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Formas sutiles en que tú también maltratas a los niños

Formas sutiles en que tú también maltratas a los niños

Celebra el Día del Niño poniendo un alto a la “niñofobia”

28/04/2017 | Autor: Mairem del Río
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El Día del Niño no es solo una fecha al azar para regalar dulces, juguetes y paseos a los peques, su principal objetivo es promover el bienestar y los derechos de los niños. En México se celebra cada 30 de abril, y mientras se acerca esa fecha muchos hacen alarde de lo maravillosa que es la infancia, en especial en redes sociales, donde ya es tradición cambiar la foto del perfil por una de cuando eras peque, compartir memes, frases o reflexiones nostálgicas sobre tu niñez.

Todo apuntaría a que de verdad te importa la infancia, por lo menos la tuya. Sin embargo, en el día a día, muchas personas mantienen una actitud hostil hacia cualquier niño, conocido o desconocido. Este fenómeno se conoce como “niñofobia” y se refiere al rechazo a lidiar con niños pequeños, en especial en espacios públicos.

 

Hay muchas formas sutiles (y no tanto) en que todos, alguna vez, hemos maltratado a un niño directa o indirectamente, como estas:

1. Quejarte de los niños en todas partes

Sí, los niños puedes ser demasiado ruidosos, inquietos y hasta destructores, pero hay que entender que esa es su esencia y cada vez somos más intolerantes con ellos. Ir a ver una película infantil y callar a los niños, quejarte con el gerente y pedir que saquen a una mamá porque su bebé está llorando o de plano agredirlos porque te molesta su presencia, son formas de maltrato. Los niños no tienen la capacidad de autoregularse, tu sí.

2. Llevar a tus mascotas a los juegos infantiles

Para muchos es muy fácil llevar a su perro al parque y dejar que se divierta en el área de juegos infantiles, sin importar el riesgo de que tu mascota (por más tranquila que sea) de pronto enloquezca y muerda a un peque. No solo les estás quitando un espacio diseñado para ellos, también los estás exponiendo a enfermedades al contaminar los juegos. Recuerda que tu peludo tiene toda clase de suciedad en sus patitas y pelaje, misma que se queda embarrada en los juegos, luego los niños se suben, se llevan las manos a la boca y se enferman. Y encima te molestas si te reclaman. Hay muchos espacios donde tu mascota se la puede pasar bien, pero los juegos infantiles no son para ellos.  

3. Llamarlos “engendros” o similares

Tienes todo el derecho de que no te gusten los niños, pero no de insultarlos. Llamarlos “engendros”, “bastardos”, “bestias”, “animales” o similares, es una forma social de maltrato y menosprecio hacia ellos. Tampoco está cool llamarlos “bendición” en tono sarcástico.

4. Acaparar sus espacios

A todos nos gusta divertirnos como niños, pero montarte durante horas en los juegos del parque o restaurante, sin importar que haya una fila de peques esperando subirse, es de lo peor. Recientemente una mamá llevó a su nena de 3 años a un local de juegos y se encontró a una chica de casi 30 años acaparando la mesita de Legos para los más pequeños. ¿Crees que ella tuvo la cordura para quitarse y dejar jugar a los niños? ¡No! Se quedó ahí como si nada. Lo mismo ocurre con los brincolines, chapoteaderos y otros lugares que por nuestra edad simplemente no deberíamos ocupar. Claro que puedes subirte a un columpio o deslizarte por la resbaladilla, pero hazlo cuando no haya niños que quieren disfrutar SUS juegos.  

5. Ignorarlos

Hay niños súper sociables que van por la vida saludando o haciéndole plática a todo el mundo, y no son pocos quienes optan por ignorarlos. Estas actitudes los confunden y les duele, desde su perspectiva sienten que hicieron algo malo o que no son dignos de atención. Si un peque te saluda, nada te cuesta decirle “hola”, ¿o sí? Cuando un niño te quiere dar algo en la mano (un dulce, juguete o la ramita que se encontró en el parque), es porque le caes bien y te tiene confianza, solo acéptalo o dile amablemente “no, gracias”, pero no le hagas malas caras. Recuerda que es una persona y merece tanto respeto como un adulto.

Una buena forma de celebrar este Día del Niño es revisar cómo anda nuestra actitud hacia ellos. Quizá no te conviertas en ‘Mary Poppins’ de la noche a la mañana, pero puedes aprender a respetarlos como seres humanos y trabajar en tu tolerancia.

 

Quiérete

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