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Revista Veintitantos

¿Rentarías una pareja?

Si pudieras rentar un hombre para hacer con él todo menos sexo, ¿lo harías?

17/02/2014 | Autor:
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En lugar de preocuparte por tu vida de soltera, podrías enfocarte en elegir uno de los chicos que un nuevo sitio web pone a tu disposición para realizar cualquier tipo de servicio que se te antoje... excepto sexo.

Por Beatriz Castillo

Ser soltera tiene sus beneficios. No tienes que responderle a nadie, eres totalmente libre de hacer lo que quieras con quien quieras, no tienes que preocuparte por tus actos y en general, la vida pareciera ser mucho más disfrutable.

Pero tener novio también tiene su lado bueno. Puedes platicar con alguien sobre tu día, tus sueños, tus metas y tus miedos. Puedes hacer planes a corto, mediano y largo plazo; y siempre tendrás alguien que te apoye en todo momento. ¡Y no olvidemos el sexo!

Esto es algo que causa muchísimo conflicto a algunas chicas, ya que las solteras quisieran hallar el amor; pero las que tienen una relación extrañan la libertad que tenían antes.

Pero hay una tercera opción que podría ser justo lo que estabas buscando: ¡rentar un hombre!

Existe un sitio web llamado Rent a Gent en el que puedes literalmente rentar un hombre. Y no nos referimos a servicios de escort o chippendales, sino hombres que están dispuestos a pasar la tarde contigo platicando, arreglando algún problema en tu casa, cocinando para ti, recitándote un poema o bailando para ti... aunque algunos también son strippers.

Mientras que el sitio web sólo está disponible en Estados Unidos por el momento, surgen muchas preguntas al respecto. Si este servicio existiera aquí, ¿lo harías? ¿Qué lo pondrías a hacer? ¿Qué tipo de hombre buscarías?

La principal pregunta es, ¿qué harías con un hombre a quien no puedes llevar a la cama? ¡Pero quizás ese sea el atractivo principal! No es algo sucio o penoso que debas esconderle a nadie más.

A final de cuentas, no estarías pagando por sexo, sino por otro tipo de servicios tan comunes como cocinar, limpiar o arreglar la casa. Es como pagar por un masaje, con la pequeña diferencia de que te lo daría un hombre increíblemente apuesto y probablemente lo haría sin camisa.
¿Te aventarías a rentar un chico?

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