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Revista Veintitantos

Therapy beyond the couch
Superando al indicado

Superando al indicado

No resultó tan bueno

29/02/2016 | Autor: Miris Guerrero
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Chicas, todo ciclo llega a su fin y en mi último Diván quiero compartirles lo que aprendí después de terminar con aquel que pensé era the one y agradecer a Veintitantos por este espacio.
 
La vida después de ese ex
 
Cuando recién terminé con él, me chocaba que mis amigas me dijeran “El tiempo lo cura todo”, ¿qué iban a saber del vacío horrible que sentía en el pecho o de las lágrimas que derramaba al ver a una parejita contenta y pensar “¡por qué para ellos es tan fácil y para mí no!”?
 
Era la primera vez que me enamoraba y obvio pasé por todos los estados: lágrimas, negación, sentirme pésimo por pensar que 'no era suficiente', el “necesito un tequila”, el “ya no creo en los hombres”, borrarlo de Face, charlar sobre él con todos (hasta con el taxista), reflexión en solitario y finalmente... la decisión de volverlo a buscar, para sacarme la espinita de si en serio era el final.
 
Romántica como soy, decidí buscarlo una tarde de lluvia en la que escuché 'nuestra canción' en la radio. Moría de nervios mientras escribía ese inbox para preguntarle si podíamos vernos, ¿me mandaría a volar o... también querría verme? Para no hacérselas larga, nos vimos y después de una charla de pros y contras (sí, al estilo de la libreta de Ted Mosby), me dijo que ya no se veía a mi lado.
 
Seré sincera, regresé moqueando en el taxi, pero al pasar los días, comprendí que esa charla me ayudó 'a soltarlo'. Había tenido la fortaleza para pregúntarselo de frente, sin rodeos y la respuesta había sido simple: yo deseaba estar con él porque lo quería, pero él no; al menos, ya lo sabía y no seguía en la duda sobre la famosa posibilidad de volver (y las historias que me contaban de que tras el truene llegaba la 2a temporada).
 
¿Y qué creen? Luego de un mes en el que yo ya me sentía muy zen, ¡el susodicho regresó! Dejé que me endulzara el oído, a pesar de que mis instintos gritaban que NO siguiera con eso y... no sólo tuvimos una segunda, tercer y hasta cuarta temporada. Lo sé, fatal, pero saben, yo pensé que era porque estaba enamorada, porque era ÉL... pero al pasar el tiempo, me di cuenta de la verdad que no había sido lo suficientemente hembra (por no decir macha) para reconocer: ya no estaba enamorada, estaba enganchada a la dosis de drama que le daba a mi vida.
 
¿Cómo lo supe? Por peleas que no nos llevaban a nada, porque ya no me ilusionaba compartir mi futuro con él, porque cuando estábamos juntos pensaba que me divertiría más en cualquier otro lugar, porque el sexo ya no era satisfactorio, porque... lo bajé del pedestal y lo vi como a un hombre. Y aquí es, donde pienso, radica una de las señales del AMOR con mayúsculas. Cuando ya le ves a tu pareja los defectos y aún así los aceptas, porque conoces su cualidades y éstas pesan más y se vuelven un imán que te hace quedarte, ahí, estás del otro lado. En mi caso no fue así.
 
Lloré al darme cuenta, no por él, por mí. Por esa exromántica que se había conformado con menos de lo que merecía, por esa chica que había aguantado peleas a gritos, que había permitido que la misma persona le partiera el corazón varias veces, por la que que no había tenido el valor de cortar por lo sano y por esa que tenía miedo de no volver a enamorarse.
 
¿Cuándo lo supe? Cuando un día, navegando en Face, vi que la hija de una de mis amigas, una preciosa bebé de menos de dos años, acababa de morir. Ahí me cayó el veinte de lo que era en verdad el sufrimiento. ¿Y yo, lamentándome por un chico? No es que lo minimice, porque sí es algo que duele, se vale sufrir por un ex, pues fue una persona que amaste, pero la experiencia de mi amiga me enseñó que una mujer puede ser infinitamente fuerte y yo quería serlo.
 
Han pasado varios años de eso, ¿lo que aprendí?
 
No te quedes con alguien que no te considera una prioridad y no busques que lo haga, considérate tú tu prioridad, mímate, ve por tus planes, piensa en la mujer que quieres ser y esfuérzate por convertirte en ella.
 
No lo pongas en un pedestal, es un chico, por supuesto que es valioso, no por nada te fijaste en él; pero si lo ves como es, te enamorarás de él y no de una ilusión.
 
No está mal dar una segunda oportunidad si te nace, intenta y da lo mejor de ti, pero no vayas a medias; porque sino las cosas estarán destinadas al fracaso. Ah y no des más chances, si no funcionó a la segunda, ¿qué te hace pensar que lo hará a la tercera o la cuarta?
 
La honestidad es la mejor carta para hablar con alguien que amas, la neta esa persona y tú no se merecen menos, aunque duela o dé miedo, al final es el mejor camino y te deja en paz.
 
No pienses que NO ERES SUFICIENTE, porque SÍ LO ERES. Él no te eligió, punto, a ti también te tocará hacerlo con algún chico. Nadie merece estar con alguien que no va a dar el 100% por uno.
 
Necesitas estar un tiempo a solas, aunque suene a tópico, es verdad. Pasaste un momento fuerte y debes reencontrarte contigo y con los que amas. Y hablando de ellos, ¿sabes que es algo bueno? Que te darás cuenta de que alrededor hay muchas personas que sienten cariño sincero por ti.
 
Decirle adiós a alguien que amaste, con quien armaste planes y compartiste tu tiempo y esencia, DUELE, cuesta lágrimas y un ovario, pero es una experiencia que te hace más fuerte y te enseña mucho sobre ti. Al final del día, aunque duela aceptarlo, es una persona que no te eligió y frente a eso, sólo puedes seguir tu camino.
 
No te autoengañes, el amor se construye y cuesta, hay que chambearle para que siga vivo, pero tampoco está lleno de drama y dolor. Recaídas, habrá mil, pero HAZLE CASO a tu instinto. Estoy segura de que lo que viviste te ha enseñado qué NO quieres en tu vida.
 
Culparlo por romper tus ilusiones, ser cobarde o jugar contigo es fácil, pero a la larga notarás que no es eso. No estás enojada con él, bueno tal vez un poco, pero el mayor coraje es contigo, por permitirte llegar hasta ese punto. Y no te flageles por eso, al contrario, aprendiste una lección valiosa de hasta dónde sí y hasta dónde no. Perdónate y reconcilíate con la hermosa mujer que eres, sin reproches.
 
Agradece por lo que viviste a su lado, lo bueno y lo malo, fueron experiencias valiosas y te dejaron recuerdos inolvidables. Date chance de llorar y vivir el duelo, pero no vivas anclada al pasado.
 
Y sí, el tiempo no sólo cura, también te ayuda a reflexionar, a aprender de los errores, a ser mejor chava, a dejar de lado los miedos. ¿Y sabes? Cuando te des una segunda oportunidad de amar, lo harás profunda, sincera y completamente.
 
Chicas, el espacio continúa de la mano de otra colaboradora, no duden en escribirnos si tienen un problema de amor a: [email protected].
Amor, Pareja

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