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Revista Veintitantos

Viernes de confesiones: "Me acosté con mi jefe y no deja de buscarme"

La confesión de esta lectora nos dejó sin palabras :O

Viernes de confesiones:
We Heart It
09/12/2016 | Autor: Dora Lilia Banda
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A la redacción de Veintitantos, nos llegó el relato de una chica que sostiene relaciones sexuales con su jefe. Describe su historia como "lo más excitante que ha hecho en su vida". Te la contamos omitiendo nombres y datos, para proteger la identidad de los implicados.

 

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"Ir a la ofinina se había convertido en un agobio, es más, pensaba renunciar en cuanto medieran el aguinaldo. Definitivamente no me interesaba continuar en la empresa. Con lo que no contaba era con que faltando unos días para que firmar mi renuncia, me cambiaran de jefe. Lo presentaron durante la cena de fin de año de mi oficina. Cuando le dieron la palabra y subió al estrado, me quedé sin habla. No podía dejar de verlo. Era el hombre más sexy que había visto en mi vida.

 

 

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Un par de horas más tarde nos lo presentaron. Las piernas me temblaban. No podía dejar de verlo, hasta que tuvo a bien preguntar mi nombre y mis objetivos para el siguiente año como líder de proyecto. Me quedé callada, sorprendentemente y después de haber pasado dos años haciendo bien mi trabajo y conociendo a la perfección cada detalle del proyecyto, me quedé callada. Uno de mis compañeros tomó la palabra y salvó el momento, pero yo no dejaba de sentirme la persona más estúpida del lugar.

Al salir de la reunión, mi nuevo y perfecto jefe me siguió y me preguntó para dónde iba. Le contesté y ofreció llevarme. Yo, obvio cancelé el UBER y acepté. Fuimos a su departamento, según él, para hablar de trabajo. La verdad es que yo estaba más que consiente de que no íbamos para hablar de trabajo.

 

 

Después de un par de horas de conversación y de una botella de vino, comenzó a besarme. Luego de minutos de intensos besos, metió su mano suvemente bajo mi falda, me tocó hasta provocarme el mejor de mis orgasmos. Nos fuimos a la cama, me poseyó como nunca nadie lo había hecho, tanto que perdí la cuenta de los orgasmos que me provocó. Al terminar, estaba tan satisfecha que no había lugar para sentir pena y mucho menos para pensar en las consecuencias de lo que acababa de hacer.

Al día siguiente, en la oficina, me trataba con gentileza y como si no me conociera de nada. Dos días después me citó en el estacionamiento para "volver a llevarme a casa", yo fui y me volví a acostar con él. Esta vez fue aún mejor que la anterior.

 

 

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Llevo dos semanas acostándome con mi jefe y han sido las mejores dos semanas de mi vida. No tengo idea de a dónde me llevará esto, pero siendo sincera, tampoco me interesa".

Anónimo, 28 años

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