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10 Reglas de etiqueta en el gimnasio que debes dominar

10 Reglas de etiqueta en el gimnasio que debes dominar

Hasta para ir a ejercitarte debes tener educación y estilo.

04/08/2017 | Autor: Mairem del Río
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Hacer ejercicio es parte de llevar una vida sana, pero además de ver cómo aumenta tu resistencia física y tus músculos, debes dominar ciertas reglas de etiqueta en el gimnasio para que los instructores y demás usuarios no te odien un poquito. 

 

Pocos tienen la posibilidad de contar con un gym exclusivo para ellos, el resto de los mortales tenemos que aprender a convivir con otros humanos en una situación para la que nadie nos prepara, y un simple error puede hacer que te etiqueten como grosera, problemática o sucia. 

 

 

 

Para que no te pase, toma nota de estas simples normas: 

 

1. Sé puntual

 

Si te inscribiste en alguna clase, haz todo lo necesario para llegar a tiempo. Normalmente hay 10 minutos de tolerancia para entrar, pero si llegas más tarde que eso, mejor no entres. Además de romper el ritmo de la clase, todos te verán como alguien que no respeta el tiempo de los demás.

 

2. No interrumpas las clases

 

Hablando de llegar tarde, si entras a una clase que ya comenzó, hazlo en silencio. Nada de llegar gritando “¡Perdón por el retraso! Es que salí tarde del trabajo y después el tráfico blah, blah, blah…”, a nadie le importa. Sólo toma tu material y acomódate sin hacer escándalo. Tampoco se vale sacar a tu amiga o llegar a hablar con el maestro, a menos que sea un asunto de vida o muerte que no puede esperar unos minutos.

 

 

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3. No corrijas a nadie

 

Si tienes cierta experiencia y eres capaz de detectar cuando alguien está haciendo mal un ejercicio, evita decírselo. Tal vez estás genuinamente preocupada porque puede lesionarse, pero la otra persona pensará “¿quién eres tú como para corregirme?”, y tendrá razón. Mejor coméntale a un instructor para que ellos lo corrijan.

 

4. Limpia los aparatos

 

Es muy recomendable pasar una toallita húmeda por los aparatos antes de usarlos, pero también debes hacerlo al desocuparlos, para no dejar todo tu sudor y que termine en el cuerpo de alguien más. Pon especial cuidado en las marcas que deja el sudor de tu trasero, si alguien lo ve quedarás muy mal.

 

 

 

5. “¿Alternamos?”

 

Esta es quizá la pregunta más molesta que te pueden hacer. No sólo rompen tu concentración, además te obligan a perder tiempo mientras observas a otro ejercitarse. Aunque el reglamento del gym decrete que debes compartir, esto sólo es admisible si tienes que hacer ESE ejercicio, en ESE aparato, en ESE momento. Si no es así, ve a hacer otra cosa hasta que se desocupe, así te evitarás malas caras y maldiciones en voz baja.

 

6. No monopolices las máquinas

 

Por otro lado, si tu rutina marca cierto tiempo de descanso, y ves que alguien más está esperando para usar esa máquina, no te quedes ahí sentada. Es mejor ofrecerte a alternar, aunque no te guste. Y por supuesto, si ya terminaste, no uses ningún aparato como asiento para checar tu celular o platicar con tus amigas.

 

 

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7. Guarda distancia

 

Es muy común en clases como baile o yoga, que las personas queden demasiado juntas, a menos que el maestro se ocupe de acomodarlas. Por eso, es importante tener sentido común y colocarte estratégicamente en puntos donde no limites tu movimiento ni el de otros. Es cuestión de sentido común y un poco de percepción del espacio.

 

8. Respeta si alguien no quiere platicar

 

Si ves a alguien muy concentrado su rutina y con los audífonos puestos, lo mejor es no hacer plática, a menos que sea tu súper amiga y sepas que no hay bronca. En general, traer audífonos es el símbolo universal de “no me molestes”. Y si es en las caminadoras, elípticas u otro mecanismo para hacer cardio, ni lo intentes, ¿sabes lo difícil que es platicar, respirar y no matarte al mismo tiempo?

 

 

 

9. Tu música es sólo para ti   

 

Ok, no puedes entrenar sin música, pero nadie más tiene porqué aguantarse tu playlist. No hay justificación para poner tu música a todo volumen, si no llevas audífonos, ni modo, tendrás que agarrarle el gusto al sonido ambiental.

 

10. Regresa el material a su lugar

 

Nunca falta la persona que deja las pesas tiradas en cualquier parte, que le pone varios discos de peso a los aparatos y cuando termina no los quita, o que sale de yoga dejando el tapete ahí botado. No seas esa persona.

 

 

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Quizá no te des cuenta al principio, pero la gente de gimnasio es más observadora de lo que parece y no dudarán en comentar con otros lo que haces.

 

 

 

 

 

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