curvas-sin-frenos-ya-adelgace-pero-me-siento-gorda

VEINTITANTOSLogoVEINTITANTOS

Revista Veintitantos

Curvas sin frenos: Ya adelgacé ¡pero me siento gorda!

¿Eres parte del club del "rebote"? Maveri también y nos cuenta como esa experiencia forjó un nuevo panorama en su vida.

13/08/2012 | Autor:
Comparte en:


Hace unos años logré reunir toda mi fuerza de voluntad y el dinero suficiente para comenzar un tratamiento y por fin adelgazar, pero cuando lo conseguí la báscula y mi percepción no se ponían de acuerdo: me seguía viendo y sintiendo gorda.
Mi madre encontró un tratamiento que les había funcionado a sus amigos, incluía píldoras naturistas y una dieta muy fácil de seguir, así que lo seguí ¡y que me resulta!
subEn cuestión de 5 meses bajé 15 kilos, y aunque lo dejé, durante los siguientes 6 meses seguí bajando hasta que llegué a mi peso ideal.sub

¡No lo podía creer! Yo estaba en éxtasis viendo cómo la aguja de la báscula bajaba y bajaba, mientras que mi trasero entraba cada vez en prendas más pequeñas. Ya no era cuestión de 1 o 2 tallas, literalmente brinqué al darme cuenta de que ya era 4 tallas más delgada y que por fin podía usar la ropa que siempre quise.

Por desgracia, por más que la báscula me gritara "¡ya estás en tu peso!" y el espejo me devolviera una imagen bastante aceptable, yo todavía me sentía inconforme, no podía dejar de ver los 'gorditos' que me habían quedado: los brazos, los muslos, el abdomen… Por suerte no perdí mis grandes caderas ni mis voluptuosos pechos, pero también pensaba que debía ponerlos 'en su lugar'.

En fin, nunca me sentí conforme con mi peso, cuando me veía pensaba: "puedo estar mejor, puedo perder unos kilos más", y aunque ya podía usar la ropa de moda, no me atrevía, siempre que veía unos leggins, una mini falda o una blusa pegadita me prometía que cuando bajara tantito más o reafirmara mi piel me los pondría, pero no pasó.

Durante un año me sentí bien, ligera, deseable… no es que antes tuviera problemas para conseguir hombres, pero la seguridad que me dio mi nueva figura me animó a tener más iniciativa en el amor.
subLo mejor es que podía comer de todo y mi cuerpo seguía adelgazando ¿no es el sueño de toda mujer?sub

Pero, como cualquier sueño, un día se terminó. Me quedé sin empleo, y como ya había terminado la universidad, mi vida se volvió muy sedentaria, mis horarios de comida un desastre y, para rematar, caí en la depre. Aunque no empecé a comer más o por ansiedad, mi cuerpo reaccionó muy mal y parecía que todo lo que me entraba por la boca terminaba en mi trasero.

En cuestión de un año ya había recuperado todo el peso perdido y un poco más, me uní al club de las 'víctimas del rebote' y volví a la desgastante rutina de lamentarme por mi cuerpo y probar todas las dietas y productos disponibles, porque para mi mala suerte aquél maravilloso tratamiento ya no estaba en el mercado.

subPor supuesto, cada día que pasaba me sentía más frustrada al ver que mis curvas crecían sin control, sin importa lo que hiciera, qué tan poquito comiera o cuantas horas me matara en el gimnasio, y hasta hoy no le encuentro explicación a ese fenómeno.sub

Aún sigo en el proceso de encontrar algo que me regrese a mi peso deseado, pero gracias a esta experiencia aprendí una enseñanza invaluable: el cuerpo que tengo justo ahora, en este momento, es perfecto y no debo esperar a 'lucir mejor' para sentirme cómoda con él, para gozarlo, lucirlo y para amarlo.

Síguenos enFacebookyTwitter.
¿Ya conoces nuestroFan Page de Vivan las Curvas?

Comparte en: