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Revista Veintitantos

¿Estás dando más que él en tu relación?

El amor puede desgastarnos si sólo damos y jamás recibimos.

03/01/2014 | Autor:
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Si sueles tener gestos y actitudes cariñosas hacia tu pareja, pero él no se da cuenta de los sacrificios que estás haciendo, es más sencillo pensar que sería mejor no hacer nada.

Por Beatriz Castillo

Tal vez seas una persona decisiva y en control de tu propia vida, pero es muy fácil perderse en el camino y comenzar a vivir a través de los deseos de los demás. Si eres la única que hace sacrificios en el nombre del amor, tiene sentido que llegue un punto en el que ya no puedas más.

Lo importante es reconocer la verdadera razón de lo que está sucediendo. ¿Es culpa de tu pareja o tuya? En realidad no puedes culpar a alguien que no tiene idea de los sacrificios que estás haciendo para mantener el orden y la paz de tu relación.

De hecho, si un día decides dejar de hacer estos sacrificios, es probable que él se saque de onda y te reclame. ¿Es justo? ¡Para nada! Pero tiene un punto. Entre más te esfuerces, obviamente sus expectativas serán más altas.

Llega un momento en el que ya no se trata de dar y recibir, sino que eres la única que debe encargarse de cuidar de su relación. ¡Y no hay manera de salir de ahí!

La única forma de evitar sentirte desgastada es hacerle saber todo lo que estás haciendo por él. Y no se trata de reclamarle todos los sacrificios que realizas por la relación, sino de hacerle notar que estás trabajando por su vida de pareja.

Pero esto sólo ataca el problema real desde la superficie. Necesitas analizar tu personalidad y descubrir qué es lo que está pasando en realidad. Si quieres dejar de solamente dar y te gustaría empezar a recibir, tienes que analizar si posees alguno de los siguientes rasgos.

Señales
No sabes decir que no. Te cuesta trabajo negarte a algo. De hecho, prefieres tener más obligaciones y responsabilidades que tener que decir que no. Podría parecer que actúas así porque eres noble, pero los demás lo verán como una oportunidad para aprovecharse de ti.

Pospones decisiones. Prefieres pensar en excusas y pretextos en lugar de tener que lidiar con tus problemas de una vez por todas. Parecería como una salida fácil, pero en realidad terminas acumulando tantas cosas, que acabas totalmente desgastada.

Eres una chica dulce. Te gusta mantener todo en orden y odias los conflictos. Eres incapaz de ser grosera con los demás y ellos se aprovechan de esto. Tal vez pienses que eres la única chica buena en el planeta, pero en realidad terminas siendo una idealista en un mundo que no aprecia tanto la bondad.

Tienes miedo. ¿Eres una chica que se estresa fácilmente? ¿No acostumbras confrontar a los demás, aun cuando sabes que están haciendo algo mal? Si prefieres aceptar lo que los demás digan y sentirte mal en lugar de hablar y decir lo que piensas, es momento de cambiar tu forma de ser.

Te mientes. Cada vez que alguien te da por sentada, buscas una manera de comprender sus actos y de perdonarlo. Sueles sentirte mal haciendo ciertas cosas, pero las haces de todos modos para evitar tener que pelear o por miedo a decepcionarlo.

Buscas aprobación. Constantemente buscas su aprobación para actuar e incluso para pensar. Estás dejando que te controle emocionalmente y que determine el curso de tu vida.

No crees en ti misma. Dudas de tus propias capacidades y por eso buscas el apoyo y aprobación de otras personas. Te la pasas buscando defectos en ti misma y ves a los demás como si fueran perfectos. Tienes una constante necesidad de complacer a los demás para ser aceptada por ellos.

No puedes estar sola. Le tienes miedo a la independencia y por eso haces todo incluso aquello que te hace daño por mantenerlo a tu lado. Es más fácil para ti complacer a alguien que no te aprecia como tú a él, que tener que estar sola.

¿Hay equilibrio en tu relación?

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