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Desconectados: el movimiento que rechaza las redes sociales

Desconectados: el movimiento que rechaza las redes sociales

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14/03/2017 | Autor: Mairem Del Río
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Las sociedades son entes dinámicos que cambian a cada momento, por eso no es de extrañar que con frecuencia surjan nuevas modas, tendencias y grupos con ideas en común. Una de las tribus urbanas más nuevas es la de los desconectados: personas que rechazan el internet y las redes sociales para disfrutar la vida real más allá de una pantalla.

 

La tendencia de vivir ‘desconectados’ apenas comienza a ver la luz, principalmente en Europa. Por ejemplo, en el 2012 ya el 3.4% de los franceses había decidido abandonar voluntariamente el Internet, una cifra que parece estar creciendo. En octubre de 2016, el diario español El Mundo habló de estas personas que se rehúsan a vivir pegados al Smartphone o la computadora.

 

Se trata de jóvenes entre 25 y 40 años, por lo general profesionistas que residen en contextos urbanos, que han crecido utilizando las nuevas tecnologías, pero que por diversos motivos han decidido alejarse del mundo online para relacionarse de una forma más real. La idea no es apartarse de la sociedad, si no todo lo contrario: regresar a la interacción “en vivo”, utilizar internet al mínimo y sólo para lo indispensable.

Por ejemplo, David Macián, uno de los entrevistados por El Mundo, aseguró que se pone “mal” cuando ve a dos personas, sentadas frente a frente, con la mirada en la pantalla de sus teléfonos. “Nos venden que gracias a las redes sociales estamos cada vez más conectados, pero mi sensación es la contraria: creo que nos aíslan“, sentenció.

 

Los ‘desconectados’ se han dado cuenta de todo el tiempo que pierden en internet haciendo mucho y nada al mismo tiempo, y sienten que la forma de interactuar impuesta por las redes sociales no es auténtica y estropean las relaciones cara a cara. Muchas de estas personas solían estar enganchadas a redes como Facebook, Twitter o Instagram, hasta que se hicieron conscientes de que estaban afectando a su dinámica familiar, sus relaciones personales y hasta su salud mental.

 

Son personas que han decidido dar de baja o simplemente abandonar todas sus cuentas y cambiaron su Smartphone por un teléfono básico que sólo sirve para llamar y mandar mensajes. Van al banco en persona, evitan comprar en línea e incluso han dejado de buscar en las bolsas de trabajo online para ir en persona a las empresas con CV en mano.

Para saber más de este movimiento, puedes consultar el libro La gran adicción. Cómo sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo, del autor español Enric Puig Punyet, doctor en filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien ha decidido dar la espalda a internet y documentar la vida de otros ‘desconectados’.

 

Las críticas contra los ‘desconectados’

 

Por supuesto, ya surgieron críticas ante esta tendencia que para muchos es irracional y utópica. Los detractores de la desconexión argumentan que en estos días ya no se puede estar en contacto con muchas personas si no es a través de internet y las redes sociales, que hay muchos empleos que dependen de éstas para desarrollarse y que no todo es basura, también hay herramientas educativas y servicios, además de ser un excelente medio para dar a conocer pequeños negocios o trabajos independientes de cine, música y arte.

 

Quizá la clave para encontrar el equilibrio entre la vida on-line y off-line sea limitar el tiempo de exposición a los dispositivos y seleccionar mejor los contenidos a los que tenemos acceso, pasar menos tiempo compartiendo memes y más tiempo platicando cara a cara, cambiar los likes, reacciones y corazoncitos por una llamada o una visita.

Hay que recordar que, si bien la tecnología tiene innegables beneficios, también pasamos miles de años sin ella y sobrevivimos, ¿podremos volver a hacerlo?

 

Quiérete

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