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Revista Veintitantos

Abre los ojos, aprecia tu belleza

Hazlo ahora, antes de que sea demasiado tarde

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03/07/2015 | Autor: Aydeé Treinta
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Me reencontré en estos día con una persona muy especial para mí en el aeropuerto, no la había visto en muchos años, más de una década; después de los abrazos y las lágrimas de felicidad, en un momento en que nos quedamos solos no pude evitar preguntarle "¿Cómo me ves después de tanto tiempo?" Me miró directo a los ojos y me contestó con esa sinceridad con la que te habla la gente que de verdad te quiere: “Muy muy bonita, pero muy muy gordita también, has subido mucho de peso, antes estabas muy delgada…” Oír eso fue como recibir un golpe en la cabeza.

¿Antes? ¿En serio? ¿Cuándo? ¡Yo no me di cuenta! Su respuesta me dejó en verdad pensando. Ese hombre que me conoce desde que yo estaba en pañales, que bailó conmigo en mis XV años y que me llevaba al salón de belleza y me esperaba hooooras cuando me hacían mis permanentes (si, no se rían, antes yo tenía pelo chino onda Diva de TV, pero esa es otra historia). Ese hombre definitivamente hablaba con bases y si él me decía que yo había sido delgada era por algo, así que con esa duda clavada en la mente recurrí a la otra fuente de sabiduría que cuando se trata de mi persona puede dar con lujo de detalles todos los datos, lugares, números, cifras, fechas y horas relacionados: Mi señora madre.

Le pregunté si de casualidad tenía guardada por ahí ropa que yo hubiera usado en mis años adolecentes-juveniles, y ¡oh sorpresa! No sólo tenía un par de prendas, tenía casi toda mi ropa en buen estado, esa que yo había desechado en esa época sólo por estar fuera de moda o muy vista, según yo, y que en aquel entonces no sobrevivió a los ataques periódicos de Feng Shui que luego me daban… y me siguen dando.

Sacó las cajas y ahí estaba: toda esa ropa que era la prueba contundente de que efectivamente yo había sido antes 4 tallas más delgada que ahora. Fue un poco traumática la experiencia, debo confesarlo, porque yo llevo toda mi vida peleando contra el sobrepeso (desde los 6 años), el hecho de ver toda esa ropa que yo adoraba ponerme, aunque me regañaran porque me quedaba ajustadisima, fue en verdad revelador: Ver esos jeans azules con lycra ultra pegados que yo adoraba usar con mi playera negra, chamarra de piel y botines; la minifalda rosa que me ponía con medias rotas, imitando a la famosa cantante mexicana de pelo suelto,  mi playera de batichica, mis jumpers, mi hermosa falda de mezclilla tipo lápiz que tenía una abertura a medio muslo, mi uniforme de deportes y futbol, mi primera blusa blanca de secretaria… Toda esa ropa era la prueba que yo había sido una chica de muy muy buen ver y con un cuerpo BASTANTE llamativo, de curvas muy grandes sí, pero a final de cuentas con todo estratégicamente acomodado, y que por la presión social de aquella época, por juntarme con la gente inadecuada y con hombres los cuales yo tontamente creía que me hacían el favor, por creerme todos esos comentarios de gente mal intencionada y mi estúpido perfeccionismo y ambición de forzosamente querer ser una chica 90-60-90, por todo eso, literal, de coraje había abandonado mi persona, me dediqué a comer y beber lo que se me antojó durante muchos años y a flojear a gusto. “¿Que caso tiene esforzarse?” Piensauno inconscientemente.

Ahora por fin entiendo todo, fue un balde de agua fría, por eso de verdad te invito a ti que eres una chica curvy que siente pena de su pancita, de sus pantorrillas o brazos gorditos a que abras los ojos y veas todo el potencial que tiene tu figura; deja de esconderte debajo de enormes playeras o ropa sin forma, luce y valora esas curvas que el universo te ha dado.

Tú con la ropa adecuada, eres de esas mujeres que literal paran el tráfico, no cometas el error que yo cometí y te obsesiones con querer ser más y más y más delgada, ese es un camino sin retorno que sólo te llevará a depresiones profundas y enfermedades nerviosas como las que yo pasé; a tomar las decisiones incorrectas, harás pedazos tu autoestima al siempre hacerte menos comparada con tu amiga o la modelo talla pequeña, te sentirás la mujer menos agraciada del mundo aunque no sea así, y eso te hará presa fácil en el amor de gente inadecuada.

Muchas de nosotras crecimos oyendo “Tienes una cara hermosa, solo baja de peso y serás una belleza” Invito a toda la gente que lea esto a dejar de creer que sólo cierto tipo de facciones son hermosas, hay mucha belleza en una nariz grande, en unos ojos pequeños o en una piel imperfecta, ¡qué aburrido sería el mundo si todos fuéramos iguales!

Para mí ahora el reto es amar mi cuerpo como es y no volver a dormirme en mis laureles pensando que seré más guapa cuando adelgace más, con la experiencia he aprendido que soy hermosa ahora, así como soy y que debo demostrarme amor cuidando mi alimentación y haciendo ejercicio. No volveré a cometer el mismo error de despreciarme como soy ahora. Estoy segura que en unos años, si el universo me lo permite, veré mis fotos actuales y desearé volver al pasado :)

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