesta y convivir con otros humanos. Preferimos (por mucho) quedarnos en casa para disfrutar de un tiempo a solas, ver películas, series, arreglar la casa o dormir.

De eso se trata el Nesting (anidar), la nueva tendencia que está cobrando cada vez más fuerza entre los jóvenes, quienes prefieren pasar el fin de semana en la comodidad de su hogar en vez de irse de juerga y terminar destruidos al siguiente.

Esta práctica no es nada nuevo, desde los años 80 se le conoce como cocooning o bunkering, pero ahora se ha convertido en todo un estilo de vida que busca el bienestar personal, aliviar el estrés y la ansiedad, refugiándose en casa para evitar la vorágine del mundo exterior, recargar energía, resolver pendientes, desarrollar hobbies y aprovechar las ventajas de la tecnología.
 

Más allá del bienestar, hay otros factores que animan a las personas a hacer nesting, por ejemplo los cambios de clima extremos, el disgusto por la interacción social y, sobre todo, el hecho de que todo lo que nos gusta ya está en casa: internet, Netflix, tv de paga, comida a domicilio, tutoriales, videojuegos y compras online, ¿qué más se puede pedir?

Si a eso le sumamos que quedarnos en casa es mucho más barato que salir, tenemos la receta perfecta para convertirnos en una especie de ermitaños modernos, conectados con los demás a través de redes sociales.

Los primeros impulsores de la tendencia fueron los diseñadores de interiores, que comenzaron a crear espacios que inviten a la gente a permanecer más tiempo en el hogar.
 

 

Herrlichi Summerabunda! #terrass #netflixandchill #homesweethome

Una publicación compartida de Isabelle (@isabellevonroten) el

"La tendencia es hacer de nuestras casas, hogares. Es decir, diferenciar el lugar que habitamos del resto de los espacios para que nos haga sentir protección, placer, paz y tranquilidad”, dijo la diseñadora de interiores Magalí Muchnik para el diario argentino La Nación.

También la moda está sacando provecho de la tendencia, pues casi todas las marcas han lanzado líneas de homewear, es decir, ropa para estar en casa que no son batas ni pijamas.

En redes sociales podemos encontrar más de 28 mil imágenes de personas descansando con el hashtag #StayCozy, sin olvidar el súper popular #NetflixAndChill, que ya suma más de 835 mil publicaciones.
 

 

Finally got myself a #newlaptop since mine went hospice months ago. #apple #macbookpro #life #supernatural #netflixandchill #bymyself #happy

Una publicación compartida de laydee_luck (@laydee_luck) el

 

 

Las desventajas del nesting

Los detractores del nesting ven en ésta práctica varios focos de alarma. Para empezar, el peligro de aislamiento social, que se puede combatir invitando gente a casa que nos acompañe en esos momentos de interioridad, lo cual nos ayuda a mantener la vida social y a satisfacer la necesidad de pertenecía.

Si se elige estar sin compañía, las redes sociales dan la ilusión de estar ahí, sin perderse nada de lo que pueda acontecer en el grupo de amigos, con quienes podemos compartir (y hasta presumir) de nuestra decisión de hibernar el fin de semana.

Otra preocupación a nivel salud es que promueve el sedentarismo y la obesidad, porque al no salir de casa eres propenso a comer de más y ejercitar poco.
 

 

Una publicación compartida de Sarah Forster (@sarahrama) el

Además, los amantes de las teorías de la conspiración aseguran que esta tendencia es una forma en que el sistema quiere convencernos de que pasar tiempo en casa es lo máximo, para que así no pensemos en los problemas del mundo y la crisis económica, vender más muebles, aparatos electrónicos o servicios, y evitar que nos organicemos como sociedad.
 

 

En conclusión…

El nesting nos da la oportunidad de equilibrar nuestra vida social y laboral, creando espacios para dedicarnos a nosotros mismos (“me time”, como se dice en inglés), y sus beneficios a la salud física y mental son innegables.

Sin embargo, como todo, no hay que abusar de esta práctica, si no mezclarla con paseos, reuniones, viajes y seguir explorando el mundo mientras fortalecemos nuestras relaciones significativas con encuentros cara a cara.  
 

 

 

 

 

 

 

 

 

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