Los polos opuestos no se atraen, ¡la ciencia desmintió el mito!

Los polos opuestos no se atraen, ¡la ciencia desmintió el mito!

05/07/2018 | Autor: Mairem Del Río

¡Hemos vivido engañadas!

Desde siempre hemos escuchado (y creído) aquel mito de que los polos opuestos se atraen. Ahora, la ciencia llegó a romper esa creencia, pues un profesor de Harvard lo desmintió en una conferencia. 

Basándose en varios estudios científicos, el profesor y psicólogo Daniel Gilbert aseguró que los polos opuestos no se atraen. En cambio, nos sentimos atraídos por individuos que son similares a nosotros, pero “es la apariencia física la determinante para la atracción romántica”.

“La genética nos diseña para que seamos atractivos”, sentenció Gilbert en su conferencia sobre ‘La ciencia de la atracción romántica’, una charla ofrecida en El Escorial con motivo de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid.

 

La genética es el área que explica cómo se transmite la herencia de una generación  a otra a través de los seres humanos, a los que Gilbert denomina “vehículos temporales”, inventados por el ADN “para transportarlo y hacer que -las instrucciones genéticas de la vida- permanezcan en el tiempo”.

De acuerdo al experto, nuestra genética se encarga de que cumplamos el requisito necesario para realizar este traspaso de ADN, que no es otro que las relaciones sexuales.

Sin embargo, somos “selectivos” a la hora de elegir con quién tendremos relaciones sexuales y más aún con quién tendríamos descendencia.

Según algunos estudios, las mujeres son más selectivas que los hombres, algo que depende factores como el biológico, pues mientras la cantidad de esperma que puede producir un hombre es ilimitada, las mujeres solo cuentan con 300 óvulos a lo largo de toda su vida.

Gilbert también habla de riesgo de enfermedades sexuales y del “coste reputacional”, ya que en muchas sociedades la promiscuidad se juzga con mayor severidad en las mujeres que en los hombres.

 

En cuanto a la importancia de la apariencia física, todo depende de cada cultura y de lo que ésta juzgue como un ideal de belleza. Aunque la medida de lo que es bello ha cambiado con el tiempo, una referencia que siempre se mantiene  es la proporción.

Gilbert sostiene que la naturaleza nos ha diseñado para que resultemos atractivos al sexo opuesto: los estrógenos hacen que las mujeres sean más curvilíneas y atractivas a los ojos masculinos, mientras que la testosterona hace que los hombres sean más fuertes y den una sensación de protección.

Pero no todo se limita al físico, también nuestros sentidos determinan quién nos resulta atractivo a través del olor o las sensaciones al besar. Además, hay factores que dependen de las hormonas, como el gusto de las chicas por las voces graves.

La geografía también tiene que ver n nuestra elección de pareja, pues según Gilbert aunque pensemos que nosotros podemos escoger, realmente ya nos han sido asignadas por accidentes geográficos.

La proximidad física condiciona cual va a ser la “pequeña porción de población mundial” que vamos a conocer a lo largo de nuestras vidas y saber las posibilidades que tenemos de “juntarnos” con alguien por su cercanía puede hacer que nos guste más o menos.

 

El profesor de Harvard sostiene que no hay ningún misterio en la atracción: “Entendemos perfectamente cómo funciona y de dónde viene; es la voz de nuestros genes”, dijo. 

“Aunque estemos marcados por nuestros genes, no somos sus prisioneros, la naturaleza nos ha hecho inteligentes para que, aunque los genes nos pongan en una dirección, nosotros podamos elegir si tomamos otra”, finalizó Gilbert.

Y nosotras creyendo que ese chico nivel “nada qué ver” es el amor de nuestra vida, ¡ush! ¿Alguien le puede comentar esto a Ariana Grande y Pete Davidson? ¿O a las Kardashian-Jenner?

 

Con información de Huffington Post. 

 

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