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10 Cosas que piensas en cada visita al ginecólogo

10 Cosas que piensas en cada visita al ginecólogo

Y que tampoco te atreves a decirle...

04/05/2017 | Autor: Mairem del Río
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Sabemos que por lo menos una vez al año debemos agendar una consulta con nuestro ginecólogo para un chequeo general y asegurarnos de que todo ande bien allá abajo, ¡pero es tan incómodo! Durante esos minutos te pasan mil cosas por la cabeza que no te atreves a decir en voz alta, pero nosotros sí.

Aquí van 10 cosas que seguro quieres decirle a tu ginecólogo en cada visita pero te muerdes la lengua:

1. “¿Podemos saltarnos el pesaje?”

Quizá estés hinchada, cenaste demasiado, desayunaste pesado, no has ido al gimnasio en una semana o lo que sea. El caso es que no necesitas que (otra vez) te recuerden que debes llevar una dieta más sana. O crecer 10 centímetros, lo que sea más fácil.

2. “¿Dónde puedo colgar mis calzones?”

Solo por una vez desearíamos “desvestirnos de la cintura hacia abajo” sin tener que salir con las pantis en la mano, enrollarlas entre nuestra ropa o dejarlas sobre una silla donde otras mujeres desnudas han puesto el trasero.

3. “¡No sé cuándo fue mi último periodo!”

Vaya, ni siquiera recuerdo qué desayuné, menos cuándo empezó mi último período, cuántos días duró o cuándo terminó. Pero si me deja abrir mi app de menstruación podemos ver que… olvidé ingresar mi último período, ¡ups!

4. “¿Podemos bajar un poco la luz?”

Si algo puede acabar con tu seguridad en un instante es saber que alguien puede verte desnuda desde todos los ángulos, porque tiene varias lámparas posicionadas estratégicamente para ver todo, incluyendo tu celulitis.

5. “¿Tiene algo más grande para taparme?”

Sin importar el frío o el pudor, los doctores solo te dan un pedacito de tela semitransparente que parece batita de kínder. Y ahí estás indefensa, con frío, sin nada que cubra tu trasero y pensando en arrancar las cortinas para taparte.

6. “De verdad no quiero poner ahí mis piernas”

Por fin te acuestas en la camilla y encuentras un pedazo de techo interesante para pensar en cualquier cosa menos en lo que está ocurriendo ahí abajo, cuando el doctor te dice “pon tus piernas en los soportes”. Ahora te toca hacer malabares para acomodarte en los pedazos de metal más fríos e incómodos del mundo mientras tienes a alguien entre tus piernas.

7. “Sí, puedo hacerme más a la orilla, pero es difícil”

Acomodarte para una revisión ginecológica es como tratar de aterrizar un enorme avión en una pista pequeña: la visibilidad es limitada y estás a un centímetro de ocasionar un desastre. Además, te sientes la más tonta preguntando “¿ahí está bien?” cada que te recorres un poquito, porque no quieres estrellar tu trasero en la cara del doctor.

8. “¡Carajo, eso está muy frío!”

Todos y cada uno de los instrumentos que el doctor utiliza para abrir y explorar tu vagina se sienten como recién sacados del congelador. ¿De verdad no hay manera de calentarlos un poco antes de ponerlos en tu parte más delicada?

9. “¡No me estire tanto la vagina!”

No sabemos en realidad qué tan flexible es la piel de nuestra vagina hasta que alguien mete un instrumento para abrirla de golpe, ¡demonios, eso duele! Nada de besos, vino, romance, lubricación… Solo entra y estira.

10. “¿Dónde está mi paleta?”

A ver, cuando un niño va al pediatra le dan una paleta por portarse bien, los dentistas te regalan un cepillo de dientes, hilo o pasta dental. Pero cuando vas y abres las piernas para que te exploren, estiren y piquen no recibes nada, ¡nada! Si te va bien te dan algunos condones o anticonceptivos.

A pesar de la incomodidad, es algo que tenemos que hacer, así que más vale verle el lado gracioso. 

 

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