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Salud
19 de Octubre

Testimonios de sobrevivientes de Cáncer de Mama

Sandra y Lily nos comparten la historia que cambió su vida

Por: Francisco de la Cruz

Ser mujer, durante mucho tiempo fue considerada por la sociedad, sobretodo en México, como el sexo ‘débil’, la persona delicada que necesita de los demás para salir adelante a todo problema que se le presenta, sin embargo, se tiene que ser mujer y así tener en cuenta los grandes problemas a los que se enfrentan.


En octubre, mes donde se conmemora el Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Mama, en VEINTITANTOS.COM te presentamos dos grandes testimonios de vida, quienes hoy en día pueden gritar que han vencido a la terrible enfermedad y son un ejemplo para aquellas que pelean contra la misma.

 

La edad no es un pretexto

La Fundación Mexicana para la Salud destaca que el Cáncer de Mama es una enfermedad que aqueja a gran porcentaje de población a nivel mundial, amenaza a todos los grupos socioeconómicos existentes y es la segunda causa de muerte de mujeres mexicanas adultas de 30 a 54 años de edad.

No obstante, existen casos donde estas supuestas normas establecidas no se respetan, tal es el testimonio de Lily, una joven que fue diagnosticada de Cáncer de Mama a los 21 años de edad.

"Tengo 24 años, casi 25, cuando iba a cumplir 22 me detecto una bolita en mi seno izquierdo,  pero entonces, a los 21 ¿qué puedes pensar? “Luego que me detecto la bolita le digo a mi madre ‘sabes qué, tengo una bolita en mi seno’. Fuimos al médico y el primero que visitamos me dijo ‘no te preocupes, tienes 21 años, no pasa nada, es un quiste, con medicamento se te quita’. Me tomé el medicamento, me fui a mi casa tranquila, total, ¿qué me puede pasar?”.

La constante de los 21 años en la mente le daba tranquilidad a Lily, no obstante, ella y su familia no quitaron el dedo del renglón, y debido a que su madre formaba parte de una institución de salud, siguieron con atención en el tema.

Al tiempo ella ya tenía antecedentes de cercanos que habían desarrollado algún tipo de cáncer, algo que no se podía dejar a la ligera; fue sometida a un procedimiento quirúrgico.

“Pasó un mes y no se me quitaba, mi mamá me dice sabes qué, vamos por una segunda opinión. Me mandaron a Oncología y la primer cita que tuve con el oncólogo me sacó una biopsia, lo mandan a patología y esperamos 2 semanas, que es lo que normalmente tardan.

“Por mis antecedentes, por que gran parte de mi familia ha padecido Cáncer, había un historial que no podían dejar de lado. El doctor me dijo que por si las dudas, mejor sacaba la bolita y lo hizo, una cirugía muy breve, de entrada por salida”.

Posterior a la operación, donde también le practicaron una biopsia para determinar la naturaleza del tumor, regresó para tener los resultados; lo único que no se imaginó fue que a su edad le diagnosticaran algo tan negativo.

“Pasamos con el oncólogo y al leer los resultados veo su cara y me dice ‘sabes qué, tengo mucha gente, dame 15 minutos por que necesito hablar contigo’. Pasó el tiempo y me dijo ‘tu tienes un cáncer in situ fase 0’, esas palabras nunca se me van a olvidar por que aparte eran términos que ni siquiera entendías. Mi mamá comienza a llorar, yo me empiezo a bloquear, escuchaba hablar y hablar al médico pero no le entendía nada.

“El médico me dijo ‘no te preocupes, lo encontramos demasiado a tiempo, fase 0 quiere decir que apenas está naciendo y ya te lo quité, lo que quité fue el tumor de cáncer, no corre riesgo tu vida’

Ésta situación de inmediatez, de constante revisión no es en todos los casos, así es el ejemplo de Sandra, quien a sus 36 y con una hija que no tiene más de un año de edad, confundió ‘una bolita de leche’ y tardó en asistir al médico para una revisión pues de igual manera pensaba que a su edad no podía tener nada más allá de un simple quiste.

“Mi hija nació, yo pensaba que la bolita que tenía era leche, pasó el tiempo, aproximadamente tres meses después de Sofía (su hija) me empiezo a tocar. Mi mamá me decía ‘cuídate porque esas bolitas de la leche pueden ser peligrosas’.

“No fue hasta 8 meses después, fui con mi ginecóloga, le digo que tengo una bolita, y que esa bolita está creciendo, pero me dijo mi doctora que las bolitas de leche no crecen o se quedan intactas, puso una cara como que de asombro, y dije, ¡Esto no está bien! Recuerdo y me gana el llanto”

Tras la primera revisión, Sandra se realizó los estudios correspondientes, se dirigió al Instituto Mexicano del Seguro Social, posteriormente, le dan a conocer el diagnóstico.

“Una vez que me hacen los estudios, me dirijo al IMSS, ven mis estudios y evidentemente es cuando nos dan la noticia: ‘Señora, usted tiene Cáncer de Mama’. Ese momento para mí fue muy fuerte, nunca pensé que me fuera a pasar, lo único que pensaba es ¿Sabes que Dios?, dame vida ver a mi hija”

“Evidentemente era maligno el tumor, me quitaron el seno derecho y desde ahí comenzó todo el tratamiento”.

 

Lo que fue, qué sigue y qué será

Toda vez que fueron informadas que habían desarrollado Cáncer de Mama, ambas coincidieron en que lo peor que podía pasar era estancarse; lo mejor, utilizar el apoyo de su familia, seguir adelante, dado que si mostraban algún vestigio de flaqueza, todo su entorno se volvería sombrío.

