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cibersexo noche

Noches virtuales

"El ritmo de sus caderas se hizo más agitado y sus labios ya no se despegaron de uno de mis senos. Yo lo tomé de la nuca y grité desenfrenada. No pude dejar de hacerlo hasta que terminamos"

17/10/2019 | Autor: @20s
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-Extraño chuparte completita-, escribió Gorila79 por el chat.

Te espero mañana a las 5 pm en Uruguay, yo pago.

Lo había “ciberconocido” hacía un mes. Su anuncio decía: Gorila79, hombre heterosexual, 28 años, quiero conocer a mujer para noviazgo, vivo en México DF, Ciudad Nezahualcóyotl. Soy separado y con un hijo, técnico industrial, atlético, 1.80 m, ojos marrones, cabello castaño.

Lo primero que pensé es que era un tonto, cómo pretendía tener un noviazgo así, con todas sus letras, si estaba “separado”… y simplemente buscaba una aventura.

Por esos días, a mí que me rondaba en la cabeza la idea de tener cibersexo, aunque sinceramente prefería salir de reven y practicar el sexo en vivo y en directo.

Como sea, no quería ser de las que se pierden de una experiencia por quedarse en lo “clásico”. Además, Gorila79 era perfecto como primer experimento, vivía al otro lado de la ciudad y yo no conocía a ningún técnico industrial. Bien podía estar en la penumbra de mi vida. Tenía ganas de algo totalmente distinto, obsceno, sucio… y presentí que Gorila79 podía ayudar.

También fui ingenua, bueno, más bien hipócrita, y busqué páginas de “amigos”; todo mundo sabe que ahí encuentras aventuras, cibersexo, pláticas calientes, sexo en directo, quizá decepciones, pocas veces noviazgos y rara vez matrimonios… amistades, casi nunca.

Primero le mandé un guiño. Me lo respondió. Luego seguí con un mensaje: –Hola, guapo, quisiera conocerte, búscame en [email protected]... El chico respondió: –Nos vemos esta noche, preciosa.

Y así fue. A las 9 pm estaba yo esperando la aparición de Gorila79, y nunca supuse que fuera un Ashton Kutcher; su sobrenombre me pareció bastante revelador, pensé que seguramente sería feo, pero aun así le rogué a Dios que no fuera un fiasco.

Un mensaje: [email protected] desea ponerse en contacto con usted”. Aceptar.

Desde ese instante, Gorila79 y yo no dejamos de mandarnos mensajes y chatear por las noches; en pocas charlas, la conversación subió de tono.

¿Cómo estás vestida? –comenzó preguntando la primera vez que tuvimos sexo virtual.

Playerita blanca, panty blanca –escribí enseguida.

Abre las piernas–. La orden me agarró por sorpresa pero quizá fue lo que provocó que me calentara de inmediato. Lo hice.

¿Así?, están listas para lo que desees.

cibersexo 2

 

 

No quería que adivinara que era novata en esto del cibersexo.

¿Estás caliente, muñeca?

Mucho, ¿qué me harás?

¿Cómo están tus tetas? ¿Ya se pusieron duras?

Estaría riquísimo que me las chuparas.

Yo la tengo dura. Se me antoja metértela despacito. Mójate un dedo.

Estaría genial. Imagina que te mojo. ¿Te gusta?

Sí, preciosa… siente cómo el aire corre entre tus piernas, como si pasara mi aliento por allí. Haz a un lado tu panty. Ahora acaríciate apenas rozando con la punta de tus dedos. Como si fuera la punta de mi lengua húmeda y ansiosa de probarte. Déjame entrar por ahí, quiero saborearte. ¿Te gusta? ¿Qué carita estás poniendo?

Me encanta, me pones súper hot, Gorila79, estoy cachondísma. Me estoy mojando y quiero más. Quiero que me pruebes y me hagas venirme en tu boca.

Muy ardiente, eh, imagínate que mi lengua hace círculos en la entrada de tu vagina, lentos y húmedos. Me estoy muriendo por entrar en ti, muñeca, deberías verme.

Descríbela, quiero saber cómo la tienes, a ver cómo se te pone si te la chupo de arriba hacia abajo, mientras veo qué cara pones.

Está lista para metértela. Se me antoja quedarme sentado y subirte encima de mí. Te la estoy poniendo hasta adentro, deslizándola lentamente, mientras beso tus ricas tetas.

