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Cómo reconocer el acoso laboral y enfrentarlo

Cómo reconocer el acoso laboral y enfrentarlo

No lo permitas. 

14/02/2017 | Autor: Mairem Del Río
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Muchas hemos sido víctimas de acoso laboral, aún sin darnos cuenta, y pocas veces tenemos la oportunidad o el coraje para enfrentar la situación y hacer valer nuestros derechos. Esto ocurre por miedo o por desconocimiento, pero sigue leyendo para que la próxima vez no te agarren en curva.

 

¿Qué es el mobbing o acoso laboral?​

 

El mobbing es una forma de intimidación y/o acoso moral en el puesto de trabajo, realizado por parte de compañeros, superiores o incluso subordinados, que a través de comportamientos agresivos y vejatorios de forma repetida, marginan al acosado con el fin de que abandone la empresa de forma voluntaria.

 

Este acoso puede producir graves daños a la salud física y mental del trabajador, así como consecuencias negativas en su vida social, familiar y laboral futura. La acción agresiva que da origen al mobbing debe ser deliberada, intencional y dirigida hacia una persona en específico.

 

 

Los trabajadores que sufren acoso laboral son habitualmente diagnosticados con depresión, ansiedad y trastornos adaptativos, lo que hace que vayan a terapia psicológica y, en casos graves, que recurran a medicarse.

 

¿Cómo se manifiesta el mobbing?​

 

Es muy fácil confundir el acoso laboral con la presión común que hay en todo empleo, pero hay señales de alarma que indican presencia de mobbing. Primero se notan ambientes tensos y/o hostiles que posteriormente se convierten en insultos y amenazas, humillaciones y maltratos que desestabilizan a la victima que los sufre. Algunas acciones contra la víctima son:

 

- Ignorar su presencia dirigiéndose exclusivamente a terceros.

- Amenazas verbales.

- Gritos e injurias en voz alta.

- Críticas hacia su vida privada.

- Se le ubica en puestos aislados y se prohíbe a sus compañeros que le hablen.

- Se hacen correr chismes y rumores sobre ella.

- No se le asigna trabajo o éste es humillante y muy inferior a su capacidad.

- Se le entrega una carga excesiva de trabajo, difícil de asumir o que requiere una capacidad superior a la que posee la víctima (“Si no puedes dime para buscar a otra persona”).

- Se ocasionan desperfectos en su puesto de trabajo (“Se me cayó el café y tu computadora estaba ahí”, “¿A poco descompuse tu silla?”).

- Se le acosa física y/o sexualmente.

- Sus compañeros gozan de cierta flexibilidad y la víctima no: pueden llegar tarde, irse temprano o tomar más descansos, mientras que a la víctima le cuentan minutos y segundos.

- Le ponen un sobrenombre humillante.

- Se le excluye de juntas y proyectos en los que debería participar.

- Los subordinados no cumplen con lo que se les pide y lo toman a la ligera (“¡Ay ya, bájale! Eso no urge”).

- Burlas, chistes fuera de lugar o señas obscenas.

- Su trabajo nunca es reconocido o lo tachan de insignificante.

- Frecuentemente se le exige que cubra tiempo extra sin compensación, que no tome su hora de comida o que trabaje fines de semana y desde casa.

 

 

¿Qué se puede hacer ante una situación de acoso en el trabajo?

 

1. Como todos los problemas en la vida, lo primero es identificarlo y aceptarlo.

 

2. Una vez que estás segura de que eres víctima de mobbing debes reunir todas las pruebas que puedas: correos electrónicos, mensajes de texto, grabar las llamadas entre tu acosador y tú, y hasta tomar video de las agresiones si es posible. Todo con fecha y hora, y si tienes testigos de tu parte, mejor.

 

3. Asesórate con un abogado, quien te dirá si tienes las de ganar y te orientará sobre cómo proceder en caso de que lleguen a demandar.

 

4. Expón problema en el área de Recursos Humanos de la empresa o directamente con el dueño si es un negocio pequeño. Las complicaciones surgen si tú misma estás en RH o el dueño es el acosador, ahí no te queda más que recurrir a instancias legales. ¿Por qué es importante ir antes con un abogado? Porque las empresas siempre buscarán convencerte de que no tomes ninguna acción legal, que estás exagerando y lo que más te conviene es renunciar si no te sientes a gusto, pero todo cambia si abres con la frase: “Ya lo consulté con mi abogado y me dijo que esto amerita una demanda”.

 

5. Puedes apoyarte en tu sindicato o acercarte a asociaciones de afectados que se dedican a brindar asesoría y apoyo a víctimas de mobbing.

 

6. Si la situación llega a afectar tu vida fuera de la oficina, debes solicitar cita con tu médico para que realice las evaluaciones psicológicas a través de los especialistas en salud mental (psicólogos o psiquiatras), para determinar si debes ser dada de baja o sometida a tratamiento.

 

 

¿Qué tan común es el mobbing?

 

No hay cifras concretas sobre la incidencia del acoso laboral y sus repercusiones en la vida de quienes lo sufren, pero se sabe que hay más víctimas del sexo femenino que masculino, pues hay factores que lo fomentan, como el machismo. También se sabe que las personas con contratos precarios o temporales, becarios y practicantes, son quienes más lo padecen.

Quiérete, Trabajo

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