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6 Señales de que están a punto de despedirte, ¿cómo debo reaccionar?

6 Señales de que están a punto de despedirte, ¿cómo reaccionar?

Atiende esta situación 

04/01/2017 | Autor: Mairem Del Río
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La mayoría hemos pasado por la misma situación: llegas un día muy tranquila a la oficina y de pronto te avisan que ya no requieren tus servicios. De un momento a otro pasaste de tener un empleo estable a estar a media calle con tus cosas en una cajita, pensando si en verdad no viste las señales de que estaban a punto de despedirte.

Si lo meditas, es muy probable de que las señales de advertencia hubieran estado ahí desde hace semanas o meses, pero no estabas prestando atención, o peor: las viste y te dio igual. 

 

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Primero conviene hacer una distinción entre los empleados comprometidos con su empresa, esos que saben su valor y se adaptan a los cambios, y los que pasan más tiempo atendiendo su teléfono, quejándose y pensando que los problemas de la empresa son algo ajeno a ellos. Tú, ¿a qué grupo perteneces?

 

 

 

 

Ahora, checa si has notado alguna de estas señales es muy probable que te despedirán pronto:

1. Cambio de actitud

El primer síntoma es que el jefe comienza a comportarse en forma distinta, y esto se hace más notorio cuando tienes una relación muy cercana y en poco tiempo el superior se aísla o empieza a actuar de una manera que no te hace sentir seguro. Por ejemplo, se aparece varias veces al por tu lugar, te excluye de pláticas casuales, habla sobre lo que se espera de ti y de los objetivos que no se han cumplido, empieza a fiscalizar tus horarios y tiene en general menos comunicación contigo.

2. El jefe siempre está ocupado  

Otra señal de alerta es que tu jefe nunca tenga tiempo para hablar o cancele juntas contigo, no te responda correos o mensajes en tiempo y forma, y que cuando lo busques casualmente “iba de salida” o “está en una llamada”.

3. Te reeemplaza poco a poco

Empieza a involucrar a otra persona en las reuniones para discutir proyectos que sólo te corresponderían a ti, te pide que copies a esa persona en toda la comunicación respecto a algún proyecto o simplemente te asignan a alguien que “te ayude”. Integrar a alguien más no siempre es una amenaza, pero si notas que hay más entendimiento con ese tercero y que toma más en cuenta sus ideas, entonces sí es una  gran alerta.   

 

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4. No tienes proyectos en puerta  

El hecho de no hablar en tiempo futuro sobre tu trabajo es síntoma de que las cosas no van bien. Por ejemplo, ya no se reúne contigo para ver pendientes y plantear estrategias, o si cada mes te piden un informe y ahora parece que a tu jefe no le importa o se le olvidó, quizá ya no te están considerando para sacar adelante el trabajo.

5. Ley del hielo  

En cada equipo hay alguien que tiene 'información privilegiada' y se encarga de esparcirla. Si esos datos dejan de llegarte o  estás siendo excluido de algunas actividades, como cumpleaños, fiestas, comidas o incluso de los pequeños breaks, no quiere decir que te despedirán de inmediato, pero sí que hay una  separación clara del resto del equipo.

6. Ya ni te regañan

Si cometiste un error importante y el jefe no lo menciona, o cuando te acercas para comentarlo te dice "no te preocupes, yo lo arreglo", o si no entregaste algo en tiempo te dice que él lo termina, ¡cuidado! Esto puede ser señal de que tu trabajo ya no le interesa y que puede resolver problemas sin ti. 

 

 

 

 

¿Qué hacer?

Antes de entrar en pánico y hacer algo que podría adelantar tu despido, como hablar pestes de tu trabajo en redes sociales o armar un escándalo en plena oficina. Lo ideal es ver estos síntomas como advertencia y hacer un plan para cambiar la situación. 

Si de pronto sientes que algo cambio en la relación con tus jefes o en su dinámica de trabajo y no te sientes bien, lo mejor es ir directo a la fuente: habla con tu jefe. Plantea tus dudas y escucha con atención sus respuestas. 

Quizá te esté pidiendo que pases menos tempo en tus redes sociales, que tus breaks (fuera de la hora de comida) sean de 10 minutos y no de media hora, ser más cuidadosa con tu trabajo, más rápida, puntual, pulcra, etc. A veces un cambio de actitud sólo es una estrategia para hacerte notar que tu desempeño está decayendo o que hay algo mal. 

Hay casos insalvables, como cuando no hay nada de química con tus jefes o tu equipo, o cuando has cometido uno o varios errores que le han costado mucho a la empresa, en estos casos conviene ser humilde y aceptar que tal vez no es el lugar para ti. Sé profesional hasta el último día de trabajo, retírate con dignidad y mira hacia el futuro.

 

 

 

 

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Quiérete, Tu vida, Trabajo

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