¿Sientes cómo estoy? Tus manos en mis nalgas me encantan, apriétamelas y jálame hacia ti, eso me prende más. Quiero morderte los hombros, me gustan, y también ponerte las tetas en el pecho, quiero que las sientas para que se te antojen todas las noches. También voy a besarte la oreja. Préndete más, que se te ponga más dura.

Estás mojadísima, me gusta que te pongas bien cachondita para que me dejes resbalarme hasta dentro, calientita; muévete más rápido, qué rica estás.

–Así de mojada me tienes… ya se me está antojando venirme, por qué no te vienes dentro de mí y me mojas más…

–Dame un segundo, muñeca, ya casi estoy listo, te lo voy a hacer más rico que nadie.

–Me lo estás haciendo delicioso, Gorila79, te mueves riquísimo… ya vente, vente dentro de mí, conmigo…

–Me estoy viniendo… aggrrrrr, te tengo agarradas las nalgas.

–Está bien dulce este calorcito, estás buenísimo Gorila 79, métemela más…

–¿Así, muñequita?

–¡Sí!… más…. así… me estoy viniendo, mmmmmm –No supe describir el orgasmo que acababa de tener, pero fue muy excitante leer lo que Gorila79 escribía, imaginármelo a él y las cosas que se le ocurrían; me pregunté si sería igual de bueno en vivo a todo color. Definitivamente, quería probarlo.

Un par de veces más de cibersexo, Gorila79 me propuso vernos: –Hagámoslo en vivo y más rico que aquí, ¿no te gustaría? –me dijo.

Estoy ansiosa y preparada… –el reto realmente me calentaba. Sin embargo, también me daban “cosa” esas historias truculentas que uno escucha sobre la gente que se conoce a través de la red. Un amigo conoció así a una chica de León, Guanajuato, que parecía normal, pero cuando la fue a ver en persona, la tipa tenía casi todo preparado para ¡casarse!

Así, ¿sin un besito? –le pregunté burlona a mi amigo, aquella vez que me lo platicó.

Sí, desesperada y loca estaba esa chava –recuerdo que expresó.

¿Fea? –traté de averiguar el verdadero sentido de “desesperada y loca”.

Hasta eso, no, pero el que me dijera que era el papá perfecto para sus hijos (que ya tiene porque es divorciada), que cuándo me podía mudar a León, y que el dinero no era problema, si me sonó muy mal. Fue demasiado para mí, me aseguró el George.

Y yo no quería que mi "ciber-affair” con Gorila79 se volviera una pesadilla; no había hablado de un noviazgo, eso estaba perfecto, la parte que me preocupaba era que no me gustara. No podría tener sexo con alguien que no me gustara. Así que, para animarlo a enviarme fotos, le mandé un par de las mías y le dije que moría por saber cómo era para hacer más vívidas mis fantasías con él mientras nos encontrábamos. Surtió efecto el choro mareador y Gorila79 me mandó un par de imágenes. Se veía bien, se me antojaba cada cosa que habíamos hecho por el chat, pero en vivo con ese hombre.

Moreno, evidentemente grandote, de complexión robusta (más que atlética, como él describió), cabello rizado y negro, unos mechones le caían en la frente. Los rasgos de su cara eran más bien toscos: su frente y nariz anchas, sus cejas pobladas y gruesas, ojos un tanto sesgados y chicos, pestañas cortas, boca grande y labios finos. Su sonrisa era franca; su mirada, tranquila. Siguiendo mis instintos y mis escasos conocimientos de “conócelo a través de los rasgos de su cara”, concluí que podía confiar en él.

Nos citamos en el Centro; Gorila79 me dio la dirección de un hotel ubicado en la calle de Uruguay, bastante “decente y confortable”. Hizo la reservación y nos asignaron la habitación 45, a nombre de Diego Vázquez; obviamente, era un nombre ficticio. Como “ciberligues” decidimos no darnos más datos que los sexuales.

El día de la cita, llegué media hora antes, pasé al bar del hotel, me senté en la barra y me tomé un trago para relajarme. Estaba nerviosa y excitada; 10 minutos después de la hora pactada, pasé a la recepción, pregunté si el señor Diego Vázquez ya se había registrado y pedí que le avisaran que me dirigía a su habitación… quería que en cuanto yo entrara, Gorila estuviera listo y ardiente.