“Para mi familia fue muy triste la noticia, porque en mi familia nunca han tenido cáncer, yo fui la primera en detonar esta enfermedad. No sabían qué decirme, pero recibí mucho apoyo de mi familia, de mi esposo, de mi mama, de mis hermanas. Lo primero que pensaron es que me iba a morir, no sabíamos que iba a pasar, pero, no me dejaron sola, estuvieron conmigo a cada momento, a cada instante, hasta ahora que sigo en recuperación”, indicó Sandra.

Lily expresó “Entras en una burbuja donde todo mundo te ve diferente, tienes que seguir tu camino, yo no lloraba por que decía ‘Si mis papás me ven llorar, va a ser peor’, yo vivía en un mundo alterno, cambié definitivamente” A comparación de Sandra, a Lily no le extirparon ningún seno, sino que la sometieron a una segunda operación para quitar una pequeña parte del tejido que pudo haber sido afectada por el tumor maligno al momento de sacarlo.

“Me hacen la segunda cirugía al par de meses, ahí entra lo psicológico por que me iban a quitar una parte de mi cuerpo que destaca a la mujer, lo que distingue a la femineidad en este mundo, así de sencillo, los cambios en el cuerpo a mi me espantaban muy cañón.

“Saliendo de la cirugía yo no me quería ni ver, me bañaba mi mamá pero te lo juro, yo ni siquiera me veía y evitaba el ver; mi mamá me decía ‘es que en realidad no se ve’ sin embargo, yo pensaba ‘mi mamá no me lo va a decir porque me quiere’.

Posterior a la cirugía, mientras se encontraba en tiempo de recuperación, regresó al médico, quien le diagnosticó un medicamento (Tamoxifeno) el cual sustituiría a las Quimioterapias y Radioterapias, procedimiento que parecía ser casi forzoso para las personas que desarrollaron algún tipo de cáncer.

No obstante, el médico que llevaba el tratamiento no se encontraba disponible, cayó en manos de otro especialista quien tiró a la basura todo lo que se había establecido: le diagnostico procedimientos radioactivos.

“El médico me había comentado que el Tamoxifeno (medicamento) era una opción adecuada, el cual tomas por 6 años todas las noches y tendrá cambios pero obviamente no tan drásticos como las quimios o radios” “Hubo un intermedio donde no estaba mi médico, fui a mi clínica y me mandaron a centro médico. La doctora de Centro Médico dijo ‘para mí desde un principio te hubiera quitado el seno por que es cáncer’, entonces, llega una ola donde cambia todo, y pues como no me quitaron el seno me dijo que tenían que hacer radioterapias” “Mi mamá me dijo piénsalo, pero yo no tenía nada que pensar, si eso (radioterapias) me iban a salvar la vida. De nuevo me entró la depresión, le marqué al médico que me ha tratado toda la vida y el me dijo ‘no, espérate, te veo en mi consultorio el lunes’. Llegó el día, fuimos a su consultorio, estableció que no regresara a Centro Médico pues él me iba a tratar durante todo el tratamiento. Ha sido un proceso bien difícil pero que hasta hoy lo eh disfrutado”.

 

Tocarse no es masturbarse

Procedimiento normal, recomendado por todas las instituciones de Salud en el país. El revisarse constantemente, a juicio de Sandra y Lili, no tiene que tener ningún mal prejuicio, al contrario, se tendría que volver en una constante en todas las mujeres para así evitar llegar a grados críticos; un enunciado muy certero de Sandra: ‘tocarse no es masturbarse’.

“Tocarse sin miedo, no significa que te estés masturbando o que estés haciendo algo malo. Si yo me hubiera enterado que esta enfermedad de Cáncer de Mama no da a los 40 años,  yo me hubiera tocado desde antes, tenlo por seguro”.

 

La vida con el espejo

El espejo amigo de muchos, enemigo de otros, es un obstáculo más que las mujeres que desarrollaron Cáncer de Mama tienen que superar, pues, el observar alguna modificación en su cuerpo, sobretodo en la zona donde ‘resalta la femineidad’, no es cualquier cosa.

“Sí fue difícil, cuando te enfrentas al espejo y no ves una parte de tu cuerpo  es cuando dices ¡Dios mío, qué me pasó!, ¿Por qué no puse más atención en mí?, en mi cuerpo, en cuidarme, fue un golpe muy fuerte pero tuve que aceptar mi realidad, qué es lo que estaba pasando para enfrentar mi enfermedad”, expresó Sandra, a quien le fue extirpado el seno derecho.

Al contrario, Lily no tuvo ninguna modificación con su cuerpo, no obstante, el saber que tiene la cicatriz era un conflicto emocional, además de ser una traba en su vida sexual. “Siempre me ha gustado tener un espejo grande de cuerpo entero en mi cuarto, en el baño es fundamental, nunca he tenido miedo de verme al espejo, pero, lo fundamental aquí es que al verte frente al espejo no pasa nada. “No te voy a mentir, si fue muy complicado porque te espantas, a cicatriz, a pesar que no se me veía, si me causaba un conflicto muy emocional y psicológico, cuando tenga relaciones sexuales claro que me lo van a ver, por eso precisamente decidí ir al psicólogo. Hoy ya hasta bromeo con la cicatriz, verme con el espejo ya no causa ningún conflicto”.

 

 

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