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Las ventajas de ser tacaña

Las ventajas de ser tacaña

Qué pasa cuando prefieres ver tu dinero en papel y moneda que colgado en el closet.

21/07/2017 | Autor: Mairem del Río
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Desde nuestra tierna infancia nos enseñan a compartir y ser generosos con lo que tenemos, y ya más grandes nos dicen que hay que “el dinero es para gastarse”. Sin embargo, existen algunas ventajas en ignorar esas premisas y ser un poco tacaña.

 

 

 

Con frecuencia se asocia ‘ser dadivosa’ con ‘tener una buena posición económica’, mientras que la tacañería estaría relacionada con ‘ser egoísta’ o de ‘escasos recursos’.

 

Para empezar, debemos diferenciar entre cuidar tu dinero para un propósito y acumularlo sin ninguna meta, sólo por el placer de tenerlo, porque resulta un fin en sí mismo y no como un medio para lograr algo. 

 

 

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Preocuparte por tu dinero significa prever el futuro, controlar tus gastos, vivir de acuerdo a tus posibilidades y usar el dinero para protegerte. ¿Acaso esto es malo? ¡Por supuesto que no!

 

 

Aquí algunas ventajas de ser “coda”: 

 

1. Sabes cuánto vale tu dinero. Haciendo cuentas, esa comida con tus amigos representa dos o tres días de trabajo duro. ¿De verdad te mataste en la oficina para conseguir unos tragos y un platillo de dudosa calidad? Tu cansancio y estrés deben ser recompensados de una forma más inteligente.

 

 

 

2. Consumes de forma inteligente. No estás dispuesta a gastar en productos sobrevaluados, así que te aseguras de que todo lo que compras sea de calidad y que vale lo que cuesta. 

 

3.  Aprendes a elegir bien en qué gastas. Claro que te privas de algunas cosas para darte los lujos que de verdad quieres. Sabes que con lo que te ahorraste por no comprar toda la ropa que te gusta puedes pagar muy bien un viaje a la playa (o más lejos).

 

 

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4. Nunca andas sin dinero. Como te apegas muy bien a tu presupuesto y ahorras bastante, es difícil que alguna emergencia te sorprenda sin un peso en la bolsa. Mientras tus amigos rascan la cartera para llegar al final de la quincena, tú sigues con tu vida normal sin preocupaciones extra. 

 

5. Si gastas es por ti y para ti, no por estatus ni presión social. ¿Has hecho cuentas de lo que puedes gastar “por quedar bien”? A veces es más de lo que ganas. Una persona tacaña jamás gasta para impresionar, ¡eso es libertad!

 

 

No tiene nada de malo decir de vez en cuando “no tengo dinero”, “estoy tratando de ahorrar” o “ahorita no puedo gastar en eso”, porque sabes que al final la recompensa por no darle rienda suelta a tus impulsos es más grande que esos aparentes sacrificios.

 

 

 

 

 

 

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