LogoVEINTITANTOS

Revista Veintitantos

iStock
El amor, entre la expectativa y la realidad

El amor, entre la expectativa y la realidad

Tu relación te puede llevar a las nubes, pero también debes tener los pies bien plantados en la tierra.

 
14/06/2017 | Autor: Azucena Cortez
Comparte en:

La mayoría de las mujeres, cuando niñas, imaginamos cómo sería nuestro príncipe azul, sin saber que desde una corta edad comenzamos a crear expectativas en los chicos.

 

Actualmente, toda esa ideología del príncipe encantador que viene a rescatarnos quedó atrás, pues hemos descubierto que no sólo podemos ser princesas, sino también mujeres independientes y capaces de hacer lo que nos propongamos.

 

 

Pero no hay que negar que, aunque nuestra época de jugar a ser la princesa y esperar por un príncipe haya pasado, aún seguimos imaginando -quizá ya no de la misma forma- cómo será nuestra alma gemela. 

 

La expectativa, en general, es una idea que nos creamos sobre lo que queremos que pase o suceda en una persona, situación o lugar. En el amor, estas ideas han provocado muchas decepciones.

 

Las expectativas son suposiciones que nos llevan a un futuro incierto, que involucra nuestra percepción dejando a un lado la de nuestra pareja, dando como resultado algo que no esperábamos y por lo tanto un sin fin de discusiones.

 

 

A veces nos volvemos egoístas porque no tomamos en cuenta que nuestra pareja también tiene sus propios sueños, su identidad y su visión sobre su futuro con o sin nosotras. No nos permitimos ver más allá de nuestros pensamientos y comenzamos a desarrollar un montón de fantasías sobre la dirección que queremos tome nuestra relación.

 

Esperamos a que nuestra pareja llene ese vacío, que nos complemente de alguna forma y que cumpla con lo que deseamos, sin saber que sólo estamos exponiendo nuestro corazón a una desilusión. 

 

Nos olvidamos de la razón y del presente, y no disfrutamos del amor. 

 

Si amas a alguien, ámalo tal cual es. Si no te gusta algo de él, no esperes a que cambie, porque tal vez nunca lo haga. Si estamos en una relación debemos comprender que la esencia de esa persona es inamovible, y que si no nos parece tenemos dos opciones: aceptarla o dejarla ir.

 

 

Dejemos de atormentarnos con el pasado, como bien dice el conocido refrán “lo que no fue en tu año, no te hace daño”. 

 

Es imposible que nuestra pareja borre su pasado por completo, o que deje de pensar en personas con las que se relacionó, porque bien o mal, esas personas lo ayudaron a madurar. Si dejamos que esos recuerdos permanezcan en nuestra relación, nunca podremos ser felices.

 

Comprendamos que durante la vida de nuestra pareja no seremos la única persona en su mente y corazón; incluso, en nuestro caso, nuestro chico no es -o será- el único en el que pensemos y queramos estar.

 

La mayoría de las veces, la idea del amor eterno resulta no ser verdadera. 

 

Nuestra vida está siempre en constante cambio y así como conocemos lugares, conocemos personas. El amor a veces no dura para siempre, y aunque queramos estar por siempre al lado de esa persona especial, él quizá no quiera lo mismo. 

 

O tal vez tu chico piensa en construir una vida a tu lado, casarse, tener una familia, pero tú tienes otras ideas y objetivos, entonces lo mejor es hablarlo con él, porque mientras más pasa el tiempo, más nos herimos y lastimamos a nuestra pareja.

 

 

El tiempo avanza, lo que quieres va cambiando, lo que él quiere también. 

 

La idea de pensar que nuestra relación pueda terminar, duele y mucho, pero ¿qué es peor? ¿Dejar pasar más tiempo cuando sabemos que no sentimos o queremos lo mismo que nuestra pareja o esperar a que nuestro pensamiento cambie y nuestro chico lo haga con él? Tomar decisiones casi nunca es fácil, pero siempre es necesario.

 

No es que debas dejar de entregarte y enamorarte en una relación, o limitarte de sentir y amar, sino evitar de crearte expectativas de un futuro incierto. Si tu relación no tiene dirección y no te hace feliz, debes tomar una decisión: intentar o dejar ir a esa persona. 

 

Recuerda que no existe el hombre perfecto, pero sí los momentos perfectos.

 

Disfruta del presente, y no esperes nada de nadie. Sé la dueña de tu propio camino.

 

 

 

 

 

 

Amor, Pareja

Notas relacionadas