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Cómo repartir las tareas domésticas equitativamente

Cómo repartir las tareas domésticas equitativamente

Cada uno con sus tareas 

08/03/2017 | Autor: Mairem Del Río
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Uno de los mayores problemas que enfrentan las parejas que viven juntas son las tareas del hogar. Tomando en cuenta la larga tradición machista que pesa sobre nuestros hombros, para muchos hombres y mujeres es normal que los quehaceres recaigan sobre ellas, pero si tratamos de construir relaciones equitativas, este es uno de los puntos en donde podemos hacer un cambio inmediato.

 

Actualmente, las mujeres están tan inmersas en el mundo laboral como los hombres, así que el trabajo en el hogar debería ser repartido de forma que ninguno de los dos haga más que el otro, pero ¿cómo llegar a esto?

 

Para empezar, esto es algo que se debe hablar desde antes de mudarse juntos, establecer que, una vez que compartan un espacio en común, la limpieza y cuidado de éste es responsabilidad de ambos, ya que los dos habitan ahí.

Lo siguiente es hacer una lista de todo lo que hay que hacer, por día, semana y mes, por ejemplo:

 

- Diario o cada tercer día: lavar trastes, recoger la ropa sucia, cocinar, barrer, trapear, sacar la basura, regar las plantas, tender camas, alimentar a las mascotas y limpiar sus desechos.

 

- Una vez por semana: lavar el carro, lavar/tender/guardar la ropa, pasar la aspiradora, sacudir, limpiar ventanas, ir al supermercado, recoger las habitaciones.

 

- Una vez al mes: hacer limpieza general profunda de todas las habitaciones, cortar el césped del jardín, llevar a los niños al pediatra, etc.

 

Para distribuir estas tareas deben tomar en cuenta cuántas horas pasan trabajando fuera del hogar y entonces repartirlas de la forma más equitativa posible.

 

Si uno de los dos pasa más tiempo en casa, ya sea porque no tiene un trabajo remunerado fuera del hogar, hace home office o trabaja medio tiempo, eso no es pretexto para que quien sale a trabajar no mueva ni un dedo. Bien puede recoger la ropa que se quita, lavar los platos de la cena o hacerse cargo de las mascotas. La idea es que ambos colaboren para tener un espacio limpio y habitable.

 

Al hacer su tabla de tareas, asegúrense de que ambos tengan tiempo libre por igual, ya sea un día entero, un par de horas o unos minutos, pero que sea parejo.

¿Y el cuidado de los hijos?

 

Cuando hay hijos de por medio, el cuidado de los peques también debe ser equitativo y no una responsabilidad exclusiva de la mujer. Vestirlos, peinarlos, darles de comer, llevarlos y traerlos de la escuela, supervisar la tarea, jugar con ellos, llevarlos a dormir, etc.

 

Sin importar cuánto tiempo trabajen fuera de casa, la crianza de los hijos es tarea de dos, y eso no está a discusión. Por supuesto, si la mamá se queda en casa, es obvio que pasará más tiempo con ellos y tendrá que darles más cuidados, pero eso no exime de responsabilidad al padre. Cuándo él llega a casa puede encargarse de la cena, el baño o de llevarlos a dormir, por ejemplo.

¿Y si uno no cumple?

 

Un gran problema surge cuando ambos llegan a un acuerdo y uno de los dos no hace lo que le toca. Lo peor que puedes hacer es resolver el problema sin decirle nada, porque pensará que no importa.

 

La mejor solución es hablar del tema de forma clara y directa: “No hiciste esto, ¿qué pasó?”. Si no hay una respuesta aceptable o simplemente se niega a realizar la tarea en cuestión, puedes ofrecerle otras alternativas, como hacerlo más tarde o cambiarlo por otra tarea.

 

Si esto se vuelve una constante, debes plantearte qué tan dispuesta estás a ceder, si esa falta de compromiso en el hogar la compensa con otras cosas o si vale la pena estar con alguien que no quiere hacerse responsable del lugar en el que vive y piensa que estar en pareja es sinónimo de tener a alguien que lo atienda.

 

La equidad de género es un trabajo diario que se alimenta de pequeños detalles, tan pequeños como “¿quién va a lavar los platos?”.

Quiérete, Casa

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