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La rara dieta de Marilyn Monroe que no te gustaría probar

La rara dieta de Marilyn Monroe que no te gustaría probar

¡De miedo! A pesar de que ella fue un símbolo sexual, te recomendamos NO ponerla en práctica.

07/06/2017 | Autor: Azucena Cortez
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Marilyn Monroe, el ícono del cine de los años 50, siempre tuvo las miradas sobre ella por su carisma, belleza y cuerpo envidiable.

 

Por aquellos años, muchas se preguntaban qué era lo que hacía la guapa actriz para mantenerse en forma; y fue en 1952, en una entrevista para la revista Pageant, que Marilyn reveló sus extraños hábitos alimenticios, que estamos seguras no querrás probar.

 

 

 

 

 

 

 

Esta dieta, además de ser muy extraña, no es nada fácil, y quizá nada saludable. El desayuno de la protagonista de ‘Some Like It Hot’ consistía en un tomar un vaso de leche tibia mezclada con dos huevos crudos, algo que probablemente provocaría una terrible salmonelosis.

 

 

"Empiezo por calentar una taza de leche en el camping gas que tengo en mi habitación de hotel. Cuando está templada, rompo dos huevos en la leche, lo bato con un tenedor y me lo voy bebiendo mientras me visto. Lo suplemento con una pastilla de multivitaminas”, confesó Monroe, quien tenía 26 años en aquel entonces.

 

 

 

 

 

En esa época, no era de extrañarse que alguien tuviera un desayuno de esta clase, ya que se creía que los huevos mantenían más proteína siendo crudos que cocidos. Pero además, Marilyn estaba convencida de que su dieta tenía muchas virtudes y que seguramente no había nada más saludable que un médico recomendara: "Dudo que ningún doctor recomiende un desayuno más saludable para una chica con prisas”, dijo.

 

Para el almuerzo, la considerada Sex Symbol no comía nada, pues saltaba esta comida hasta la cena, la cuál era igual de increíble que su desayuno:

 

"Cada noche paso por el mercado y me compro un filete de ternera, cordero o un poco de hígado. Lo caliento en el horno eléctrico de mi habitación. Normalmente, me tomo cuatro o cinco zanahorias crudas con la carne. Debo tener algo de conejo porque nunca me canso de las zanahorias crudas”.

 

 

 

 

 

Pero incluso Monroe no se podía resistir a las tentaciones, pues aseguraba que comer helado era un hábito para ella: "Menos mal que como poco durante el día, porque en los últimos meses he cogido el hábito de parar en la tienda de helados de Will Wright y me compro un 'hot fudge sundae' cuando vuelvo de mis clases nocturnas de arte dramático. Estoy segura de que puedo permitirme este capricho, ya que mi dieta está compuesta casi totalmente de proteínas".

 

Y bueno, es que el 'hot fudge sundae’, un helado que llevaba frutos secos, nata montada, chocolate caliente y varios toppings, no era más que una bomba llena de calorías.

 

 

 

 

 

A pesar de tener una dieta bastante complicada basada en el autocontrol, Marilyn no era una chica fanática del ejercicio, aunque sí hacía pesas, hasta que se cansó. Pero lo que no podía dejar de hacer eran ejercicios para fortalecer el busto.

 

Saltarse comidas o no comer de manera balanceada, no es algo que se recomiende; sin embargo, la periodista Rebecca Harrington, de New York Magazine, intentó hacer la dieta de la fallecida actriz, y así comprobar si sus resultados eran tan efectivos como lo fueron con Marilyn.

 

Rebecca sólo duro tres días de los 10 que se había propuesto. “El resultado: una mezcla terrible de desmayos, puntos negros y riesgo de salmonela (una enfermedad transmitida por los alimentos crudos)”, relató en su crónica.

 

Ahora que ya sabes lo que hacía Monroe para tener una figura envidiable, definitivamente no te recomendamos aplicar esta dieta, pero si saber que hasta el símbolo sexual más grande del siglo pasado se daba el gusto de un rico helado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Salud, Nutrición

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