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Revista Veintitantos

Cuestión de enfoques...y selfies

Qué hacer para aceptar esos detalles de tu cuerpo que NO te gustan

iStock
10/07/2015 | Autor: Aydeé Treinta
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Estoy convencida de que uno de los más grandes inventos de los tiempos modernos son los celulares con cámara: te permiten captar momentos memorables y también hacen más fácil tomare fotos; las selfies para muchas personas son su oportunidad de mostrar al mundo lo guapas que son y, por supuesto, yo no me podía quedar atrás en esa moda como mujer vanidosa que soy…

Me gusta, como a muchas chicas, que me digan en redes que luzco bien, la cosa es que honestamente también con este asunto de los selfies aparte de desarrollar mis dotes de cosmetóloga, fotógrafa, editora y modelo también he aprendido a esconder muy bien esas cosas que no me gustan de mi cuerpo, por ejemplo, sé perfectamente cómo pararme o en qué ángulo tomar el celular para verme bien en las fotos, no tengo ninguna foto de cuerpo completo de cerca porque obviamente no quiero que se note mi súper panza; si me tomo fotos de cuerpo completo tienen que ser de lejos o en medio de 2 personas, las cuales me hacen sandwich y visualmente me quitan 10 kilos de cada lado. Esos son mis trucos para verme linda.

En las selfies me comentan que me veo bien y eso me levanta la autoestima, pero también debido a esas fotos perdí la dimensión de cómo luzco en realidad, de las dimensiones de mi cuerpo, e ignoré esas señales de alerta que el cuerpo manda y a las cuales es muy importante poner atención. Me salieron 2 manchas en las ingles, a las cuales nunca hice caso porque no estaban en una área 'visible', según yo, pero siguieron creciendo. Fui al médico para descartar que fuera algún problema de diabetes o riñón, afortunadamente todo bien; el doctor me dijo que esas manchas muy probablemente estaban siendo provocadas por la fricción entre mis piernas y me mandó con un dermatólogo.

Llegué ese día a mi cita y comenzó mi confrontación con la realidad: lo primero que me pidieron fue que me quitara mi ropa de calle y me pusiera una batita, en esa clínica la bata más grande es talla 36 así que no había bata para mí y tuve que pasar la vergonzosa experiencia de envolverme con la manta azul con la que tapan las camillas, la cual no cubría mucho y se me veía todo, ¡auch!

Después de la revisión me dijo el dermatólogo: “Básicamente su problema es que usted está muy piernuda, a los caballeros nos agrada mucho eso pero en exceso es un problema por lo delicada que es esa piel del área de la ingle; desafortunadamente su piel no está muy bien. Eso que usted ve como manchas son pequeñas quemaduras provocadas por la fricción, que cuando sanan se ven oscuras, se pueden quitar con láser le cuesta tanto…” Dijo una cantidad exorbitante, y también que él no garantizaba que se me quitarían al 100. Me recomendó usar remedios naturales que aunque más tardados lograban mejores resultados combinados con una crema que él me daría, también nada barata, pero me advirtió que realmente lo único que me ayudaría a aliviarlas sería hacer todo lo posible por reducir el volumen de mis piernas y bajar de peso.

Volví a preguntarle si creía que se me quitarían y me contestó: “Su caso no es tan grave, he visto casos peores de gente que definitivamente si se ha dañado la piel mucho y ya no tiene remedio. Yo no creía que usted estuviera gordita, en su foto de Twitter se ve más delgada, pero si se esfuerza a bajar más de peso puede mejorar mucho.” Ahí mismo desee con toda el alma poder volver el tiempo atrás y pensé que si en vez de habérmela pasado tomándome selfies de mi cara, me hubiera atrevido a fotografiarme completa, eso me hubiera ayudado a notar que mis piernas ya se estaba pasando de gorditas.

Le pregunté al especialista angustiada: “ Y si no se puede mejorar mi piel, ¿qué se hace en estos casos?" Me contestó viéndome directamente a los ojos “¡Pues aceptarse mujer¡ No queda de otra. Aquí viene gente que quieren que se les quiten estrías muy profundas, manchas o cicatrices de accidentes y operaciones, y se les ayuda en la medida de lo posible; hay gente que viene y se gasta hasta lo que no tiene con tal de mejorar y sentirse mejor con su aspecto, pero aceptar tu cuerpo como es siempre será lo mejor, de ahí puedes ver que cosas si puedes corregir de un modo realista. Una vez vino a verme una mujer preocupadísima por las estrías de su abdomen, esa mujer tenía el tabique desviado debido a un golpe que se dio en la nariz y no respiraba bien, cuando yo le mencioné que su tabique estaba mal sin dudarlo me contestó: 'A mí no me interesa lo de la nariz , usted ayúdenme con lo de las estrías que no soporto ni verme la panza.' Par mí, la prioridad hubiera sido la nariz pero a ella le preocupaba otra cosa.”

Toda esta plática con el dermatólogo me hizo reflexionar que nos obsesionamos con esos detallitos o grandes detalles en nuestro cuerpo y definitivamente habrá cosas que no tendrán remedio, lo que nos queda es vernos como un todo y no por partes, repetirnos frente al espejo que somos hermosas de pies a cabeza y que nuestras imperfecciones son como las vetas en un mueble de madera que es hermoso en su totalidad y esos detallitos, que se podrían considerar imperfecciones, sólo sirven para darle más carácter y vida, y lo hacen único.

Haré lo que pueda con esas manchas pero definitivamente estoy mucho menos obsesionada, y ya no deseo hacerme lipo, total cosa que sueño desde la prepa, y mis selfies ahora ya son de las rodillas hacia arriba, y voy por las de cuerpo completo :)

 

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