Decidí subir las escaleras, no dejaban de llegar a mi mente las escenas que Gorila79 y yo recreábamos en nuestros “ciberencuentros”, de recordar lo qué quería hacerme, y así me fui enardeciendo y disponiendo a hacerlo realidad cuanto antes, sin perder tiempo ni paralizarnos por el nerviosismo.

Por fin llegué a la puerta, me tomé unos segundos para poner cara de tranquilidad y de control, y toqué…

Gorila79 abrió de inmediato, también trataba de poner cara de ecuanimidad pero la mezcla de nervios y fogosidad se lo impedía.

Hola. Vengo por lo prometido –le dije mientras entraba en la habitación. Las cortinas ya estaban cerradas, su chamarra colgaba de una de las sillas que acompañaban a una mesita en la esquina del cuarto.

No sé si no encontró qué responder, o si le pareció que lo mejor era besarme, y lo hizo. Su beso fue decidido, fuerte, apasionante. Enseguida comenzó a tocarme los senos por encima de la ropa, sus manos grandes, su miembro viril y sus movimientos un tanto bruscos terminaron de encenderme.

Pensé que quizá no sería el tipo de chico con quien pasaría el resto de mi vida, pero me encantaba estar ahí entre sus brazos, sintiendo su cuerpo sobre el mío.

Paró unos instantes de tocarme y comenzó a desabrocharme la blusa. Dedicó algunos minutos a besar la parte de mis pechos que quedaba al descubierto y por fin comenzó a hablar como lo hacía en el chat:

Estás deliciosa. Te quiero comer completa –su voz grave y pausada le daba más sensualidad a sus palabras.

A eso vine. Tus labios pueden repasarme hasta donde se te antoje.

Comenzó a quitarme la falda, mientras yo desabrochaba su camisa… le desabroché el cinturón; se levantó para deshacerse del pantalón y me dejó encima. Me besaba cada vez más intensamente, sus manos recorrían mi cintura, el contorno de mis nalgas sobre y debajo de mi pantys, mi espalda… Su rostro, sus labios y su lengua se encargaban de recorrer con distintos movimientos mis senos. Justo cuando su lengua llegó a uno de mis pezones, deslizó una mano entre mis piernas para quitarme el bikini, me penetró lentamente, como lo había descrito la primera vez. Ya estaba suficientemente lubricada, así que fue delicioso sentirlo así, y gemí de placer.

Nuestros movimientos se aceleraron… me quité el bra y le ofrecí mis senos para que los besará con todo el arrebato posible; lo tome de la nuca y acerque sus labios a mis areolas. Su saliva era un elíxir que deseaba tener en mi cuello, en mi boca, en mis pechos...

Cibersexo 1

 

 

El roce de la tela y de su pene vigoroso en mi entrepierna aumentaban mi calentura con cada penetración. Sus manos me atraían desde las nalgas, cada vez con más fuerza hacia él. La sensación de que me deseaba de una manera desenfrenada me hacía sentirme poderosa.

Miré de lado y el espejo del tocador me devolvió una imagen que me hizo calentarme más: estaba ahí con mi “ciberamigo” y todo iba de maravilla, nunca antes me había excitado tanto verme, estaba por venirme.

Casi estoy llegando –le avisé entre gemidos.

Justo a tiempo, muñeca. –El ritmo de sus caderas se hizo más agitado y sus labios ya no se despegaron de uno de mis senos. Yo lo tomé de la nuca y grité desenfrenada. No pude dejar de hacerlo hasta que terminamos, fue uno de los mejores orgasmos de mi vida.

Gorila79 se tomó tiempo para recorrer mi cuerpo con su lengua, mientras recordábamos pasajes de nuestras charlas y lo excitante que nos resultaba recrearlas durante el tiempo que no estábamos conectados.

No hablamos mucho de nuestra vida “real”, apenas unos cuantos detalles, nada revelador. Para no complicarnos, acordamos seguir con los encuentros en el chat, y “si se te antoja, podemos repetir lo de esta tarde”, dijo mi “ciberamante”.

Esa tarde, caminando mientras me tomaba un café por las calles del Centro Histórico, me acordé de la historia de mi amigo George y agradecí que Gorila79 hubiera resultado justo lo que yo buscaba: cero complicación, mucho placer.  

Gorila79 sigue en la penumbra de mi vida, nuestro cibersexo aún es fantástico. Mañana será la segunda vez que lo vea, y estoy segura de que será igual de excitante que la primera. Puedo verme gritando y gimiendo entre sus brazos. Ya ansío verlo.

 

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